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lunes, 3 de febrero de 2020

Córdoba en Púrpura. Un programa sobre el patrimonio bajomedieval de la ciudad

Para el mes de febrero, el siempre activo Rafael Pérez de la Concha ha programado desde la Unidad de Turismo y Patrimonio de la Humanidad multitud de actividades en torno a la Córdoba bajomedieval, englobadas bajo el título "Córdoba el Púrpura" (el programa completo puede consultarse, por ejemplo, aquí). Como desde hace unos años ocurre con la Córdoba romana, andalusí o judía, la actividad trata de difundir la riqueza histórica y patrimonial de la ciudad en sus diferentes etapas históricas, incluyendo en esta ocasión la que solemos llamar "Córdoba Cristiana".

Entre las actividades, el también muy activo Ricardo Córdoba (investigador reconocido, catedrático de Historia Medieval, decano de la Facultad de Filosofía y Letras y, por si le sobrara tiempo, siempre enredado en estos proyectos que tratan de difundir la historia abriendo su conocimiento al conjunto de la sociedad) coordina una serie de conferencias que tendrán lugar en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras.

Y allí estaré este próximo miércoles día 5 de febrero, para hablar de las afueras, del entorno occidental de la ciudad entre los siglos XIII y XVI, de la falda de la Sierra y de Córdoba la Vieja, esa enorme cantera que proporcionaba sillares de la antigua capital califal, Medina Azahara, a edificios tan significativos como la colegiata de San Hipólito o el Hospital de San Sebastián.

El programa completo merece la pena. Y si queréis saber algo más sobre Medina Azahara cuando ya no era casi nada más que campo, y de la estrecha relación que también tuvo en la Baja Edad Media Córdoba con la falda de la Sierra, ya sabéis: el miércoles 5, a las 19 horas, en la Facultad de Filosofía y Letras. Invitados quedáis.


domingo, 3 de febrero de 2019

Semana de las leyendas 2019



Como ya ocurriera en febrero de 2018 (1 y 2), Érase una vez Córdoba y Fundación PRASA impulsan La Semana de las Leyendas, evento que, con el apoyo de diversos colaboradores, pone en valor el sensible patrimonio legendario a través de conferencias y visitas guiadas.

Las actividades, que duran del 9 al 17 de febrero, agruparán los recorridos urbanos en los dos fines de semana. Guiados por Teo Fernández Vélez y Gonzalo J. Herreros Moya, algunos son auténticos clásicos como la ruta nocturna Leyendas de Córdoba o Brujería y hechicería en Córdoba; pero también los hay más novedosos y específicos, como Córdoba ensangrentada o Verdad y leyenda de la Inquisición en Córdoba.
Presentación, en Librería Luque
Frente a ello, las conferencias se concentrarán en martes, miércoles y jueves (dos cada tarde) y se celebrarán en Fundación PRASA (Avda. Gran Capitán, 2). Serán de entrada libre hasta completar aforo y estarán protagonizadas por conocidos nombres de la cultura cordobesa (Juan José Primo Jurado, Dámaris Romero, Manuel Ramos y Pedro Tébar), así como por dos ponentes de fuera: Alberto Cerezuela, director de la Editorial Círculo Rojo, que hablará de los fantasmas del Teatro Cervantes de Almería, y Ana Mafé, que está finalizando su tesis doctoral sobre el Cáliz de la Catedral de Valencia.

La mayoría de los temas expuestos tendrán un cariz literario, como guiño al centenario de Librería Luque, que es una de las entidades colaboradoras junto al Laboratorio de Estudios Judeoconversos de la UCO, Casa de las Cabezas u Hotel Córdoba Centro.

[texto: nota de prensa de la organización]


jueves, 3 de enero de 2019

La Mezquita y los 40 que saben. Reacciones al informe, 2.

No es la Crónica de los Veinte Reyes. No.


Y luego está lo de los 40 que saben. Es cierto que son pocos frente al centenar que pedía hace un tiempo el reconocimiento de la titularidad pública de la Mezquita. Pero, en cualquier caso, impacta que 40 profesores de universidad se adhieran con entusiasmo a esta demostración científica de que la fe puede mover montañas.

Así terminaba la entrada anterior, que escribí... Hace más de cuarenta días. Y, aunque la razón pueda hacer poco frente a lo que la Iglesia ha convertido en razón de fé, como escribiera Carmelo Casaño refiriéndose a este asunto, intentaré terminar lo que empecé. Porque el hecho de que la Iglesia cordobesa consiguiera la adhesión (inquebrantable, supongo) de 40 profesores universitarios me lleva a hacer dos reflexiones, una cuantitativa y la segunda cualitativa. Procedamos por partes, pues.


1. Lo cuantitativo.


La mayor parte de los titulares de prensa referidos al documento suscrito por una serie de profesores en apoyo de las teorías del cabildo de la Catedral de Córdoba nos habla de "los 40" o de "más de 40", como titulan ABC, Diario Córdoba, El Día de Córdoba... Si un tiempo atrás, la carta a El País de un medievalista consiguió con rapidez 100 adhesiones de especialistas, y teniendo en cuenta la enorme influencia de la Iglesia Católica, resulta extraño que sólo consiguiera 40 firmas para su manifiesto. Quizá la explicación esté en el valor simbólico de este número, unión del 4 (los 4 puntos cardinales, los 4 elementos...) con el 0 (la nada, pero también el todo). Un valor que se confirma en los textos bíblicos, que nos hablan de los 40 días con 40 noches que duró el Diluvio, los 40 años que pasaron los judíos errando por el desierto, después de que Moisés tardara 40 días en bajar del monte Sinaí con las Tablas de la Ley. Los mismos 40 días durante los que aterrorizó Goliat a los judíos, antes de ser vencido por David. Y también a los 40 días fue presentado Jesús en el Templo, y durante 40 días ayunaría en el desierto, como también fueron 40 días los que transcurrieron más tarde entre su Muerte y su Ascensión a los cielos. Luego está lo de Alí Babá, pero eso no sale en la Biblia.

Si esa ha sido la intención del cabildo, no me queda más que reconocer su valor. Poético, por decirlo de alguna forma, pero valor al fin y al cabo. Pero si no es así, empezamos con un fiasco: la Iglesia sólo ha conseguido la firma de 40 incondicionales. Unos profesores universitarios a los que, además, parece no creer ni la prensa. Ya el 16 de septiembre, en un artículo de opinión radicalmente contrario al informe ("Jurídicamente inane, políticamente sectario" titulaba Díaz-Vieito su opinión) se podía leer el siguiente subtitular: "El nivel jurídico del escrito sobre la Mezquita -la parte histórica es, sin embargo, de factura notable- es ínfimo, incurriendo de manera permanente en incoherencias e inexactitudes". Una opinión que, en un caso poco frecuente de aplauso entre diarios, vemos enlazada el día 18 en el mismísimo ABCRecientemente el director de El Día de Córdoba, en el editorial del resumen anual del año 2018 publicado por su diario, critica el informe de la Mezquita como "un documento que ha recibido numerosas críticas por sus escasas aportaciones, más allá de las históricas". Lo que entiendo como un reconocimiento a las aportaciones históricas de ese documento, contra lo que dicen "los que saben". ¡Qué palo para algunos que se creen sabios que lo que escriben dos ignorantes (uno de ellos, yo, ni siquiera profesor de Universidad) tenga más crédito que las opiniones de estos 40 insignes especialistas!

