Mostrando entradas con la etiqueta Novela histórica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novela histórica. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de mayo de 2018

España, la novela. Presentación en la Fundación PRASA.


España, la novela. El imperio donde no se ponía el sol.

Dicen que esta obra, editada por Dolmen y compuesta por diferentes relatos escritos por diversos autores, cuenta la historia de una misma familia, desde la Prehistoria hasta el siglo XVI. Dicen que es una buena forma de aprender relajadamente historia de España. ¿Queréis conocer mi opinión? Pues pasad el próximo martes, a las 20h., por la Fundación PRASA (frente al Gran Teatro de Córdoba) y lo comentamos. Estáis todos invitados.

Mientras tanto, podéis ver el "booktrailer" aquí.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Mesa redonda sobre novela histórica


Mañana, sábado 23 de noviembre, tendrá lugar en la sede de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Córdoba (Calle Capitulares, frente al Ayuntamiento) una mesa redonda con el título "La Córdoba romana y su potencialidad novelística: otra forma de rentabilizar la cultura". Quizá porque hablé de novela histórica con María Jesús Sánchez en las últimas jornadas de historia de Pedroche, o quizá porque quienes organizan (Alberto Monterroso y Jerónimo Sánchez) son amigos, el caso es que me han pedido que actúe como moderador.

Difícil tarea la de moderar una mesa en la que se acumula tanto talento. Aunque tengo que reconocer que para mí es un orgullo y un placer poder participar en este debate junto a reconocidos escritores e historiadores. Y, por qué no decirlo, también me alegra la alta representación que tendrá en la mesa mi pueblo (Pozoblanco) y mi comarca (Los Pedroches). Porque, junto a Alberto Monterroso, Antonio González y Gabriel Castelló, participan las también pozoalbenses (por nacimiento o por residencia y vocación) María Antonia Rodríguez y María Jesús Sánchez y un arqueólogo que, aunque cordobés, está últimamente ligado de manera especial a Añora a través de los trabajos que realiza el Instituto Arqueológico Alemán en el yacimiento de La Losilla.

Participantes:

María Antonia Rodríguez. Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla y escritora. Entre sus obras, destaca el libro La hija de Sexto Mario, el hombre más rico de las Hispanias, ambientada en la época del emperador Tiberio y que resultó ganadora del Premio Solienses 2011.

Antonio González. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla. Investigador especialista en filosofía social y política y escritor, ha escrito tanto estudios científicos como relatos de carácter literario, y es coautor de A la luz de Góngora.

Alberto Monterroso. Doctor en Filología Clásica. Dedicó su primer libro, El emperador impasible a la figura de Marco Aurelio, y es hoy en día uno de los más destacados divulgadores de la Córdoba romana, protagonista también de su último libro: La Córdoba de Claudio Marcelo.

Gabriel Castelló. Escritor valenciano de novela histórica ambientada en época romana. Es autor de Valentia, las memorias de Cayo Antonio Naso, centrado en su ciudad natal, y de Devotio, obra que presentará esta noche a las 22 h. en la cordobesa Librería Luque.

María Jesús Sánchez Raya. Licenciada en Historia por la Universidad de Córdoba, es profesora en el IES Antonio María Calero de Pozoblanco, traductora y escritora. Publicó Después de tí, nadie, en RBA, y en estos momentos está enfrascada en la escritura de una novela histórica ambientada en la época de la conquista cristiana de Córdoba.

Jerónimo Sánchez Velasco. Doctor en Arqueología por la Universidad de Sevilla. Especialista en el mundo tardorromano y visigodo, es colaborador habitual de diferentes universidades y centros de investigación en España, Portugal o Alemania. Es codirector del proyecto hispano-alemán de estudio del yacimiento arqueológico visigodo de La Losilla.


martes, 26 de febrero de 2013

Inauguración, clausura, noticias

Con Juana Romero (Fundación PRASA), Joaquín Criado
(Fundación PRASA y Real Academia) y Fernando Leiva
(Asociación Provincial de Museos). Foto: Julio Padilla.

Por falta de tiempo, se me acumulan las noticias que quería comentar, pero al menos quiero dejar por aquí algunas referencias extraídas de la prensa de la última semana.

El pasado miércoles se clausuró la segunda edición del ciclo Museos y desarrollo local, organizado por la Fundación PRASA, la Real Academia de Córdoba y  la Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba. En esta ocasión me tocó a mí hablar sobre la importancia que la provincia tiene en la historia de Córdoba. Sobre la charla publican breves reseñas tanto Diario Córdoba como ABC Córdoba.

