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viernes, 6 de diciembre de 2019

Los Pedroches en el universo beréber


Tres de las cerámicas del Museo PRASA Torrecampo en la exposicíon de la Alhambra

Ayer, día 5 de diciembre, se inauguró en el Palacio de Carlos V de la Alhambra de Granada la exposición "La Granada zirí y el universo beréber", que nos presenta una interesante colección de piezas fechadas en el siglo XI y procedentes de diferentes museos europeos y del norte de África. Una muestra, comisariada por Antonio Malpica (catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Granada) y organizada conjuntamente por el Patronato de la Alhambra y el Generalife y la Fundación El Legado Andalusí, en la que la comarca de Los Pedroches está muy bien representada a través de 22 piezas aportadas por el Museo PRASA Torrecampo.

Candil, amuleto y cinco anillos del Museo PRASA Torrecampo,
junto a la inscripción sobre hueso aparecida en Vascos (Toledo)
Durante los últimos tres años, la idea inicial de reivindicar a la dinastía zirí, fundadores del Reino de Granada y responsables del traslado a la ciudad de su capital a inicios del siglo XI, ha ido transformándose hasta dar lugar a una muestra en la que la historia granadina está completamente arropada por el "universo beréber", por aquellos otros territorios poblados en la Edad Media fundamentalmente por beréberes y que habitualmente pasan desapercibidos bajo el esplendor de las élites árabes gobernantes. Pero estos grupos responsables de la creación de la Taifa granadina eran mayoritarios entre los musulmanes que poblaban extensas áreas de al-Andalus. Entre ellas, las tierras que hoy integramos en la comarca de Los Pedroches.

Los Pedroches, muy presentes en el discurso
Precisamente la presencia de Los Pedroches es especialmente destacable (tengo que dar las gracias a Carmen, siempre dispuesta a reivindicar su tierra y que desde la organización siempre se preocupó por conseguirlo). De hecho, tras la primera visita a la exposición salgo con la impresión de que nunca antes había visto nuestra comarca tan bien posicionada en la historia narrada. En ninguna exposición, pero tampoco en ningún libro. Porque la exposición no va de Los Pedroches, pero los cita. En numerosas ocasiones. Y sitúa a nuestra comarca como uno de aquellos espacios centrales para el estudio del poblamiento beréber en al-Andalus. Destacando la riqueza de su cultura material y las grandes similitudes que encontramos entre las cerámicas de Torrecampo y las de la Granada zirí, y entre todas estas piezas del siglo XI y las que aún fabrican los alfareros norteafricanos en nuestros días.

Posiblemente hayáis tenido noticias de esta exposición, porque la presencia de la Reina (junto al Ministro de Cultura y al Presidente de la Junta de Andalucía) en la inauguración de ayer supone una enorme repercusión mediática. No es fácil colocar una imagen de una exposición arqueológica entre las páginas del Hola pero, aunque los lectores puedan estar más interesados en el traje de dos piezas de Felipe Varela que vestía Letizia que en el devenir de ese reino granadino que con tanta pena recordaba el último rey zirí (destronado por los almorávides, las memorias de Abd Allah son uno de los textos
medievales más interesantes que conozco, porque rara vez podemos contar con el testimonio de los derrotados), y aunque las imágenes se pueblen con el famoseo político de gentes más interesadas en salir en la foto que en descubrir el mundo beréber el siglo XI, lo cierto es que la Granada zirí y el universo beréber sale hasta en el Hola.

Siempre es fácil recomendar una visita a la Alhambra. Y es una recomendación segura: la Alhambra no defrauda. Hasta el próximo 21 de abril de 2020, esta exposición temporal ofrece un aliciente más al público en general, pero sobre a los que somos de Los Pedroches, para visitar Granada. Os dejo para terminar alguna fotillo más tomada sobre la marcha.

[Más información en Solienses]


Más de las mitad de las cerámicas de esta espectacular vitrina
pertenecen a las colecciones del Museo PRASA Torrecampo

Cerámicas del Museo PRASA Torrecampo (las dos primeras)
en el telediario del Canal Sur

Jarro vidriado con dos asas y bote en "verde y manganeso" de nuestro museo

Espectacular la imagen sacada del telediario de TVE, en la que
aparecen siete piezas del Museo PRASA Torrecampo.

A la derecha, lápida funeraria del Parque del Salvador (Pedroche)
en el espacio destinado a la epigrafía

La inauguración


sábado, 23 de septiembre de 2017

El Museo PRASA Torrecampo expone en Bruselas


Vista general. Foto exposición

Cuando, el pasado 14 de septiembre, Miguel Ángel Moratinos inauguraba en Bruselas la muestra L'Islam, c'est aussi notre histoire daba comienzo una exposición que permanecerá abierta en la capital belga hasta el próximo 21 de enero de 2018. Pero para los museos que prestamos piezas, el 14 de septiembre no fue ni mucho menos el inicio del trabajo. De hecho, en este caso los contactos de la organización de la muestra con el Museo PRASA Torrecampo habían comenzado el 20 de abril de 2016. Desde este momento, la organización fue seleccionando piezas representativas de las diferentes áreas temáticas en las que se divide la exposición, y desde el museo fuimos primero asesorando y después realizando los trabajos técnicos y administrativos que requiere cualquier préstamo para exposición temporal: condiciones de conservación, características del transporte y seguro de las obras, tramitación de permisos de exportación temporal, supervisión del montaje y toda una serie de trabajos que el público no ve, pero que constituyen los cimientos sobre los que se edifica un proyecto como este.

Los Anciens Établissements Vandebourght, antiguo espacio comercial transformado en centro cultural público y situado frente a las Galerías Reales de San Huberto, en pleno centro de Bruselas, acogen esta amplia muestra que pretende destacar las relaciones del Islam con Europa durante catorce siglos. Para ello, comienza exponiendo objetos representativos del Islam medieval, para terminar con obras de arte contemporáneo. Con un diseño cuidado y moderno, la exposición no parte de un criterio de acumulación de obras de arte sino que, por el contrario, se han seleccionado cuidadosamente un número reducido de objetos ilustrativos de las principales ideas clave que desarrolla el discurso expositivo.