2. Lo cualitativo.


Más importante me parece intentar ver qué argumentos usan y quiénes son esos 40 profesores que se presentan a sí mismos como "los que saben". Aunque sólo sea para caracterizarlos a grandes rasgos.

Respecto a los argumentos que esgrimen, lamento deciros que no son pobres: son patéticos. La propia duda, en el primer párrafo, entre "Catedral o Mezquita Catedral" (sic) es significativa: o no saben de lo que hablan o intentan evitar usar la denominación oficial del monumento. Con la intención que ellos sabrán (política no, claro está, que ellos no están cargados de ideología, a Dios gracias). Para realizar su crítica, se basan esencialmente en la "autoridad" que les ofrecen sus puestos universitarios (obtenidos por la gracia divina, supongo). Ser profesores universitarios es lo que les da credibilidad, por más de que el parentesco entre algunos de los firmantes pueda resultar, como mínimo, muy sospechoso. Con esa autoridad, desgranan una serie de afirmaciones sin ninguna constancia documental ni argumental, que considero inútil tratar de explicar (a algunas cosas ya contestó Alejandro García Sanjuán en este artículo). Sólo, para comprobar la objetividad y falta de carga ideológica de los que suscriben, entresaco algunas ideas textuales.

Los 40 se consideran a sí mismos "personas de criterio",  "verdaderos cultivadores de la disciplina", ya que "hemos dedicado buena parte de nuestra vida a la docencia y a la investigación de la Historia Medieval". Oye, que no tienen abuela. Frente a ellos, ese "pequeño número de supuestos expertos" empeñados en "ofrecer cobertura a disputas ideológicas o de intereses" mediante "irresponsables maniobras". Que no hay color, vamos. Se les ve a la legua lo objetivos que son no sólo en el fondo, sino hasta en la forma de su escrito. 

Y los 40 expresan brevemente en este documento cuál es, a su juicio, la metodología correcta de la investigación histórica, destacando en contraposición lo que hemos hecho desde la comisión municipal, es decir "la utilización que el informe pretende hacer de la Historia". Porque "como historiadores no podemos permitir que se afirme que el edificio no ha pertenecido o ha dejado de pertenecer en algún momento a la Iglesia Católica". Vamos a ver, nuestro informe va relatando una serie de indicios, sustentados en documentación, que nos llevan a una conclusión. Pero ese no es el método correcto, claro está, porque la metodología según la entienden los 40 consiste en respetar "los conocimientos adquiridos hasta hoy por la comunidad científica". Algo avalado, además, por "innumerables estudios, fuentes y documentos" que casualmente no citan... porque no existen dichas fuentes ni dichos documentos. Claro que, para ellos valen más sus creencias que la investigación científica, ya que lo que les asusta es que "dar por buenas las afirmaciones de la Comisión municipal tendría el inopinado efecto de convertir inmediatamente en meramente falsos o extender la duda sobre múltiples hechos y procesos que positivamente conocemos". Y puede que les asuste pensar que de cuestionar sus apuntes amarillos a cuestionarlos a ellos mismos como profesionales sólo hay un paso. Y puede que eso, perder esa posición que les permite pontificar sin demostrar nada, les asuste mucho más que ir al infierno por pasarse la vida mintiendo. El ultracatolicismo, que fabrica agujas con unos agujeros grandíiiiiiiisimos.

Como veis, todo muy "científico" ¿no? A ver, que ya había avisado de que estas gentes creen que la fe puede mover montañas. Aunque olvidan, cuando proclaman en prensa las grandes maravillas de la gestión por parte del Cabildo de la Catedral, hacerse la pregunta pertinente: ¿y esto quién lo está costeando?

Pero ¿quienes son estos cátedros tan pagados de sí mismos? Bueno, perdón, que los que les pagamos somos nosotros. Pues, como podréis suponer, la nómina está repartida entre diferentes grupos ultracatólicos y de extrema derecha aglutinados casi sin excepción por el pensamiento joseantoniano. Purita Falange, como nos muestra esa profesora madrileña cuya acción más conocida es el beso a la bandera del aguilucho conmemorando la victoria de Franco en la Guerra Civil. Algunos de ellos llegan a acusarme por ahí de haber cobrado por el informe (¡nada menos que en petrodólares! Cuando ya sabéis que lo que ha hecho ha sido costarme el dinero) mientras quienes han disfrutado de sobresueldos, cargos y prebendas (y de algo más) a cargo de la Iglesia Católica han sido precisamente ellos. 

Algunos de los firmantes amplían sus opiniones en entrevistas o artículos de prensa. Simplemente se dedican a repetir mentiras que, si no consiguen convertir sus ideas en verdades, al menos pueden engañar a alguien más cada vez. Con esa técnica del repetir, repetir, repetir que tan bien describe para el asunto de la propiedad de la Mezquita Catedral un genial artículo de Antonio Pintor en Diario 16García Moreno o Sánchez Saus, por ejemplo, reiteran en La Razón afirmaciones rotundas y absolutamente gratuitas avaladas por la única autoridad de su supuesto saber: "es irrefutable", "sabemos positivamente", "no se puede negar"... En fin, lo que conocemos: porque lo digo yo, y punto. De cualquier manera, el caso de Sánchez Saus es especialmente destacable. Miembro eminente de la Asociación Católica de Propagandistas, al menos hay que reconocerle que sus escritos (como mínimo todos los que yo conozco) son, efectivamente, pura propaganda ultracatólica. A través de sus columnas en los diarios del grupo Joly, este sujeto no conoce otro argumento que el insulto directo: "cuatro papagallos irrelevantes" dice que somos los integrantes de la comisión municipal. Entre otras lindezas que son clara muestra de hasta dónde llega su conocimiento, su capacidad de razonamiento, su nivel de educación y, de paso, dónde tiene la gracia. Me siento orgulloso de no ser incluido por tan destacado propagandista entre los que él dice que son "los que saben". 

Afortunadamente, nunca tuve que soportar a Sánchez Saus como profesor, ni lo he tratado como historiador ni como persona. No ocurre así con otros de los 40 que, aunque sin llegar al tono ordinario, faltón y barriobajero del propagandista, sí han firmado esa serie de idioteces que llaman "manifiesto", e incluso han hecho declaraciones en las que ahondan más en su propia miseria. Una de las firmantes fue compañera mía de departamento, hija del catedrático que fue director de mi tesis doctoral y (ella sí) hoy Profesora Titular de Historia Medieval de ese mismo departamento. Dos firmantes más fueron miembros del tribunal que juzgó mi tesis doctoral. Finalmente, también aparece como firmante el que fuera director de mi tesis. Se ve que he estado toda mi vida rodeado.