De izq. a derecha, Isabel Ambrosio (Delegada del Gobierno de la Junta en Córdoba),
Santiago Ruiz (alcalde de Pedroche), Susana Díaz (Consejera de Presidencia)
y Juan Díaz (alcalde de El Viso). Foto: Pedroche en la Red
Ese mismo miércoles por la mañana, invitado por el Ayuntamiento de Pedroche, había asistido a la inauguración del Centro de Interpretación de las Siete Villas de Los Pedroches, situado en el entorno de la ermita de Nuestra Señora de Piedrasantas. Desde su origen, he estado colaborando con este proyecto desde la Fundación PRASA y por eso Santiago Ruiz, alcalde de Pedroche, quiso que fuera yo quien guiara en la breve visita a la Consejera de Presidencia e Igualdad de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. La presencia de la Consejera provocó una amplia cobertura de prensa e institucional, tanto en el ámbito comarcal (Punto Radio Pozoblanco, Pedroche en la Red 1 y 2, Adroches) como en el provincial (Diario Córdoba, El Día de Córdoba) o autonómico (Canal Sur Noticias). El centro es un pequeño espacio donde se pretende introducir al visitante en una parte importante de la historia de nuestra comarca, la que hace referencia a la formación de las Siete Villas de Los Pedroches y la explotación conjunta de sus bienes comunales, y también presentar el paisaje geológico y natural del entorno del Santa María. El presupuesto, de unos 250.000 euros, se ha dedicado en su mayor parte a la rehabilitación y adaptación de la estructura arquitectónica existente frente a la ermita, con lo que el coste real del montaje ha sido muy reducido, lo que no ha impedido que el resultado sea, en mi opinión, muy digno.

Por otra parte, no quiero dejar pasar la ocasión de felicitar a dos amigos. En primer lugar, a Félix Ángel Moreno Ruiz que, con su obra Un revólver en la maleta ha obtenido el Premio Solienses 2013. Se trata de una novela que podemos enmarcar dentro del más clásico género negro, pero que sitúa la historia en una Córdoba de principios del siglo XX cuya descripción, tanto física como social, resultará sin duda muy interesante para cualquier amante de la historia. Una verdadera delicia de lectura (Ver crónica en Diario Córdoba).

Por último, felicidades a José María Palencia, que acaba de ser nombrado director del Museo de Bellas Artes de Córdoba tras la jubilación de Fuensanta García de la Torre. Un reto tan complejo como apasionante, en el que le deseo los mayores éxitos, porque serán éxitos de la cultura cordobesa.

viernes, 7 de octubre de 2011

Historias literarias: "los que miran el frío"

Con J.L. González y F. Onieva. Foto: Punto Radio Pozoblanco

Reconozco que, en lecturas, soy bastante anárquico y un poco maniático. Qué se le va a hacer. No sigo ningún orden ni programación, sino que leo lo que en cada momento me apetece, y suelo tener más de un libro empezado a la vez. En cuanto a las manías, me cuesta mucho trabajo dejar a media lectura un libro, y suelo "engancharme" especialmente a aquellas obras que comienzan con una frase que, por alguna razón, me atrae especialmente.

Anoche presentamos en el Mirador del Teatro "El Silo" Los que miran el frío, de Francisco Onieva. Un conjunto de relatos centrados en los años de la Guerra Civil en la comarca de Los Pedroches. No es uno de esos libros que cuesta trabajo terminar. Al contrario, engancha desde su primera frase:
"Tal vez nada sucedió como lo recuerdo y la imaginación haya difuminado mi memoria a fuerza de escuchar una historia contada siempre por los otros (...)".
El conjunto de relatos que integran el libro, primera incursión en la narrativa del poeta Onieva, nos ofrecen una panorámica global dura sobre los perdedores de la Guerra Civil: el pueblo, independientemente del bando al que defendieran o en el que les tocara pasar estos trágicos años. Debo reconocer que, como historiador, lo primero que me provoca la lectura es envidia. Sin eufemismos: nada de envidia sana, sino simlemente envidia. ¿Por qué un buen escritor puede, con una obra como esta, evocar de forma certera un momento de nuestro pasado que los historiadores sólo podemos esbozar de manera fría y parcial? ¡Ay! ¡El respeto a las fuentes y al método científico de investigación histórica!

A cada cual lo suyo, es cierto. Pero siento una cierta desazón al comprobar cómo cualquier lector puede obtener una visión mucho más real y completa del pasado leyendo una obra literaria bien documentada -como es el caso- que acudiendo a estudios completos e impecables historiográficamente como, pongamos por caso, el libro de Antonio Barragán sobre la incidencia de la Ley de Responsabilidades Políticas del primer franquismo. Al menos, los historiadores podemos consolarnos pensando que sin obras como esta última, los buenos novelistas no dispondrían de una información que, convenientemente mezclada con una dosis de ficción, de oficio y de arte, les permite escribir obras como Los que miran el frío. Un cóctel que, al estilo de James Bond, hay que servir siempre mezclado, no agitado.