En nuestro caso, las piezas prestadas por el Museo PRASA Torrecampo ilustran, junto con las procedentes del Museo Arqueológico Nacional, aspectos destacados de la historia de al-Andalus. La conquista se explica a través de dos pequeños precintos de plomo, fechados en el año 717, y que sirvieron para cerrar las sacas que transportaban las monedas destinadas al pago del ejército. La arquitectura andalusí está representada en la muestra con dos capiteles califales, de época de Abd al-Rahman III, también procedentes de nuestras colecciones. La importancia de al-Andalus en la transmisión de los saberes científicos de la Antigüedad a toda Europa está representada por un conjunto de varillas de bronce que se interpretan como instrumentos quirúrgicos. Finalmente, entre las piezas que sirven para mostrar la importancia de la artesanía islámica medieval podemos encontrar un dedal para el trabajo del cuero, un candil de bronce o una jarrita de cerámica también pertenecientes a las colecciones del Museo PRASA Torrecampo.


Es evidente que para un museo local como el de Torrecampo es un gran honor poder participar en exposiciones internacionales de estas características, y contribuir además a difundir la historia de Los Pedroches y de Córdoba.

Numerosos medios de comunicación se han hecho eco de la participación del Museo PRASA Torrecampo en esta exposición. Entre ellos, podemos destacar la prestigiosa revista Ars Magazine, además de los diarios provinciales Córdoba, El Día de Córdoba, la edición provincial del ABC o la andaluza de La Vanguardia. Además de otros medios que han recogido la información de la agencia Europa Press. En cuanto a los medios digitales, podemos destacar Cordópolis, 17 pueblosHoy al Día, Solienses o Crónica de Torrecampo.





miércoles, 5 de julio de 2017

Un templo en el museo




Ayer se inauguró en el Museo Arqueológico de Córdoba la exposición temporal "Museo y Templo Romano: historia de una recuperación", una pequeña muestra que estará abierta al público durante todo el verano. La exposición, de la que hablan hoy los medios de comunicación provincial (1, 2, 34 y 5), me parece altamente recomendable por varios motivos:

1. Con esta muestra, el Museo Arqueológico continúa en su empeño de utilizar el pequeño espacio destinado inicialmente a la Asociación de Amigos del Museo como sala de exposiciones temporales. Se trata de un espacio pequeño pero muy versátil, que permite programar exposiciones temporales de pequeño formato con las que desde el centro se amplía el discurso articulado por su exposición permanente. Es un modelo nacido de la necesidad de hacer de la necesidad virtud, es cierto. Pero personalmente considero que estas exposiciones son de enorme interés (y a costa de mínimos recursos económicos), que deberían mantenerse aún cuando el Ministerio de Cultura se decida de una vez a destinar los fondos necesarios para la finalización del proyecto de obra del centro y el museo cuente por fin con una gran sala de exposiciones temporales.

2. La exposición coincide en el tiempo con el desarrollo de las obras de "puesta en valor" de los restos del antiguo Templo Romano de la Calle Claudio Marcelo de Córdoba, realizadas por el Ayuntamiento. Comisariada por Pepe Escudero, técnico del museo, ha contado con el asesoramiento de profesionales de la Universidad de Córdoba y del propio Ayuntamiento de la ciudad. Un modelo, el de sumar fuerzas de todas las instituciones para el logro de objetivos comunes (como lo es el mejorar el conocimiento y la difusión de este importante elemento del Patrimonio Histórico cordobés), que me parece extraordinariamente interesante.

3. La muestra permite sacar a la luz documentos pertenecientes al impresionante archivo del museo. En ella se puede disfrutar de dibujos y notas de Samuel de los Santos, Félix Hernández o Antonio García y Bellido. Tengo que reconocer mi predilección especial por los documentos de Samuel de los Santos, que fue director incansable del museo durante años. Los croquis de las excavaciones de los años 50, la identificación de los restos con el antiguo Templo Romano o los dibujos de algunos elementos arquitectónicos son buena muestra del enorme trabajo realizado dentro y fuera del museo por don Samuel.

4. El diseño y montaje, realizado por Zum Creativos. vuelve a sorprenderme. Han conseguido de nuevo que la pequeña sala parezca totalmente diferente a la utilizada en exposiciones anteriores. Estamos hablando de una exposición, de un museo, de un centro de arte en definitiva. Y el montaje museográfico, siempre al servicio del discurso de la exposición, tiene también un componente estético, artístico, que no siempre sabemos aprovechar. En este caso, el mensaje queda claramente expuesto, y entendemos rápidamente cómo fue ese espacio antes de descubrirse el teatro, durante las excavaciones de los años 50 y en la actualidad. Cada cosa está en su sitio, destacando el dibujo original de reconstrucción hipotética del templo realizado por García y Bellido, la maqueta basada en el mismo o la reciente reconstrucción virtual que ha estado a cargo de la UCO. Pero además el montaje resulta estéticamente impecable. Un acierto más de la muestra.

¿Os he convencido? Pues hasta el 24 de septiembre podéis acercaros a disfrutar de la exposición, para comprender mejor cómo también los fondos documentales del Museo Arqueológico nos sirven para entender mejor la ciudad de Córdoba.

lunes, 31 de octubre de 2016

716: Córdoba, capital de al-Andalus


Cuando, en el año 711, las tropas musulmanas entran en la Península Ibérica cruzando el Estrecho de Gibraltar, lo hacen teóricamente para ayudar a uno de los bandos que se disputan el poder en un reino visigodo que está atravesando una importante crisis. La escasa documentación disponible nos lleva a pensar que durante los primeros años, ni siquiera los conquistadores musulmanes tenían muy claro si asentar su nuevo dominio europeo o si regresar aprovechando el importante botín conseguido. El fortalecimiento de la presencia musulmana en la Península se producirá en el año 716, cuando el gobernador al-Hurr traslade la capital administrativa a Córdoba y comience una reorganización política y fiscal que terminará con la consolidación de la nueva provincia del Estado Islámico: al-Andalus.