Gloria Lora Serrano, tras presentarse en una entrevista como "cristiana muy convencida", reivindica el uso de la "Crónica de los Veinte Reyes" (que parece además no entender muy bien) como la fuente histórica más fiable para el estudio de la Córdoba de 1236, junto con documentos que dice que están en el Archivo de la Catedral y que supongo que serán los que el Deán dice tener escondidos hasta que se los pida el juez. Buena muestra de metodología científica para el estudio de la Historia Medieval, la que viene a defender Lora Serrano. Con estas ideas, no entiendo cómo pudo calificar con la máxima nota mi tesis doctoral, porque os aseguro que mi forma de elegir las fuentes documentales no tiene nada que ver con la que defiende esta señora.

Sánchez Saus, Lora Serrano y González Jiménez (también miembro del tribunal que examinó mi tesis doctoral) acuden también a la agencia EFE para completar su peculiar visión de la historia y de la metodología de investigación histórica, apareciendo la noticia en diferentes medios. Pocas novedades hay en estos textos, aunque me sorprende que González Jiménez diga alegremente que "cuando el Rey Fernando entra en la ciudad se dirige directamente a la catedral, donde se celebra una misa solemne". A ver si ahora va a ser él el que quiere cambiar todo lo que sabemos sobre la conquista de Córdoba. Si hubiera leído el informe, quizá se habría dado cuenta de que pillaríamos rápidamente su absurda mentira. Claro, que no parece que tuviera su día don Manuel, cuando tras esta metedura de pata (entrecomillada como literal en la nota de la agencia) sólo se le ocurre copiar a su tocayo Nieto Cumplido, que ya había utilizado el infalible argumento de que el Ayuntamiento no existía cuando Fernando III conquistó la ciudad. Ni el obispado, le podríamos decir pero... ¿para qué bregar? Si es que el nivel está muy bajito, por más que hablemos de los 40 que saben.

Dejo para el final la opinión de quien fuera director de mi tesis doctoral, Emilio Cabrera Muñoz. No sólo firma el documento de los 40, anteponiendo ideología a razón científica, sino que se atreve a afirmar, en las mencionadas declaraciones a la agencia EFE, que "los que le han ayudado no han sido profesores universitarios". Cuando lo leí, no podía creerlo. Porque soy el único de los cuatro miembros de la comisión que ni soy ni he sido nunca profesor universitario. Alejandro es Profesor Titular, y tanto Federico como Carmen, Catedráticos de Universidad. Lo que significa que el desprecio lanzado por Emilio Cabrera con esa frase iría dirigido directamente contra mí. No podía creerlo. Pero no sólo es cierto, es que Cabrera Muñoz ha aireado en diferentes ámbitos este mismo argumento: que entre los historiadores de la comisión hay quien ni siquiera es profesor universitario. Ni siquiera. 

Precisamente Emilio Cabrera. Despreciarme a mí por no haber llegado nunca a ser profesor universitario. Cuando durante años estuvo en sus manos la reclamación de unas plazas que no se crearon. Bueno, sí. Se creó una. Lo recuerdo muy bien, aunque nunca lo cuento. Y ni siquiera ahora lo cuento todo. Porque aunque sé que lo ha dicho repetidamente, y hasta lo he oído directamente en alguna grabación, no puedo llegar a creerme que Emilio Cabrera muestre públicamente su desprecio contra mí por no haber sido nunca profesor universitario. De cualquiera me lo podría esperar pero ¿de él? La vida te da sorpresas... ¡Ay, Dios!





"Si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos"


Aunque están en el documento que enlazo más arriba, reproduzco la lista de firmantes del manifiest.o. Más que nada, para tenerla a mano yo mismo:

-Juan Abellán Pérez, catedrático de Historia Medieval de la U. de Cádiz.
-Cristina Álvarez Millán, prof. Contratado Doctor de la UNED.
-Vicente A. Álvarez Palenzuela, catedrático de Historia Medieval de la U. Autónoma de Madrid.
-Ana Arranz Guzmán, profesora titular de la U. Complutense de Madrid.
-Eduardo Aznar Vallejo, catedrático de Historia Medieval de la U. de La Laguna.
-Isabel Beceiro Pita, científico titular del CSIC.
-M. Dolores Cabañas González, catedrática de Historia Medieval de la U. de Alcalá de Henares.
-Emilio Cabrera Muñoz, catedrático de Historia Medieval de la U. de Córdoba.
-Margarita Cabrera Sánchez, profesora titular de Historia Medieval de la U. de Córdoba.
-Enrique Cantera Montenegro, catedrático de Historia Medieval de la UNED.
-Margarita Cantera Montenegro, profesora titular de Hª Medieval la U. Complutense de Madrid.
-María Antonia Carmona Ruíz, profesora titular de Historia Medieval de la U. de Sevilla
-Manuel Espinar Moreno, catedrático de Historia Medieval de la U. de Granada.
-Serafín Fanjul García, de la Real Academia de la Historia.
-Javier Fernández Conde, catedrático de Historia Medieval de la U. de Oviedo.
-Manuel García Fernández, catedrático de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-María del Mar García Guzmán, profesora titular de la U. de Cádiz.
-María del Carmen García Herrero, catedrática de Historia Medieval de la U. de Zaragoza.
-Luis A. García Moreno, de la Real Academia de la Historia.
-Manuel González Jiménez, catedrático de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-María del Mar Graña Cid, profesora Propia Adjunta de la U. Pontificia de Comillas.
-Miguel Ángel Ladero Quesada, de la Real Academia de la Historia.
-Gloria Lora Serrano, profesora titular de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-María Martínez Martínez, catedrática de Historia Medieval de la U. de Murcia.
-Pascual Martínez Sopena, catedrático de Historia Medieval de la U. de Valladolid.
-Ángel Luis Molina Molina, catedrático de Historia Medieval de la U. de Murcia.
-Isabel Montes Romero-Camacho, catedrática de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-César Olivera Serrano, científico titular del CSIC.
-Pablo Otero Piñeyro Maseda, científico titular del CSIC.
-Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, director del Instituto de Estudios Gallegos del CSIC.
-Javier Pérez-Embid Wamba, catedrático de Historia Medieval de la U. de Huelva.
-José Augusto Pizarro Sottomayor, catedrático de Historia Medieval de la U. de Oporto.
-Pedro Andrés Porras Arboledas, catedrático de Historia del Derecho de la U. Complutense.
-José Ramírez del Río, profesor titular de Traducción (Estudios Árabes) de la U. de Córdoba.
-Daniel Rodríguez Blanco, profesor titular de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-Alejandro Rodríguez de la Peña, profesor titular de Historia Medieval de la U. San Pablo-CEU.
-Jaime Salazar Acha, de la Real Academia de la Historia.
-José Sánchez Herrero, catedrático de Historia Medieval de la U. de Sevilla
-Rafael Sánchez Saus, catedrático de Historia Medieval de la U. de Cádiz.
-María Raquel Torres Jiménez , Prof. Contratado Doctor de la U. de Castilla- La Mancha.
-Magdalena Valor Piechotta, profesora titular de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-Francisco Veas Arteseros, profesor titular de Historia Medieval de la U. de Murcia.
-Javier Zabalo Zabalegui, profesor titular de Historia Medieval de la U. de Sevilla

jueves, 25 de octubre de 2018

La Mezquita, la Fe y la montaña. Reacciones al informe, 1.