El destino, la casualidad o simplemente ese carácter anárquico con el que se me ocurren las lecturas, hizo que el fin de semana pasado comenzara a leer una antigua obra de Peter Spufford que hasta el momento sólo había utilizado para buscar algún dato concreto: Dinero y moneda en la Europa Medieval. Se trata de un estudio que el autor comenzó a redactar en la década de los 60 del siglo XX, aunque sólo se publicaría a fines de los 80. Y que yo tenía prácticamente olvidado desde hace años en una estantería, precisamente hasta el sábado pasado. Cuando descubrí en la primera frase de su introducción, siguiendo estas manías mías, que tengo que leerlo entero:

"Puesto que generalmente los historiadores han encontrado difícil analizar y contar la búsqueda de la felicidad, se han concentrado en las otras dos preocupaciones esenciales de la raza humana, la búsqueda del poder y la búsqueda de la riqueza".

Por más que tenga claro, incluso apoyándome en la cita de Spufford, la diferencia entre los oficios de escritor y de historiador, a veces la lectura de obras como la de Onieva me producen una insana envidia. Lo reconozco.

Más información:
          La noticia, en la web del Ayuntamiento de Pozoblanco.
          Nota sobre la presentación en el blog de Punto Radio Pozoblanco.
          Discurso de José Luis González Peralbo transcrito en El Guijo de Los Pedroches
          Se puede seguir la información sobre este libro en el blog específico creado por su autor

El público asistente, antes del acto. Foto: Punto Radio Pozoblanco

miércoles, 31 de agosto de 2011

Historias literarias


Además de piscina, playa, paseos en bicicleta y algunas inevitables llamadas de teléfono y correos electrónicos que había que contestar, he dedicado algunos ratos de descanso en Retamar a leer Inés y la Alegría, de Almudena Grandes.

Una novela densa, centrada especialmente en los exiliados en Francia tras la Guerra Civil. Que tiene una historia de amor como hilo conductor. En definitiva, una novela histórica y una novela romántica. Con algún personaje secundario apodado "El Tarugo", y alguna casi-protagonista a la que directamente Almudena Grandes presenta como natural de Pozoblanco. Pero no es eso lo que más me ha llamado la atención, sino una cierta crítica (que creo que es de agradecer) que, en los pasajes más narrativos e "históricos" la autora desliza hacia los historiadores. Y esto ya es evidente desde el capítulo introductorio, en el que pretende justificar la mezcla de géneros (¿novela histórica con tintes románticos o tiene más de romántica que de histórica?) con esta reflexión:

"(...) Y es sólo que el amor de la carne no aflora a esa versión oficial de la historia que termina siendo la propia Historia, con una mayúscula severa, rigurosa, perfectamente equilibrada entre los ángulos rectos de todas sus esquinas, que apenas condesciende a contemplar los amores del espiritu, más elevados, sí, pero también muchos más pálidos, y por eso menos decisivos".
Y, justo antes de comenzar el capítulo III, al hablar de los olvidados exiliados que pretendieron reconquistar España para Occidente y la Democracia desde el valle de Arán, Grandes vuelve a recordarnos la parcialidad de nuestro trabajo; en definitiva, algo que no deberíamos olvidar: que por mucho que lo intentemos, sólo podemos llegar a reconstruir una parte mínima y, por lo tanto, incompleta, de un pasado que siempre es demasiado complejo:

     "La Historia con mayúscula de los documentos y los manuales los ha barrido con la escoba de los cadáveres incómodos, hasta esconderlos debajo de la alfombra que marca el sendero que condujo a su patria hacia el futuro, y allí siguen, cubiertos de polvo, rebozados en pelusas.
      Encima, sobre una sólida arpillera tejida con lana de buena calidad y colores cálidos, brillantes, se leen los nombres de los héroes útiles, públicos, confortables, los hombres y mujeres que consagraron su vida a consolidar, junto con su futuro personal, la libertad y la democracia de España".

Y ahora, toca pasar del exilio exterior al interior, pero sin salir de los oscuros años 40 para asomarme, a través de la mirada de Francisco Onieva, a Los que miran el frío. Una mirada que promete estar tan bien documentada como la de Almudena Grandes,  y que contará además con la capacidad literaria, creadora, para dar calor y color a unos datos siempre fríos, siempre lejanos y siempre incompletos, como los que manejamos habitualmente los historiadores.

Es cierto que no cambiaré mucho de tema: la guerra, la postguerra, la derrota. Y, aunque el Cabo de Gata tiene una dureza paisajística diferente a la de Los Pedroches, el hecho es que vuelvo de Retamar para enfrentarme a otro Retamar, el creado por Onieva (¿rememorando a uno de esos núcleos iniciales, El Allozo y Retamar, que dieron origen a Villanueva del Duque?) como paisaje para su historia. Y ya lo estoy deseando.