Al cumplirse los 1.300 años de capitalidad cordobesa, desde el Museo Arqueológico de Córdoba se ha planificado una pequeña pero completa exposición temporal centrada en los tiempos del nacimiento de al-Andalus. La pequeña sala se ha preparado en esta ocasión como una línea del tiempo que avanza desde la etapa final del reino visigodo hasta la llegada de Abd al-Rahman I y la proclamación del Emirato Independiente. La pared izquierda nos muestra una evolución de las monedas de los siglos VII y VIII. Porque disponer de estas monedas suponía tener la posibilidad de levantar templos y palacios, de mantener la estructura política y defensiva, de asegurar la paz y la prosperidad de las tierras. Entre estos elementos destacan varias piezas procedentes del Museo PRASA Torrecampo, como tres monedas de oro visigodas del siglo VII, dos precintos de plomo que habrían sido utilizados con toda probabilidad para sellar las sacas que contenían las monedas destinadas al pago de los ejércitos que participaron en la conquista musulmana y un interesante ejemplar de las primeras acuñaciones musulmanas en la Península Ibérica, acuñado en oro y con la leyenda en latín. Junto a ellas, se exponen algunos ejemplares de la magnífica colección numismática del Museo Arqueológico y un sugerente conjunto hallado en una tumba en las excavaciones de Cercadillas.

Frente a las monedas se exponen una serie de capiteles ordenados también cronológicamente y siguiendo esa misma línea que comienza en época visigoda y desemboca, tras una interesante vitrina que muestra una selección de cerámicas emirales del yacimiento de Cercadillas, en una pieza que se ha interpretado como el mihrab original de la primitiva mezquita levantada por Abd al-Rahman I.
Mihrab de la Mezquita de Abd al-Rahman I

La exposicion, comisariada por María Dolores Baena, directora del Museo Arqueológico de Córdoba, y Alberto Canto, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, está organizada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, con la colaboración de la Fundación PRASA. Y vuelve a ser una cita imprescindible para el otoño cordobés. La muestra estará abierta hasta fines del mes de enero, y os recuerdo que la visita es altamente recomendable.

Enlaces:

Web del Museo
Noticias de prensa sobre la inauguración: Diario Córdoba, El Día de Córdoba, ABC Córdoba, La Vanguardia, Agencia Europa Press, Cordopolis, La Información.

Lola Baena y Alberto Canto, comisarios de la exposición.

domingo, 30 de octubre de 2016

Una moneda del Museo PRASA Torrecampo, pieza del mes del Arqueológico de Córdoba



Una moneda de las colecciones del Museo PRASA Torrecampo, concretamente un "sólido de conquista" o "dinar indiccional", acuñado entre los años 712 y 713, será el protagonista hoy domingo, a las 13 horas, de la presentación de la Pieza del Mes del Museo Arqueológico de Córdoba. Se trata de una interesante muestra de las primeras acuñaciones realizadas por los musulmanes en la Península Ibérica, en oro y con la leyenda aún en latín, destinadas esencialmente al pago de las tropas que participaron en la conquista.

La charla estará a cargo de Alberto Canto, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y una verdadera autoridad en numismática andalusí, que además es comisario, junto a María Dolores Baena, de la exposición 716: Córdoba, capital de al-Andalus que se muestra en el Museo Arqueológico.

lunes, 27 de junio de 2016

Iter - 5. Desmontando


Por definición, toda exposición temporal tiene fecha de clausura. En esta ocasión, aunque prorrogada, la nuestra cerró sus puertas definitivamente ayer domingo, 26 de junio. Durante los meses en los que ha estado abierta al público ha recibido un buen número de visitas (como corresponde a un periodo de temporada alta para el turismo en la ciudad, y un tiempo de comenzar a vivir la calle, a recibir visitas y a pasear para los cordobeses). No tengo estadísticas, pero de todas formas no me obsesiona hacerme con ellas, puesto que creo que es más importante valorar la calidad que la cantidad de las visitas. Pero ¿cómo valoramos el grado de satisfacción del público visitante? De todas las formas posibles, me sigo quedando con el contacto directo.

Además de recibir comentarios de amigos y conocidos, durante estos últimos meses he tenido la oportunidad de visitar la exposición con varios grupos diferentes. Y eso me ha permitido tener una mínima aproximación a la imagen que transmitía la muestra. Y creo que podemos estar satisfechos. La idea general es muy similar a la que transmite Antonio Merino en una entrada de Solienses: decepción inicial, al comprobar el reducido tamaño de la sala, que se va transformando poco a poco al tomar conciencia de la cantidad y calidad de las piezas expuestas. Y todavía quedan opiniones por recoger (invito a quien haya visitado la exposición a dejar la suya como comentario, si le apetece).

Esta mañana hemos desmontado la exposición. Como trabajo, lo cierto es que resulta menos duro que el montaje. Todo está en su sitio, y cada pieza tiene su espacio perfectamente definido ya en las cajas de transporte. Incluso la documentación resulta fácil de cumplimentar: los datos del acta de devolución de manteriales son los mismos que aparecían en impresos de préstamo o actas de entrega. Sin embargo, el hecho de que sea un trabajo más fácil no significa que sea más gratificante. Al contrario, desmontar una exposición que tanto trabajo costó diseñar y ejecutar es una experiencia agridulce. Porque tiene lo dulce de finalizar un trabajo, de cerrar un captítulo de la programación anual, y de ver de nuevo los objetos convenientemente conservados en su lugar del almacén (todo movimiento de objetos supone un riesgo para la conservación, por más que intentemos minimizarlo, y el regreso al museo solemos recibirlo quienes trabajamos en este mundo con un incontrolado suspiro de alivio cuando podemos terminar el informe con el consabido "sin que haya que señalar ninguna incidencia"). Pero también te queda algo de penilla, para qué negarlo. La pena de ver finalizar un proyecto en el que has puesto horas, esfuerzo y, sobre todo, mucha ilusión.

Nos queda al menos el consuelo de pensar que puede haber quien haya disfrutado, quien haya aprendido algo, quien se haya dejado sorprender. Porque para eso trabajamos.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Iter - 4. Las cartelas



El diccionario de la Real Academia define "cartela" como pedazo de cartón, madera u otra materia, a modo de tarjeta, destinado para poner o escribir en él algo. En cualquier exposición, las cartelas son esas pequeñas etiquetas en las que se informa individualmente sobre cada una de las piezas expuestas.