Embrujo y recogimiento en la Semana Santa de Córdoba
Semana Santa en la Mezquita. Foto: ABC
La verdad es que esperaba reacciones más serias ante el contenido del informe sobre la titularidad de la Mezquita Catedral de Córdoba. Porque de argumentos no parece que estén los reaccionarios (por aquello de que reaccionan ante el informe) muy sobrados, no señor. En la década de 1970, la reactivación del proyecto de "sacar" la construcción cristiana del interior de la Mezquita dio lugar a un interesante debate, en el que unos defendieron la "purificación" arquitectónica mientras otros abogaban por conservar las aportaciones de todas las épocas, pero eliminando completamente el culto. En comparación con aquellas propuestas, el reciente informe destaca por su moderación, no aludiendo en ningún momento a ningún cambio en el uso religioso del monumento ni mucho menos buscando la recuperación de una supuesta "pureza islámica". Sólo aboga por dejar las cosas como habían estado siempre hasta la inmatriculación por parte de la Iglesia en 2006. Radicales rojos pro-islámicos que somos, según algunos.

Que reaccione la jerarquía eclesiástica cordobesa era de esperar. Que su único argumento sea decir que tienen escondidos documentos del Archivo de la Catedral que sólo le enseñarán al juez cuando se los pida... Eso no me lo esperaba ni yo. Lo siento, pero la música de ese "argumento" me suena demasiado a ese otro de "yo sí he hecho la tarea, lo que pasa es que se me ha olvidado la libreta en mi casa". A mi hijo, con 10 años, ya no se lo consiento. Claro, que mi hijo no es deán de la Santa Iglesia Catedral. Además de que dudo de la legalidad de ocultar documentos históricos de valor ("Las personas propietarias, titulares de derechos o poseedoras de dichos documentos permitirán el acceso a los mismos, previa solicitud por escrito, precisa y pormenorizada, salvo cuando su consulta suponga una intromisión en el derecho a la intimidad personal y familiar o a la propia imagen" dice el art. 66.2 a de la vigente Ley de Archivos de Andalucía). En cualquier caso, la actitud del Cabildo parece respetar muy poco el propio "Reglamento Marco de los Archivos de la Iglesia en Andalucía" que se dieron a sí mismos los obispos hace una década. Por cierto, que igual la falta de investigaciones sobre el Archivo de la Catedral de la que se queja el sr. Deán tiene algo que ver con eso de sólo enseñarle los documentos a un juez. Por cierto, que yo tampoco pude consultar documentos de ese archivo cuando realizaba mi tesis doctoral porque nunca me dejó entrar Nieto Cumplido. Claro, que cuando representantes de la Iglesia de Córdoba se refieren a "investigaciones" igual están pensando en acríticas alabanzas al Obispo. Y hacer pasar eso por investigación, qué queréis que os diga... no han conseguido convencer más que a 40. Los que con fe mueven montañas. Eso sí, menos mal que ellos mismos dicen ser los 40 que saben, porque si no lo dicen, mismamente yo no me habría dado cuenta.


Líbreme el Altísimo de acusar a representantes del clero de mentir descaradamente. No me queda otra, pues, que deducir que en comprensión lectora no alcanzan los mínimos exigibles (será culpa de la escuela laica, sin duda): no sé de dónde saca el Cabildo que en el informe se diga que el Ayuntamiento deba reclamar la titularidad de un bien que nunca ha sido municipal, igual que nunca ha sido tampoco de la iglesia ("la institución municipal no debe reclamar la propiedad del bien", se lee textualmente en el informe después de haber explicado que "entendemos que el Ayuntamiento de Córdoba no debe pretender el registro del bien como propiedad municipal").


Quienes sí mienten y lo saben son los de la Agrupación de Cofradías de Córdoba que parecen querer ser más papistas que el Papa, pero que no llegan más que a simples meapilas. Si alguien considera estas palabras un insulto, que me perdone (salvo que sea miembro de la Agrupación de Cofradías, a quienes después de insultarme gratuitamente, por supuesto que no pediré perdón; que a los ateos nadie nos obliga ni a perdonar ni a poner la otra mejilla ¡Alguna ventaja teníamos que tener, ya que nos perdemos la Vida Eterna!). Los representantes de los cofrades, en un alarde de espíritu cristiano, católico, apostólico y romano que muestra a las claras qué entienden estas gentes por cristianismo, tras acusarnos de mentir conscientemente, califican las conclusiones del informe de abyectas ("despreciable, vil en extremo" según definición de la Real Academia), que responderían a una "actitud insidiosa" (con asechanza y mala intención, según define la RAE el término insidia), con la intención última, nada más y nada menos, que de "eliminar a los cristianos de la sociedad". Cazi ná, que diría el otro.


Garrido, sonriente, en el centro. Foto: Abogacía Española
No son los únicos que responden a la llamada del Cabildo en defensa de la fe y contra los enemigos de España (Ejem. Perdón, que me dejo llevar). En la Cope, por ejemplo, pudimos escuchar al Decano del Colegio de Abogados de Córdoba, José Luis Garrido, que entre risitas entrecortadas manifestaba con gran altisonancia que este informe no es un dictamen jurídico. Ni un tratado de microbiología, podría haber añadido el señor decano. Por cierto, dice de mí, siguiendo al ABC (siempre dando ejemplo, ahora de manipulación periodística), que soy licenciado en Historia. Quitándome el título de doctor, para ver si así le restan valor al informe. Esa es su forma de cargarse de razones, parece ser. ¡Cuánto impresentable! Volviendo al señor Garrido (que al presentarse como decano del Colegio no sé si habla en nombre de todos los abogados colegiados de Córdoba), da vergüenza ajena escuchar su risita mientras lanza acusaciones de actuación política, de intentar "hacer lo blanco, negro" y defiende que su punto de vista es "técnico jurídico" y no político, sin entrar en otras cuestiones sobre la "catedral mezquita de Córdoba". Ahí queda eso.

Siendo sorprendente todo lo anterior, lo que de verdad me parece increíble es la absoluta falta de argumentos de los historiadores supuestamente serios a los que ha convencido la Iglesia para que salgan en apoyo de sus intereses. Dos de ellos participan en la mencionada entrevista de la cadena Cope. El primero, José Manuel Escobar Camacho, él sí presentado como doctor y especialista en la Baja Edad Media cristiana. Escobar, que sabe perfectamente que yo soy doctor en Historia, empieza "entrecomillando" el término de expertos. Para empezar con cariño, vamos. Y después de un vistazo rápido al informe, según sus palabras, entra al trapo con un peculiar método de crítica: lo que hay en el informe, según él, son hechos reales, pero que están sesgados. Que si fuéramos catalanes podrían llamarnos Els Sesgadors, vamos. Perdonad la salida de tono, pero es que hay cosas que no pueden tomarse más que a cachondeo. Y cuando uno escucha a un medievalista decir que el rey espera un día para entrar en la mezquita tras la conquista de Córdoba porque lo que quiere es ser recibido por todos los "poderes fácticos"... pues uno ríe, por no llorar. De lo que dice después, si intentáis escucharlo, no os puedo decir mucho, porque yo tampoco entiendo exactamente de qué habla ni a dónde quiere llegar. Sólo indicar que sorprende que después de analizar ciertos hechos como si Iglesia y Estado estuvieran completamente separados en 1236, nos acuse de no ser conscientes de la circunstancias de la época y de realizar un análisis basado en conceptos actuales. De no tener ni idea de historia nos acusa, vamos.