Aunque las fichas de las piezas participantes en la exposición se preparan en las primeras fases de trabajo, normalmente la colocación de las cartelas que identifican cada uno de los objetos es una de las últimas tareas que se realizan durante el montaje de la exposición. E incluso se imprimen e instalan en el último momento, lo que nos permite un cierto margen de juego con la disposición final de las piezas dentro de su vitrina. Esto era impensable hace unos años, pero en la actualidad los teléfonos inteligentes, la disponibilidad de materiales muy diversos y los medios de impresión digital hacen posible disponer en un par de horas de cartelas en las que, si es necesario, podemos incluso integrar una fotografía de la vitrina ya montada para permitir la fácil identificación de los objetos.

Si los paneles y textos de la exposición sirven para guiar al visitante por el discurso expositivo, la función de las cartelas es totalmente diferente: buscan ofrecer una información básica sobre cada una de las piezas considerada de forma individual, independientemente de los mensajes que trata de transmitir la exposición en su conjunto. Son textos muy resumidos pero ¿qué información deben transmitir?

En general, para definir qué información tenemos que integrar en las cartelas debemos pensar en el público al que están destinadas. Cuando comencé a trabajar en el Museo Arqueológico de Córdoba, hace ya muchos años, los objetos de la antigua exposición permanente estaban identificados por sus correspondientes cartelas en las que constaba el número de inventario y la procedencia. Cualquier visitante que se acercara a un capitel romano podría leer en la pequeña etiquetita que lo identificaba, por ejemplo, "9638. Cuesta de Pero Mato". Estupefacto se quedaba el visitante al enfrentarse a estos códigos incomprensibles. ¿El motivo? Pues que las cartelas no habían sido ideadas para informar al público, sino únicamente para facilitar el trabajo de identificación a los propios técnicos del museo.

En esos mismos años podíamos encontrar cartelas que ya pretendían informar al visitante, aunque ¿a qué tipo de visitante? Recuerdo una visita por las salas del museo con Roselló Bordoy, autor de un Ensayo de sistematización de la cerámica árabe de Mallorca que todos seguíamos en aquel tiempo a pies juntillas. Y su cara de horror al comprobar cómo también en Córdoba repetíamos en las vitrinas dedicadas a la cerámica andalusí una información sobre clasificación tipológica ("formas abiertas", "formas cerradas"...) que podía ser útil en una excavación arqueológica, incluso en la catalogación de los objetos, pero que carecía de cualquier sentido para el gran público. Al contemplar aquellos textos, Roselló llegó a comentar que si hubiera llegado a saber cómo se iba a generalizar el uso de su clasificación tipológica, nunca habría escrito ese libro. No tenía razón: ¿qué había sido de nosotros sin la guía de la cerámica mallorquina? Y no tenía razón porque la culpa la teníamos nosotros, al intentar ofrecer "lo más" en investigación en un lugar inadecuado. Aunque entiendo su enfado, porque explicar al visitante -como lo hacíamos nosotros- que, según el gran especialista, un jarro era "forma cerrada" y un plato "forma abierta" tenía su miga...

Hoy en día, los estudios tipológicos sobre materiales diversos de casi todas las épocas históricas nos permitirían ofrecer una información mucho más precisa. Pero ¿serviría para algo? Yo creo que no. O, en todo caso, sólo serviría para demostrar al visitante que nosotros sabemos más que él. Y personalmente es algo que me horroriza. Independientemente de que ¿aporta algo al público saber que un determinado objeto se clasifica según un eminente arqueólogo alemán como forma 53-2/b? ¿No sería más interesante decirle, pongamos por caso, que ese plato tan grande es una fuente de cerámica utilizada para el servicio de mesa?

Con más o menos razón -para gustos, colores- nuestra opción en esta exposición ha sido priorizar, en la mínima información que podíamos ofrecer en las cartelas, aquellos datos que pudieran ilustrar sobre el uso de los objetos. Con esta misma finalidad, en los dibujos realizados por José María Serrano incluimos algunos detalles de piezas expuestas. Y, por las propias características del discurso expositivo, incluimos también información sobre los yacimientos de procedencia en aquellos casos en los que contamos con este dato.

La mayor dificultad, por el pequeño tamaño de los objetos, nos la ofrecían los anillos con simbología paleocristiana, por lo que en este caso optamos por una cartela en vinilo de gran tamaño que incluía reproducciones fotográficas de detalle.


jueves, 28 de abril de 2016

Iter - 3. ¿Qué queremos contar?


Una exposición tiene que contar una historia, desarrollar un discurso. Y ¿qué historia hemos pretendido contar con esta exposición sobre Los Pedroches y el norte de Córdoba en época visigoda? Como ya he comentado en anteriores entradas, lo que nos parecía fundamental era destacar la importancia de una zona geográfica tradicionalmente olvidada en una época histórica mal conocida.

Porque entre los siglos V y VIII Los Pedroches no fueron una zona aislada, ni pobre, ni culturalmente atrasada.



1. "Los pueblos bárbaros".


De manera muy resumida, en el primer bloque se plantea cómo una serie de pueblos extranjeros ("barbari" para los latinos) ocuparon el solar de lo que habían sido las provincias romanas de Hispania. Pero la transición del mundo romano al bárbaro no supuso una ruptura total, y los diferentes pueblos germánicos mantuvieron múltiples contactos (no siempre pacíficos, es cierto) entre sí y con lo que quedaba de la antigua romanidad: el mundo bizantino.

A través de una serie de placas de cinturón colocadas sobre un dibujo abocetado del Mar Mediterráneo, podemos comprobar cómo influencias procedentes de lugares muy diversos acabarán convergiendo en estas piezas procedentes de Los Pedroches.

2. La economía.


Cuando pensamos en el período comprendido entre el fin del Imperio Romano y la conquista musulmana, tradicionalmente tendemos a imaginar un mundo oscuro, pobre, bárbaro. Un mundo en el que las grandes rutas comerciales y las producciones imperiales han dejado paso a una economía de subsistencia, basada únicamente en mercados locales. Por eso nos interesaba destacar cómo algunos elementos arqueológicos procedentes de esta zona intermedia entre Córdoba y Toledo nos muestran cómo se mantuvieron los intercambios comerciales, o cómo se fabricaron aquí objetos (cerámica, vidrio, metales) con un alto grado de dominio técnico y una cuidada estética.

No en vano, de entre todos los vidrios conservados de esta época, la mayor concentración está precisamente en las colecciones Riesgo y Aulló, en Los Pedroches. Y ya Palol o Ripoll destacaban hace años la existencia de talleres locales en el norte de Córdoba de donde habrían salido algunos de los bronces más significativos que se exponen.

3. Creencias y mundo funerario.


La paulatina cristianización de esta zona está presente tanto en una serie de piezas relacionadas directamente con el culto como en el desarrollo de nuevos programas iconográficos (resulta destacable la iconografía paleocristiana presente en la serie de anillos de bronce o plata que se exponen) o en la generalización de unos característicos ritos funerarios. 

Precisamente es a través de los ritos funerarios como más fácilmente podemos comprobar la expansión del cristianismo. En Los Pedroches conocemos un gran número de pequeñas necrópolis en las que, a pesar del interés mostrado en ciertas ocasiones por las autoridades religiosas por acabar con antiguas costumbres, suelen aparecer ajuares funerarios formados por cerámica, vidrio y en ocasiones objetos de adorno personal.

4. Lo que nos queda por saber.


El último bloque de la exposición lo dedicamos a explicar qué se ha investigado hasta el momento en Los Pedroches. Destacando tres yacimientos esenciales: Majadaiglesia (Las Cruces, El Guijo), El Germo (tras La Chimorra, ya en término de Espiel) y La Losilla (Añora). Y, sobre todo, el ingente trabajo de excavación (más o menos metódica, menos "científica" de lo que hoy nos gustaría) de necrópolis de esta época realizada durante la década de los 20 del siglo pasado por Ángel Riesgo. Que nos ha aportado una colección impresionante (fundamentalmente cerámicas y vidrios) hoy dividida entre el Museo Arqueológico de Córdoba (antigua Colección Riesgo) y el Museo Arqueológico Nacional (antigua Colección Aulló). Precisamente a la Colección Riesgo se dedica la última de las vitrinas de la exposición.


Para terminar, cerramos la exposición con una verdadera declaración de intenciones:

Conocemos yacimientos, a veces desde antiguo, que esperan ser investigados. Muchos de ellos nos han proporcionado piezas que hoy se conservan en el Museo Arqueológico de Córdoba, en el Museo PRASA Torrecampo o en el Museo de Historia Local de Villanueva de Córdoba. Todo un mundo por descubrir, para el que esta exposición sólo pretende ser una pequeña introducción.



jueves, 21 de abril de 2016

Iter - 2. ¿Cómo se hace?



Una exposición temporal, por pequeña que sea, requiere mucha preparación. Mucho trabajo, en el que participa mucha gente. En primer lugar, es necesario definir cuidadosamente qué es lo que se quiere contar. En mi opinión, es fundamental establecer con claridad qué idea general queremos transmitir, qué queremos contar y cómo vamos a hacerlo, para evitar caer en el error de colocar simplemente unos objetos de mayor o menor belleza dentro de una serie de vitrinas. De la definición inicial de la idea, la articulación del discurso de la exposición y, en definitiva, la supervisión de todo el trabajo se encargan los comisarios. En nuestro caso, conjuntamente con la coordinadora de la exposición (todos los nombres se recogen en la ficha técnica adjunta). Y, si queremos mejorar los resultados, siempre es conveniente contar con colaboración técnica de otros profesionales.

Una vez definido qué es lo que queremos transmitir con la exposición, los comisarios se encargan también de realizar una selección de piezas que, en la muestra, deben funcionar como "palabras" con las que se forma el discurso. Este trabajo lleva su tiempo, porque además del propio proceso teórico de selección, ahora debemos empezar a tener en cuenta los recursos disponibles; en primer lugar, el espacio que vamos a utilizar; en segundo lugar, el presupuesto con el que se cuenta para hacer frente a los costes de seguros, transporte y montaje. En definitiva, pasar del logos al graphos, de la idea a lo tangible, de la pantalla al espacio real.

Es el momento de proceder al estudio de las condiciones de conservación y seguridad de la sala, solicitud de préstamo de piezas a los museos participantes (sus directores pueden aceptar o denegar todo o parte del préstamo; y de las piezas prestadas, proporcionan a la organización una ficha completa incluyendo informe de conservación...), comunicación o tramitación de permisos de salida de las piezas ante la administración competente, tramitación de los seguros, del sistema de transporte, de los viajes de los representantes de los museos prestatarios que actúan como "correos"... Y, paralelamente, hay que ir preparando los textos, escogiendo el diseño general de la exposición, redactando (resumiendo, resumiendo... que algunos siempre tendemos a escribir demasiado). Todo, para que cuando lleguen las piezas, los montadores... cada elemento tenga su lugar perfectamente definido.

En nuestro caso, contamos con grandes profesionales, formando un verdadero "equipo" que ya había funcionado en varias exposiciones anteriores. El trabajo de coordinación de Lola Baena, la colaboración del equipo técnico del Museo Arqueológico y el diseño de Paco (Zum Creativos) son una verdadera "máquina expositiva". En muchas ocasiones, los comisarios se quejan de la dificultad de trabajar con diseñadores y empresas de museografía. Los primeros, siempre atentos a la imagen y al discurso; los segundos, a la estética final de la muestra. En nuestro caso, ya os digo: ¡una máquina! Creo que, teniendo en cuenta los recursos con los que contábamos, cada pieza - palabra cumple la función que comisarios y coordinadora le habíamos asignado (si hay algún fallo en el discurso, es responsabilidad únicamente de los comisarios). Y todo ello ofreciendo una imagen magnífica.

Teniendo en cuenta la idea central que queríamos transmitir, el reducido tamaño de la sala nos obligaba a articular un discurso breve, sencillo, casi telegráfico. Y escogimos 4 bloques temáticos para contar 4 ideas clave, los pueblos bárbaros, la economía, las creencias y la investigación sobre esta etapa en Los Pedroches, que intentaré desarrollar más adelante en otra entrada. Necesitábamos, pues, 4 mini-espacios expositivos. Que podríamos ordenar en función de los cuatro puntos o cardinales o... de una de las manifestaciones socio-político-religioso-culturales más importantes del momento: la cristianización del territorio. De ahí que, simbólicamente, las cuatro vitrinas se unieran en una sola en el centro de la sala, adoptando forma de cruz latina.




martes, 19 de abril de 2016

Iter - 1. El porqué de una exposición



Hasta el próximo 15 de mayo puede verse en el Museo Arqueológico de Córdoba la exposición Iter ab Corduba Toletum, centrada en la comarca de Los Pedroches en época visigoda. Llevo un tiempo un poco liado, y aparte de anunciar la muestra publicando el cartel, poco he dicho hasta ahora sobre la exposición. ¡Con lo que a mí me gusta contar lo que hay detrás de lo que se ve!