Termina el doctor Escobar Camacho hablando de la supuesta basílica de San Vicente, templo cristiano que ocuparía el solar donde después se construyó la Mezquita. Con su peculiar método de investigación histórica, avala su existencia en que siempre se ha dicho eso por la historiografía cordobesa. Reconoce no saber de dónde sale la teoría de que no se puede afirmar que existiera la supuesta basílica de San Vicente, que termina definiendo como "iglesia mozárabe" (sic). Así lo entiende, finaliza Escobar, también la arqueología. Dando paso al profesor de arqueología de la UCO Alberto León, que comenzará por donde nos hemos quedado: por San Vicente. Aunque el arqueólogo, al menos, omitirá prudentemente ese calificativo de "mozárabe".

El profesor León afirma que sólo opinará en aquellas cuestiones para las que se considera cualificado. Para pasar a acusarnos de "forzar" conceptos e investigaciones. Empieza mal: califica la teoría que niega la existencia de evidencias sobre la existencia de una iglesia cristiana anterior a la primitiva mezquita como "negacionismo". Cuando de "revisionismo con intencionalidad manipuladora" no creo que sea a nosotros a quienes se puede acusar, precisamente. No hace falta rebatir a León, porque él mismo lo hace perfectamente: empieza reconociendo que las fuentes históricas que hablan de San Vicente son tardías (y, por tanto, poco fiables). Pero está la documentación arqueológica, que demuestra la existencia del "complejo episcopal". ¡Un momento! Para confirmar la veracidad de esas fuentes tardías buscamos la basílica pero... como lo que sale no es una iglesia, sino una casa, podemos concluir: "es que es la casa del cura". Complejo episcopal como la copa de un pino, vamos. Genial método de trabajo histórico y arqueológico. Y somos nosotros los que, dice, forzamos las fuentes.

Para terminar, también León nos acusa de aplicar conceptos actuales al estudio del pasado. No fue la Mezquita, según él, elemento de identificación ni de herencia común para los cordobeses andalusíes, aunque sí tenía un "carácter dinástico" que la vincularía con el fundador de la dinastía... Algo que, siguiendo la argumentación del arqueólogo, sólo entenderían los miembros de la familia Omeya, supongo, ya que acaba de negar que la Mezquita sea elemento de indentificación ni de herencia común.... En fin, ganas de enredar para no llegar a ningún sitio. Ah, sí, perdón: que entre pitos y flautas, por ahí mete la calificación de "estado islámico" tan querida para buena parte de los oyentes de la Cope y que tan bien define el gobierno andalusí tal y como lo entiende este "experto" (que no sé si colocarlo entre comillas, como dice Escobar, o eso iba sólo por nosotros). Para terminar, avisa de que va a "frivolizar" (como si hasta ahora no lo hubiera hecho) hablando de un referendum en un al-Andalus que califica directamente y sin anestesia como "un estado islámico". Sin aplicar conceptos actuales al pasado, claro está, que de eso a los que acusa es a los autores del informe municipal.

Y luego está lo de los 40 que saben. Es cierto que son pocos frente al centenar que pedía hace un tiempo el reconocimiento de la titularidad pública de la Mezquita. Pero, en cualquier caso, impacta que 40 profesores de universidad se adhieran con entusiasmo a esta demostración científica de que la fe puede mover montañas.

Pd. No pensaba escribir esta entrada. Y, una vez escrita, he estado a punto de borrarla. Pero he acabado pensando que estoy harto de callarme por prudencia. Y de que cuatro soplagaitas puedan confundir prudencia con cobardía o, mucho peor, con rendición. Así es que todavía me queda algo que decir. Sobre los 40 que saben, por supuesto. Y lo diré en la próxima entrada.

viernes, 12 de octubre de 2018

El informe. La Mezquita (y España)

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Con Isabel Ambrosio, Federico Mayor Zaragoza y Alejandro García Sanjuán, en la presentación del informe. Foto de prensa

Tras un largo período en el que he tenido muy descuidado el blog, intentaré ir poniéndolo un poco al día. Y tengo que empezar por lo más "mediático", por el informe sobre la propiedad de la Mezquita Catedral de Córdoba que realicé para el Ayuntamiento de Córdoba en colaboración con Carmen Calvo (hasta su nombramiento como vicepresidenta del Gobierno de España), Alejandro García Sanjuán y Federico Mayor Zaragoza. Al informe se puede acceder en pdf a través, por ejemplo, de la web del Ayuntamiento de Córdoba, que en un ejercicio de ilimitada transparencia lo puso a disposición del público desde el mismo momento de su entrega a la alcaldesa de la ciudad.

Son tantas las tonterías que se han publicado sobre este documento que ahora, un mes después de su presentación el pasado 15 de septiembre, resulta materialmente imposible darles respuesta a todas. En cualquier caso, tampoco merece mucho la pena intentar hacer valer la razón cuando del otro lado sólo se enarbola la bandera de la fé. Claro, que algo tendré que decir un día de esos que pontifican defendiendo su credo desde la supuesta autoridad científica que les otorgan sus cátedras universitarias. Que no conozco yo catedrático de física o de geología que se atreva a defender que la fe mueva montañas. Pero de historia parece que sí los hay... Ya os daré mi opinión sobre este tema en la próxima entrada.

Sobre el informe que ahora enlazo (aquí, os lo recuerdo), lo primero que quiero dejar claro es su destino: responde a un encargo realizado por la alcadía de Córdoba, que pretendía tener una información lo más completa posible sobre la historia y la situación jurídica de la titiularidad de la Mezquita para poder definir la postura que adoptaría el Ayuntamiento de la ciudad en este debate, pero haciéndolo con la máxima información. No es un informe para que un juez decida nada, como afirman por ahí supuestos expertos en derecho (vaya, tampoco parecen respetar la ciencia como físicos o geólogos algunos juristas). Sólo tiene la finalidad de informar a la alcaldesa y al Ayuntamiento de Córdoba. Que el documento se haya hecho inmediatamente público es una decisión estrictamente municipal. Por aquello de la transparencia.

En la presentación del documento, la alcaldesa de Córdoba quiso dejar claro que ningún miembro de la comisión había cobrado por el trabajo, y que el gasto total en que ha incurrido el Ayuntamiento asciende a poco más de 800 euros correspondientes a los billetes de tren para asistencia a reuniones. Si desde los Emiratos han llovido petrodólares, como dicen algunos iluminados por ahí, a mi casa no han llegado (yo qué sé: igual creen que los petrodólares nos los hemos llevado los comunistas a Venezuela. ¡Vete tú a saber cómo funcionan esas cabezas!). Para que quede claro, y como estamos entre amigos, os voy a contar mis cuentas: el Ayuntamiento de Córdoba me ha costeado (que no pagado; nunca he recibido ni un céntimo, únicamente un billete electónico por correo-e) un billete de AVE de ida y vuelta Puertollano - Madrid, para asistir a una reunión de la comisión. Reunión tras la que, por cierto, tuvimos que comer en un restaurante; y esa comida la pagó... uno de los miembros de la comisión de su propio bolsillo. Mi desplazamiento hasta Puertollano y la vuelta, como los desplazamientos para la mayoría de las reuniones, que se han celebrado en Córdoba capital, han corrido todas por mi cuenta (200 kms. por reunión más gastos de aparcamiento, etc.). En días, por cierto, que me he tomado libres en el trabajo, restándolos por lo tanto a mis vacaciones, de la misma forma que las horas y horas dedicadas a documentación y redacción de los informes o a los debates con mis compañeros de comisión por correo-e o Whatsapp han salido de mis horas de sueño o de las que debía haber compartido con mi familia. No creo que sea la fórmula habitual cuando una institución encarga un informe técnico a especialistas, pero así ha sido. Quienes no se lo creen, debe de ser que son gentes que nunca han hecho nada gratis por los demás.

El resultado de este trabajo ha sido un informe que, en su parte histórica (en la jurídica no me siento cualificado para decir nada más de lo que pone) expone una serie de ideas que nos llevan a defender que la Mezquita Catedral de Córdoba siempre fue propiedad pública. Y hoy, 12 de octubre, más allá de exhibición de banderitas, creo que un buen acto de españolidad es la defensa de que, como ha sido durante toda su historia, la Mezquita de Córdoba siga siendo patrimonio común de todos los españoles.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Historias y Leyendas

Con Teo Fernández, Miguel Murillo, Manuel Ramos y Gonzalo Herreros (de izq. a derecha)

La Fundación PRASA se ha sumado a una nueva iniciativa de Erase una vez Córdoba: la semana de las leyendas. Y, una vez terminada la actividad, es hora de hacer balance.

En primer lugar, me parece especialmente destacable cómo la colaboración entre instituciones, ya sean públicas o privadas, facilita el desarrollo de todo tipo de actividades, que adquieren así una mayor dimensión. Estamos acostumbrados a que esta colaboración esté liderada desde lo público, pero en esta ocasión no ha sido así: la idea inicial parte de una empresa privada, Erase una vez Córdoba, que la desarrolla en colaboración con otra institución privada, la Fundación PRASA. Y entre los colaboradores encontramos dos entes públicos (Ayuntamiento de Montilla y Laboratorio de Estudios Judeoconversos de la Universidad de Córdoba) junto a dos empresas privadas, Hamman al-Andalus y Casa de las Cabezas, que nos demuestran la gran importancia que pueden adquirir las acciones de micropatrocinio de las actividades culturales.


Diario Córdoba
En segundo lugar, creo que merece la pena destacar que, frente a lo que podemos imaginar, la cultura sí interesa en Córdoba. Resulta difícil contactar con el público que puede estar interesado en una actividad como esta pero, cuando se consigue (y, en este caso, con la inestimable colaboración de la prensa, especialmente de las agendas de actividades de los diarios Córdoba y ABC-Córdoba, se ha conseguido) el público responde a la invitación. En el caso de las conferencias celebradas en la sede de la Fundación PRASA, es cierto que las dimensiones de la sala no permiten acoger a multitudes, pero la sala se ha llenado. De hecho, en las sesiones de miércoles y jueves nos quedamos con la agridulce sensación de que, completado el aforo, algunos interesados tuvieron que perderse las conferencias.

Las visitas guiadas, a cargo de Teo Fernández y Gonzalo Herreros, se centraron en leyendas y lugares legendarios de Córdoba capital. Las conferencias, por su parte, pretendían aclarar qué hay detrás de las leyendas, y se dedicaron tanto a Córdoba capital como a su provincia.

Me tocó inaugurar el ciclo el martes 6 de febrero con una charla introductoria en la que mi intención fue centrar el tema, exponiendo cómo no debemos creer como histórico todo lo que dicen las leyendas, pero tampoco desechar totalmente estos relatos como fuente para el estudio de la historia. A continuación, Israel Muñoz, profesor de Filología Clásica de la UCO, ofreció una interesantísima charla sobre fantasmas que aparecen en textos literarios clásicos. Toda una sorpresa. El miércoles día 7, la sesión de conferencias se inició con la exposición de Gonzalo Herreros, del Área de Historia
Con Israel Muñoz
Moderna de la UCO, que habló sobre verdades y mentiras detrás de la leyenda del cordobés Palacio de Orive. Al igual que el discurso de Israel, el de Gonzalo se caracterizó por la unión de un gran conocimiento de las fuentes documentales y una evidente pasión por la investigación y difusión de la historia. Una buena muestra de que la Universidad de Córdoba posee una destacable cantera que, si es capaz de cuidarla, le asegurará un brillante porvenir. A continuación, el cronista oficial de Santa Eufemia, Miguel Torres Murillo, habló de la provincia y del sur de Italia, al desgranar historias y leyendas en torno al gentilicio "calabrés" que reciben los vecinos de la localidad pedrocheña de Santa Eufemia. Igualmente muy documentado, Miguel ejerció su magisterio colocando la balanza en el justo término medio entre los datos históricos, a los que siempre debemos respeto, y los legendarios, que forman también parte de nuestro Patrimonio Inmaterial.

Finalmente, el jueves 8 de febrero fue el turno de las leyendas relacionadas con Montilla y con Medina Azahara. Abrió la sesión María Luisa Rodas, que centró su charla en la leyenda montillana de Las Camachas. María Luisa es, además de historiadora, concejala de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Montilla. Alberto Montejo, director del Conjunto Arqueológico de Medina Azahara, fue el encargado de cerrar el ciclo, con una charla centrada en leyendas sobre el pasado andalusí. Una conferencia en la que nos habló de mitos relacionados con la conquista de Hispania por los musulmanes y, sobre todo, de aquella famosa leyenda de la favorita de Abd al-Rahman III que habría dado nombre a la ciudad destinada a ser capital del califato. Legendaria narración, falsa pero que tenemos que reconocer que conserva el atractivo de los cuentos orientales.
En el centro, los ponentes María Luisa Rodas y Alberto Montejo

En definitiva, desde la organización estamos totalmente satisfechos con el ciclo. No sólo por el éxito de público, sino también por la indudable calidad de ponentes y conferencias. Hasta el punto de que, siempre inquieto, Teo está ya dándole vueltas a la semana de las leyendas 2019. Un proyecto para el que anotamos la sugerencia de Pedro, que en uno de los debates planteó la necesidad de reivindicar la conservación de las leyendas en sí mismas, independientemente de su mayor o menor valor histórico. Porque las leyendas, como parte de nuestro Patrimonio Inmaterial, también son un patrimonio frágil y necesitado de cuidados. Igual no sería mala idea que el próximo año nos dedicáramos no sólo a hablar de historia, sino también a la reivindicación de las leyendas...