Se trata de una exposición de pequeño formato, integrada dentro del programa de difusión del Museo Arqueológico de Córdoba, que entre otras cuestiones pretende completar con estas actividades su reducida exposición semi - permanente que se centra especialmente en la propia ciudad de Córdoba. El pequeño formato tiene una explicación física: mientras no se ultime la remodelación del Palacio de los Páez de Castillejo, la reducida aula didáctica es el único espacio disponible para exposiciones temporales. Ya conocía lo que supone montar una exposición en este lugar. De hecho, incluso alguna de las piezas del Museo PRASA Torrecampo que se exponen ya se había mostrado en esta sala en una exposición temporal anterior (Mugawwar & Corduba, a la que dediqué varias entradas en el blog entre las que os destaco ésta sobre las no siempre fáciles relaciones entre Córdoba y Los Pedroches). Y también en esta ocasión estoy muy satisfecho del resultado.

Pero ¿por qué Los Pedroches? Y ¿por qué esta etapa histórica? En general, porque son espacios y tiempos demasiadas veces olvidados. Intento explicarlo un poco más detalladamente.

Los años que van entre la instalación definitiva de los pueblos "bárbaros" (que no significa otra cosa que "extranjeros") en la antigua Hispania romana, que podemos situar por buscar una fecha cerrada en el año 411, y la entrada de los musulmanes en el 711 han sido, hasta hace poco tiempo, un período muy poco atractivo para los historiadores. Tan poco atractivo, que incluso tenemos problemas para ponerle nombre. Parece que en estos momentos se impone denominar a este tiempo como "Antigüedad Tardía", algo que a mí, sinceramente, no me gusta. Y no me gusta, intentando ser objetivo, porque creo que puede crear confusión con otro término generalmente aceptado, el del mundo "tardorromano", que no es exactamente lo mismo. Y, sobre todo, porque me da la sensación de que la catalogación de "tardía" introduce un cierto matiz peyorativo: tardío, decadente respecto al período clásico.

Además -no siempre pretendo ser objetivo-, no me gusta "Antigüedad Tardía" para catalogar un período que siempre me ha atraído personalmente. En las "invasiones bárbaras", en el asentamiento de estos pueblos a la caída del Imperio Romano en diferentes áreas de Europa y en la formación de unas estructuras económicas, políticas y sociales diferentes ("proto-feudalismo", se le ha llamado en algunas ocasiones) está la base de nuestra Edad Media. Y yo, que soy medievalista, no estoy muy por la labor de aceptar sin quejas catalogar de "antiguos" a estos 301 años. De hecho, recuerdo que hace unas décadas, quienes desde el medievalismo se acercaban a este período llegaron a llamarlo "Muy Alta Edad Media". Sin mucho éxito, todo hay que decirlo, porque la verdad es que tampoco suena demasiado bien. Y aquí lo dejo.

El caso es que, desde hace años, los pocos que han centrado sus miradas en esta etapa no han sabido muy bien qué nombre darle. (¡Con lo fácil que es hablar de época romana o de época andalusí!). Ya en 1925, cuando cuando Manuel Aulló publicó un artículo sobre las cerámicas de esta época salidas de las excavaciones de Ángel Riesgo en Los Pedroches, las catalogaba como "post-romanas o proto-medievales". Y la indefinición la recogerá años más tarde Ana María Vicent, que titula un artículo sobre estas mismas cerámicas, integradas en la "Colección Aulló" del Museo Arqueológico Nacional, como "postromanas preislámicas". Está claro que así no se pillaban los dedos, pero permitidme que os dé mi opinión personal: cuando definimos una etapa histórica por lo que no es quizá sea porque no tenemos muy claro qué es lo que sí es.

Y ese es uno de los objetivos principales de esta exposición: dar a conocer, siquiera mínimamente, una época, una cultura, demasiadas veces olvidada. Utilizando, aunque sea, un término que a mí es el que menos me molesta, aunque soy consciente de que no es del todo propio: "época visigoda". Un término, reconozco, no totalmente exacto, porque quienes se asientan en el siglo V en el solar de la antigua Hispania no son propiamente visigodos, sino un conjunto de pueblos bárbaros entre los que destacan en los primeros momentos Suevos, Vándalos y Alanos; porque no sólo hay bárbaros, además, sino que durante este tiempo la presencia bizantina fue muy destacada; porque la mayor parte de la población, en fin, ni era bárbara ni bizantina, sino descendiente de los hispanorromanos que habían poblado anteriormente estas tierras. Pero, a fin de cuentas, un término (el de época visigoda) con el que creo que todos podemos entenderlos sin molestar demasiado (lo reconozco: al menos, sin molestarme demasiado a mí).

El olvido en el que hemos tenido a estos 301 años en la historia de Córdoba quizá no sea demasiado difícil de entender. Ante la importancia de Corduba, convertida en la capital de una de las provincias más ricas e influyentes del Imperio Romano, y de la Qurtuba andalusí, capital de uno de los Estados más desarrollados de la Alta Edad Media ¿no es fácil olvidarse de un triste período intermedio que no nos ha dejado nombres tan fastuosos como los de Claudio Marcelo (y restos tan bien situados como los del Templo Romano de la calle que lleva su nombre) o los de los Abderramanes (y esa Mezquita...)? Así ha sido durante décadas. Y, en parte, así sigue siendo aún.

Si nos centramos en un tiempo casi olvidado ¿qué decir del espacio? ¿Qué decir de Los Pedroches? Aislado desde el siglo XVIII, cuando por diferentes intereses se abandonan los pasos naturales más aptos para comunicar la Meseta con el Valle del Guadalquivir, resulta difícil incluso justificar el estudio de la Historia de esta comarca. Y ya no digo compararla con la importancia de Toledo, capital del reino visigodo de Toledo, o con la Córdoba capital Omeya. Pero, si estas ciudades eran tan importantes ¿qué pasaba en el espacio surcado por los principales caminos que las comunicaban? ¿Era una zona tan atrasada en un tiempo que ya de por sí nos parece atrasado?