No puedo terminar esta entrada sin señalar que todo esto no habría sido posible sin el tesón, el trabajo y la ilusión de Teo Fernández, verdadero impulsor de todas las actividades que hemos llamado Semana de las Leyendas. Quizá mejor I Semana de las Leyendas. Gracias, Teo.

miércoles, 5 de julio de 2017

Un templo en el museo




Ayer se inauguró en el Museo Arqueológico de Córdoba la exposición temporal "Museo y Templo Romano: historia de una recuperación", una pequeña muestra que estará abierta al público durante todo el verano. La exposición, de la que hablan hoy los medios de comunicación provincial (1, 2, 34 y 5), me parece altamente recomendable por varios motivos:

1. Con esta muestra, el Museo Arqueológico continúa en su empeño de utilizar el pequeño espacio destinado inicialmente a la Asociación de Amigos del Museo como sala de exposiciones temporales. Se trata de un espacio pequeño pero muy versátil, que permite programar exposiciones temporales de pequeño formato con las que desde el centro se amplía el discurso articulado por su exposición permanente. Es un modelo nacido de la necesidad de hacer de la necesidad virtud, es cierto. Pero personalmente considero que estas exposiciones son de enorme interés (y a costa de mínimos recursos económicos), que deberían mantenerse aún cuando el Ministerio de Cultura se decida de una vez a destinar los fondos necesarios para la finalización del proyecto de obra del centro y el museo cuente por fin con una gran sala de exposiciones temporales.

2. La exposición coincide en el tiempo con el desarrollo de las obras de "puesta en valor" de los restos del antiguo Templo Romano de la Calle Claudio Marcelo de Córdoba, realizadas por el Ayuntamiento. Comisariada por Pepe Escudero, técnico del museo, ha contado con el asesoramiento de profesionales de la Universidad de Córdoba y del propio Ayuntamiento de la ciudad. Un modelo, el de sumar fuerzas de todas las instituciones para el logro de objetivos comunes (como lo es el mejorar el conocimiento y la difusión de este importante elemento del Patrimonio Histórico cordobés), que me parece extraordinariamente interesante.

3. La muestra permite sacar a la luz documentos pertenecientes al impresionante archivo del museo. En ella se puede disfrutar de dibujos y notas de Samuel de los Santos, Félix Hernández o Antonio García y Bellido. Tengo que reconocer mi predilección especial por los documentos de Samuel de los Santos, que fue director incansable del museo durante años. Los croquis de las excavaciones de los años 50, la identificación de los restos con el antiguo Templo Romano o los dibujos de algunos elementos arquitectónicos son buena muestra del enorme trabajo realizado dentro y fuera del museo por don Samuel.

4. El diseño y montaje, realizado por Zum Creativos. vuelve a sorprenderme. Han conseguido de nuevo que la pequeña sala parezca totalmente diferente a la utilizada en exposiciones anteriores. Estamos hablando de una exposición, de un museo, de un centro de arte en definitiva. Y el montaje museográfico, siempre al servicio del discurso de la exposición, tiene también un componente estético, artístico, que no siempre sabemos aprovechar. En este caso, el mensaje queda claramente expuesto, y entendemos rápidamente cómo fue ese espacio antes de descubrirse el teatro, durante las excavaciones de los años 50 y en la actualidad. Cada cosa está en su sitio, destacando el dibujo original de reconstrucción hipotética del templo realizado por García y Bellido, la maqueta basada en el mismo o la reciente reconstrucción virtual que ha estado a cargo de la UCO. Pero además el montaje resulta estéticamente impecable. Un acierto más de la muestra.

¿Os he convencido? Pues hasta el 24 de septiembre podéis acercaros a disfrutar de la exposición, para comprender mejor cómo también los fondos documentales del Museo Arqueológico nos sirven para entender mejor la ciudad de Córdoba.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

La Plaza del Potro: el corazón de la ciudad


El próximo viernes día 4 de noviembre, a las 11 horas, estaré en la Posada del Potro (Córdoba) para hablar de una de las plazas más importantes de la ciudad, dentro del programa "Diálogos con la cultura" organizados por la Facultad de Filosofía y Letras de la UCO, y que durante este mes se dedican al mes de Julio Romero de Torres (entrada libre hasta completar aforo).

En la Edad Media, las ciudades eran consideradas como un ser vivo, al que se atribuían cualidades humanas. Tenían personalidad jurídica que les permitía ser, por ejemplo, titulares de señoríos; y podían aplicársele atributos como los de muy noble y muy leal, que recibía la propia Córdoba.

Si humanizamos la Córdoba de los últimos mil años, quizá tendríamos que situar su alma en la Mezquita, su cerebro en el Alcázar, sus pulmones en la falda de la Sierra y su corazón, indiscutiblemente, en la Plaza del Potro. Porque el corazón hay que buscarlo junto al Guadalquivir, esa arteria que ha dado vida a la ciudad desde sus orígenes, y en las proximidades del límite entre la Villa y la Axerquía, los dos hemisferios en los que se divide el casco histórico de Córdoba. Y aquí es donde se encuentra la Plaza del Potro.

Una plaza que, como buen corazón, ha actuado como motor de la ciudad. Su ritmo ha determinado el pulso ofrecido por Córdoba. Ese pulso rápido, casi acelerado, de viajeros, artesanos, buscavidas, comerciantes, prostitutas, mesoneros, pobres y jugadores, entremezclados en el centro de la vida económica cordobesa de los inicios del S. XVI. O ese otro pulso pausado, casi agónico, de una ciudad en crisis, triste y lejana imagen de lo que fue, pero en la que comenzarán a brotar las primeras iniciativas artísticas y culturales de la Córdoba contemporánea: el Museo de Pinturas, la Biblioteca, la Academia, la Escuela de Bellas Artes, o la de Música. O, por último, ese pulso tranquilo pero vital, turístico pero sin masificación, con clara vocación cultural y patrimonial, que caracteriza a nuestra plaza, y con ella a Córdoba, en estos inicios del siglo XXI.

Por todo ello, la Plaza del Potro es el corazón de la ciudad. Un corazón al que nos acercaremos a través de toda una red circulatoria urbana que conforma uno de los barrios más activos de la Córdoba medieval y moderna, San Nicolás de la Axerquía. Y entraremos desde el barrio hasta la Plaza del Potro, la del comercio y la industria; la de pillos, rateros y truhanes reunidos en torno a los mesones y la mancebía;  la de Cervantes, Góngora y, por supuesto, Julio Romero de Torres.




jueves, 27 de octubre de 2016

Noviembre en Córdoba: mes de Julio Romero de Torres

Con Teo Fernández (ÉraseunavezCórdoba) Carmen Gómez (Diputada de Turismo) y Eulalio Fernández (Decano de la Facultad de Letras de la UCO). Foto: Diputación de Córdoba.

Ayer se presentaron en la sede de la Diputación Provincial de Córdoba los actos que se desarrollaran en la ciudad a lo largo del próximo mes en torno a la figura de Julio Romero de Torres. Si ya en 2014 destacaba la presencia de varias instituciones, tanto públicas como privadas, detrás del ingente trabajo desarrollado por Teo Fernández, hoy podemos ver cómo el programa crece cada año, en actividades y en colaboradores. Un buen ejemplo de cómo la suma de pequeños esfuerzos puede dar importantes frutos para la cultura.