Así nació la idea de montar una pequeña exposición sobre Los Pedroches en época visigoda. Si conseguimos despertar el interés por la historia de este espacio y de este momento histórico, habremos cumplido nuestro objetivo.

viernes, 12 de febrero de 2016

A través del espejo



A través del espejo: el arte del peinado romano es el título de la exposición temporal que se puede visitar en el Museo Arqueológico de Córdoba hasta el próximo 28 de febrero. Todavía estamos a tiempo, por lo tanto, para disfrutar de una pequeña exposición que considero altamente recomendable.

Y la recomendación me da pie para hacer un breve comentario sobre la muestra. Ya habréis notado los que seguís este blog que me gusta analizar las exposiciones temporales. Y que considero que, mucho más allá del valor histórico o artístico de los objetos que muestran, el verdadero éxito de una exposición consiste, para mí, en transmitir claramente un mensaje concreto mediante un discurso expositivo bien articulado. Este discurso formaría el fondo de una exposición, que necesitaría complementarse con una correcta forma expositiva que, independientemente del propio valor estético que transmite el espacio, sirve para complementar y hacer más comprensible el discurso.

Personalmente, me gusta la sencillez en el diseño y la claridad en el mensaje. Quizá es que soy minimalista y por eso la pequeña sala de exposiciones temporales del Museo Arqueológico de Córdoba me parece un lugar apropiado para pequeñas muestras como la que actualmente podemos disfrutar.

Se trata de una exposición pequeña, sencilla, pero que transmite un mensaje muy claro de manera atractiva. Todo un acierto, por lo tanto. El discurso se articula en tres bloques: un primer espacio introductorio sirve para presentar objetos de tocador de época romana; tras él, el bloque central está presidido por retratos femeninos en mármol que desarrollan la idea central de la exposición, la evolución de las modas en el peinado femenino en época romana; finalmente, una interesante y más extensa selección de terracotas romanas nos permite ahondar más en este discurso central.

Me gusta esta exposición porque consigue, a través de las piezas expuestas, transmitir una idea muy clara: las modas también existían en el mundo romano. Y me gusta porque la forma de contarnos esta historia es sencilla, atractiva y eficaz. Sin grandes alardes técnicos ni presupuestarios, al entrar en la sala comprendemos rápidamente -sin necesidad de largos textos- qué nos cuenta la exposición. Y el atrevimiento de colocar de espaldas los retratos romanos es una genialidad en la que puede entreverse el trabajo de diseño de Paco Domínguez (Zum Creativos). Lejos que restar importancia a las piezas, sirve para destacar de entre todos los valores de estas importantes obras el que pretende resaltar la exposición, colocando el peinado en el primer plano. Y los espejos circulares en los que se miran los retratos son uno de esos recursos sencillos pero tremendamente eficaces que me hacen salir de la exposición con una amplia sonrisa. Os la recomiendo.

martes, 24 de febrero de 2015

Conferencias y exposiciones de febrero



Aunque sólo sea de forma muy resumida, no quiero terminar el mes más corto del año sin hacer algún comentario acerca de algunas de las actividades del febrero museístico cordobés.


Museos y Desarrollo Local: Orfebreluna en la Fundación PRASA

El miércoles día 11, en la sede de la Fundación PRASA tuvimos la suerte de poder disfrutar de la charla de Manolo y Guadalupe, que nos hablaron de Orfebreluna y su taller de platería arqueológica. Dentro del ciclo "Museos y desarrollo local", su exposición cumplió perfectamente con los objetivos marcados, la presentación de proyectos que, capaces de generar empleo y riqueza económica, tienen una base marcadamente cultural. Para ello, los ponentes se dividieron el tiempo y cada uno aportó su peculiar enfoque. Comenzó hablando Guadalupe Gómez, arqueóloga de formación y profesión, además de dibujante, ilustradora, diseñadora y muchas otras cosas. Condensada en poco más de veinte minutos, con su charla fue trazando un recorrido por la historia del adorno personal, desde los prehistóricos collares de conchas hasta los diseños andalusíes y bajomedievales.

Manuel Gómez Luna, platero minucioso y gran conocodor del mundo del arte y de la arqueología, se basó en las ideas generales expuestas por Guadalupe para explicar de forma ágil y amena su proceso de trabajo, desde la selección del modelo, la realización de diseños y moldes, hasta el acabado final de las piezas. Apoyado en imágenes con las que ilustraba las diferentes fases del proceso artesanal, finalmente presentó algunos de sus instrumentos de trabajo, moldes y piezas en diferentes estados de terminación.

En definitiva, como no podía ser de otra forma -quienes les conocemos lo sabemos- nos ofrecieron una muy buena tarde, en la que disfrutamos y aprendimos.

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Sinagoga y Museo: historia de una investigación

La pequeña sala de exposiciones temporal de la planta superior del Museo Arqueológico nos vuelve a sorprender en estos días con una muestra integrada dentro de los actos conmemorativos del 700 aniversario de la Sinagoga de Córdoba. Aunque se exponen una serie de yeserías y elementos decorativos de gran importancia, lo más interesante está en los fondos documentales del museo, que a lo largo de su historia ha sido un centro fundamental no sólo para la difusión, sino también para la conservación e investigación de nuestro Patrimonio Histórico.

La exposición, comisariada por la responsable del Departamento de Conservación del museo, María Jesús Moreno, nos ofrece una panorámica general de las distintas actuaciones que, desde fines del siglo XIX y a través del museo arqueológico, han tenido lugar para la recuperación de este importante elemento patrimonial cordobés. Y, a la vez, la propia muestra se convierte en un merecido homenaje a Samuel de los Santos Gener y Félix Hernández, dos personajes claves para la cultura cordobesa durante el siglo XX.

En cuanto al diseño museográfico, responde al estilo sencillo, sin estridencias pero muy cuidado, al que nos tiene acostumbrados el Arqueológico. Sorprende ver cómo textos, grafías e ilustraciones están pintados directamente a mano sobre los paneles de la pared, utilizando unos trazos que recuerdan a las minuciosas fichas de inventario redactadas pacientemente por Samuel de los Santos en el museo. Sin duda alguna, merece la pena la visita.

Más información en la web del museo y en la prensa provincial: 1, 2, 3.

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Córdoba a través de sus museos

Para terminar, y aunque la exposicion en el Patio Barroco de la Diputación Provincial terminó el pasado 22 de febrero, no quería quedarme sin hacer referencia al proyecto de difusión de los museos de la provincia de Córdoba puesto en marcha por el Grupo de Desarrollo Local de Los Pedroches (Adroches). El proyecto, para el que se ha contado con la colaboración de la Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba,  incluye no sólo esta pequeña exposición divulgativa, que podría convertirse en itinerante, sino también una página web y una cuidada edición de un catálogo general de museos y centros de interpretación de nuestra provincia.

Más información: 17pueblos.


Presentación del proyecto, en Diputación Provincial.



miércoles, 22 de octubre de 2014

Julio y Augusto



Julio:

Con el título "140 años de duende", para comienzos de noviembre se han programado en Córdoba una serie de actividades en torno al más representativo pintor de la ciudad, presentadas la semana pasada en el Mercado Victoria. La iniciativa de Teo Fernández, gerente de Érase una vez Córdoba, cuenta con la colaboración de numerosas instituciones, entre las que se encuentra la Fundación PRASA, el Ayuntamiento de Córdoba o la Fundación Cajasur. Del cartel, además de la imagen elegida (un detalle de "La Consagración de la Copla" cedida por la Fundación PRASA) me interesa destacar especialmente la banda inferior donde comparten espacio numerosas instituciones implicadas en el proyecto. Y me interesa porque creo que es un buen ejemplo de cómo plantear la gestión cultural en estos tiempos de crisis: sumando esfuerzos para desarrollar proyectos que se hacen grandes por la capacidad de trabajar conjuntamente. El programa completo puede consultarse en la web del impulsor de la actividad.

Augusto:

Este año se cumplen 2.000 años de la muerte del primer emperador romano, Octavio Augusto. En torno a su figura, en el Museo Arqueológico puede visitarse, hasta final de año, una didáctica exposición sobre su presencia en Córdoba, comisariada por María Dolores Baena, directora del museo, y Carlos Márquez, catedrático de arqueología de la Universidad de Córdoba (ver noticia en Europa Press). Una oportunidad magnífica para acercarse a esa interesante etapa de transformación del Estado Romano a través de una serie de obras que, tanto en la pequeña sala de exposiciones temporales como a través de piezas destacadas de la exposición permantente, nos hablan de la importancia de la imagen de la familia imperial en una capital provincial como Córdoba, del papel de las mujeres en la transmisión del poder y, en definitiva, del poder y de la vida en Córdoba y en el Imperio hace dos milenios.

miércoles, 2 de julio de 2014

El Museo PRASA Torrecampo, en una exposición sobre Carlomagno




Cuatro piezas pertenecientes a la colección permanente del Museo PRASA Torrecampo se mostrarán durante este verano en la Abadía de Saint Riquier (Francia) en el marco de una exposición internacional que conmemora el 1.200 aniversario del fallecimiento de Carlomagno. A través de obras procedentes de 40 museos europeos, la exposición L'Europe avant l'Europe: les carolingiens intenta explicar la importancia de la figura de Carlomagno y la formación de su extenso imperio, sin olvidar las relaciones comerciales y culturales que sirvieron de base para el posterior desarrollo de una cultura europea en la Edad Media. La comisaria de la exposición es la Dra. Ariane Kveld Jaks. [Puede descargarse aquí un dossier completo sobre la muestra]


El propio lugar escogido para la exposición, la Abadía de Saint Riquier (al norte de Francia) se convierte en una pieza fundamental del discurso. Fundada en el año 625, en época carolingia se convertiría en uno de los centros culturales más activos del Occidente Europeo. El propio Carlomagno encargaría a Angilberto la construcción de unos nuevos edificios que servirían de modelo para posteriores monasterios de toda Europa. Con el tiempo, esta primitiva construcción fue transformándose en el impresionante conjunto de arquitectura gótica que se conserva en la actualidad. Con el nombre de Abbaye Royale de Saint Riquier – Centre Culturel de Rencontre, hoy se ha convertido en un importante centro cultural público, que programa numerosas actividades entre las que destaca una gran exposición anual, este año dedicada al mundo carolingio.


Para el Museo PRASA Torrecampo, la participación de estas piezas en una exposición internacional de esta importancia nos ofrece la posibilidad de difundir la riqueza de nuestras colecciones y del Patrimonio Histórico de la comarca de Los Pedroches. El hecho de ser el único museo español representado en la muestra indica que esta comarca del norte cordobés no ha sido un lugar alejado de los grandes lugares de la Historia.  Estas obras están incluidas también en el catálogo de la muestra, editado en francés, inglés y alemán.

La exposición, inaugurada el pasado sábado 29 de junio, permanecerá abierta hasta el 29 de septiembre. Además de las piezas de nuestro museo, en la muestra podrán contemplarse obras del Museo Vikingo de Haithabu  y la Fundación Maximiliano de Munich (Alemania), Museo del Louvre, Museo de Cluny, Chateau de Versailles, Saint Germain en Laye, Museo de Rouen, Museo Calvet de Avignon, Museo Lapidario de Narbona, Museo Histórico de Orleans, Instituto del Mundo Árabe de París, Museo Carnavalet de Paris…





Piezas del Museo PRASA Torrecampo que participan en la exposición:


5844. Placa de cinturón visigoda de placa rígida, con representación de grifos afrontados junto a una fuente. Fines S. VI – inicios S. VII.



5577. Hebilla – placa de cinturón. Bronce con decoración dorada. S. VI – VIII.




7578. Placa decorativa en bronce dorado, con relieve que representa una leona. Formaba parte de una placa de cinturón. S. VI – VII.



5810. Moneda de oro del tipo “dinar indiccional” o “sólido de conquista” (primer modelo de moneda acuñada por los musulmanes en la Península Ibérica, entre los años 712-713, con leyenda en latín).