Dentro de estas actividades están programadas, además de otras actividades, varias visitas temáticas por la ciudad, la emisión de programas especiales en una televisión local cordobesa (PTV) y varias conferencias, entre ellas las cuatro correspondientes a los cuatro viernes del mes, dentro del ciclo "Diálogos con la cultura" organizados por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba. Un ciclo que tocará inaugurar el viernes día 4 en la Posada del Potro (las otras tres conferencias tendrán lugar en la propia Facultad de Letras) con una charla sobre la evolución de esta histórica plaza cordobesa.

Más información y programa completo: www.julioromerodetorres.es

Una obra del Museo Thyssen de Málaga protagoniza el cartel.

miércoles, 18 de mayo de 2016

18-M: Día Internacional de los Museos (en Córdoba)

Como todos los años, el Consejo Internacional de Museos convoca para el 18 de Mayo el Día Internacional de los Museos, proponiendo un lema en torno al que centros museísticos de todo el mundo programan actividades. En esta ocasión, el lema escogido ha sido "Museos y paisajes culturales".

No todas las citas programadas para esta semana en los museos cordobeses tienen relación directa con el lema propuesto. Es algo que sucede todos los años, debido a la dificultad que en ocasiones entraña la propia programación de las actividades, sumada al hecho de que en muchas ocasiones nos enteramos del lema escogido cuando la programación anual está ya muy avanzada. Por eso el ICOM suele escoger temas amplios, que puedan desarrollar museos de cualquier tipología (de arte, arqueológicos, etnológicos, de ciencia y tecnología...). La adaptación de las actividades de cada museo a estos temas es unas veces más fácil que otras. En esta ocasión, la mayoría de las propuestas lanzadas por los museos cordobeses giran en torno al concepto amplio de paisajes culturales.

A pesar de disponer de un diseño moderno y atractivo, las páginas web de los museos municipales de Córdoba no integran un apartado específico dedicado a noticias y actividades programadas (o al menos no lo hacen de forma fácil: yo no he encontrado esta información). Tenemos que recurrir a las notas de prensa de la Concejalía de Cultura para encontrar referencias al que este año es un amplio programa de actividades en el que destaca una representación teatralizada en el Museo Julio Romero de Torres o un homenaje a Manolete en el Museo Taurino.


Amplio y variado es también el programa que ofrece el Museo de Bellas Artes de Córdoba. Destaca en primer lugar la exposición centrada en la familia Romero de Torres y el 98, programada para conmemorar el 150 aniversario de la creación del museo. Además, durante todo el mes de mayo podemos disfrutar en el centro de una intervención artística de Miguel Ángel Moreno, dentro del programa específico "Patios de cultura", que trata de contribuir a través de los museos cordobeses a las tradicionales fiestas de los patios, declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y una de las más destacadas del festivo mayo cordobés. También directamente relacionadas con los paisajes culturales está la conferencia que mañana jueves 19 de mayo, a las 19 h., se centrará en la evolución del paisaje urbano de la Plaza del Potro, y la actividad para familias titulada "Museo y río, vecinos y amigos".

El Museo Arqueológico, por su parte, también ha diseñado un intenso programa de actividades. El tradicional concurso de relatos, representaciones de títeres y un taller de elaboración de cerámica a mano son algunas de las celebradas en estos días. Dentro del programa "Patios de Cultura", el primero de los espacios abiertos del Palacio de los Páez de Castillejo se abre al público sirviendo además, esta tarde, para la presentación de un video-mapping creado por Javier Flores y Rafael Blanco. El domingo 29 de mayo, la presentación de la "Pieza del Mes" estará dedicada al ajuar de la tumba de la pastora, de Castro del Río. De esta forma el museo se acerca al sur de la provincia al igual que la exposición temporal "Iter ab Corduba Toletum", que permanecerá abierta hasta el próximo 26 de junio y está organizada en colaboración con el Museo PRASA Torrecampo, ilustra sobre los paisajes culturales del norte de la provincia.

Un amplio programa de actividades que, en definitiva, nos demuestra que los museos son centros muy vivos al servicio de la sociedad.




martes, 8 de diciembre de 2015

La Avenida del Gran Capitán

Rafael Romero Barros: retrato de José Sánchez Peña. 1875 (Museo Bellas Artes de Córdoba)
 El pasado miércoles 2 de diciembre, coincidiendo con la conmemoración del V Centenario de la muerte de Gonzalo Fernández de Córdoba, José Moreno Moreno puso el broche de oro al ciclo que la Fundación PRASA ha dedicado a Córdoba y el Gran Capitán con una interesante charla sobre la evolución urbanística y arquitectónica de la avenida que lleva su nombre.

Comenzó su charla José Moreno exponiendo los cambios sociales que propiciaron la gran reforma urbanística desarrollada en la Córdoba de la segunda mitad del siglo XIX. El gran pueblo agrícola en que se había convertido la ciudad desde fines del siglo XVI comienza a cambiar en esta época. No sólo por la apertura de una estación de ferrocarril que sería símbolo del progreso, sino fundamentalmente por el auge experimentado por una minoritaria clase burguesa dedicada a la industria y el comercio. Es cierto que la nueva estación de tren es responsable de la transformación de una ciudad cuya estructura urbana era aún medieval. Pero no es menos cierto que, como señaló el ponente en la primera parte de la conferencia, sin la existencia de esa minoría industrial y comercial, moderna, no se entendería la configuración de la Avenida del Gran Capitán y, en definitiva, el cambio profundo en el urbanismo cordobés.

Para ilustrar este tema, Pepe Moreno utilizó diferentes planos de la ciudad y un retrato de Sánchez Peña, con un diseño de máquina de vapor, realizado por Rafael Romero Barros. Una imagen que, para mí, es la mejor representación posible de ese pequeño grupo que lucha por modernizar la ciudad tanto económica como intelectualmente y que se ejemplifica perfectamente en las figuras de Sánchez Peña y Romero Barros.

El primer proyecto de remodelación urbana con la apertura de la Avenida del Gran Capitán coincide con la llegada del tren a la ciudad en 1859. La nueva vía, situada entre San Nicolás y la plaza de toros de Los Tejares se convertirá pronto en el mejor "escaparate público" para la nueva burguesía urbana.

Partiendo de esta idea básica, Moreno explicó el proceso de reforma urbanística, situado entre 1859 y 1864 para pasar después a realizar un recorrido arquitectónico por las antiguas manzanas de la Avenida, con construcciones levantadas entre 1864 y 1936. Comenzando por el antiguo Círculo Mercantil, edificio que actualmente ocupa la sede del Grupo PRASA y la Fundación PRASA (donde se celebraba la conferencia), el ponente fue presentando un recorrido en el que no sólo podíamos conocer la imagen original de la avenida, sino también su evolución hasta nuestros días.

Para finalizar, José Moreno situó este proceso en el contexto de la gran reforma urbanística de la Córdoba de fines del siglo XIX y comienzos del XX. El derribo de las antiguas murallas, la reforma interior (centrada de forma muy especial en Avenida del Gran Capitán, Plaza de las Tendillas y Calle Cruz Conde) y el nacimiento de los ensanches extramuros fueron parte de un proceso sin cuyo conocimiento difícilmente podríamos entender la Córdoba de nuestros días.