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jueves, 7 de julio de 2016

La Plaza (II). Algunas opiniones

Infografías de tres posibilidades en la web municipal
Tras publicar la entrada anterior, dedicada a los proyectos de reforma o demolición del Mercado de Abastos de Pozoblanco, se ha generado un debate que no quería dejar perdido en el oculto abismo de los comentarios. Se me pide mi opinión sobre diferentes asuntos, de forma que he decidido intentar ordenar un poco lo que pienso sobre los proyectos puestos sobre la mesa en esta nueva entrada.

1. "Sin entrar en cuestiones políticas..."

Si no entramos en cuestiones políticas, no debatimos sobre el futuro de este espacio urbano. Porque debatir sobre el futuro de nuestro pueblo es, directa y llanamente, hacer política. Con todas sus letras.

2. ¿No sabes qué opinas sobre el derribo de la plaza?

Manolete, Manolete, si no sabes torear ¿"pa qué" te metes? viene a decirme un comentario anónimo. He intentado explicarlo, pero a ver si consigo dejarlo un poco más claro: desde el momento en el que se trata de un edificio protegido, en un pueblo donde ya nos lo hemos cargado todo... mi opinión inicial es que habría que conservar La Plaza. Pero sé que es necesario hacer un estudio en profundidad antes de tomar una decisión, y de ahí que, sin tener toda la información, prefiera no decantarme radicalmente por la solución final. Aunque sé que gente con bastante menos idea (no por inteligencia, sino por una simple cuestión profesional) opina alegremente en la encuesta municipal.

Pongo un ejemplo: comenta Juan Andrés Molinero en La Comarca que el arquitecto Rafael de la Hoz intervino en el diseño del edificio. Un dato interesante, sin duda. Porque no tenemos muchos edificios "firmados" en Pozoblanco, y porque estamos ante uno de los arquitectos modernos que más edificios tiene catalogados por su valor artístico. Formado en Madrid y en el prestigioso MIT norteamericano en los años 50 del siglo XX, Rafael de la Hoz tiene entre otros premios la Medalla de Oro de Arquitectura o el Premio Nacional de Arquitectura. En los años 70 fue Director General de Arquitectura, impulsando desde ese cargo la redacción de las primeras Normas Técnicas de la Construcción. Y en los años 80 presidió la Unión Internacional de Arquitectos. En principio, pienso que el mercado de Pozoblanco debió de ser una obra menor, de esas "alimenticias" (que dan de comer a su autor) proyectada en su estudio cordobés. Pero me gustaría contar con un estudio que avalara esta teoría porque ¿y si resulta que La Plaza tiene interés dentro de la obra de uno de los arquitectos internacionales más importantes del siglo XX?

Resumiendo: creo que no es oportuno el derribo, que se debe mantener la protección. Y además, que estamos ante un rectángulo con múltiples posibilidades de reordenación interna respetando su actual nivel de protección. Un espacio muy versátil, una "Plaza" cubierta, en lugar de al aire libre (¿de verdad que nadie ha pensado en esto?) Pero estoy dispuesto a dejarme convencer, siempre primero con los informes técnicos adecuados y después con argumentos de peso.

3. ¿Cambiar "La Plaza" por "una plaza" mejorará el futuro de Pozoblanco?

El comentarista anónimo está completamente seguro. Yo no. No creo que una plaza abierta, en el lugar donde está, facilite el desarrollo de la zona. Creo que el centro comercial de Pozoblanco hay que potenciarlo, para evitar que todo el desarrollo se vaya al extrarradio norte. Durante décadas hemos fallado en el diseño de futuro para el urbanismo de Pozoblanco, colocando todos los polos de atracción urbana en el norte. Y ha surtido efecto: el pueblo se va hacia el norte. Por eso creo que hay que actuar en toda la zona sur, la más degradada, empezando por la revitalización del centro. Si cambiamos el actual mercado por un edificio más moderno, podemos convertirlo en un centro de atracción comercial. Y empezar a recuperar el eje Mercado - Calle Real - Calle del Toro que conecta con el nuevo foco comercial del norte. Impidiendo la degradación del centro urbano.

Creo que si sustituimos la dedicación comercial de este espacio por... ¿una zona verde?, por una plaza abierta, habremos perdido la oportunidad de empezar a trabajar por el reequilibrio urbano. Perdida su condición comercial y con unos edificios envejecidos, con los problemas de circulación inherentes a un casco histórico pero sin las ventajas de tranquilidad, de belleza... ¿quién va a querer  vivir en este barrio? Creo que es algo que tendríamos que meditar, que debatir... Pero en cualquier caso me niego a admitir sin posibilidad de réplica que la apertura de una plaza abierta en La Plaza vaya a mejorar el centro urbano. No me lo creo.

4. ¿Y el aparcamiento?

El proyecto de derribo del Mercado acaba con su función comercial. Porque ese pequeño "testigo" no sería otra cosa que una concesión a desgana... sin ningún futuro. El comercio atrae al comercio, y dejar un reducido mercado no solucionará, sino que ahondará aún más el problema de falta de clientes del actual. Y, terminada su función comercial, contaremos por fin con un gran aparcamiento. Independientemente de la oportunidad o no de excavar rompiendo un gran bloque de granito para hacerlo posible ¿para qué queremos aparcar donde no hay nada que hacer? Me dicen que lo podremos aprovechar los vecinos. Bien, pagamos entre todos y a mí no me vendría mal tener aparcamiento frente a mi casa, así es que por intereses personales me voy a callar.

5. La necesidad de una reforma integral

Dice el comentarista anónimo: "Cualquier actuación urbanística funciona por vasos comunicantes y si se plantea actuar en una zona concreta, se debe estudiar su impacto no solo en dicha zona, sino también en aquellas conectadas". Y yo estoy totalmente de acuerdo. Aunque no veo ni rastro de esas actuaciones en el centro. En Córdoba, las peatonalizaciones en el centro comercial siguen avanzando. Tras las protestas generadas por las primeras, ahora nadie parece levantar la voz ante la peatonalización de Capitulares, de la zona del Ayuntamiento. Para entendernos, como si en Pozoblanco fuera peatonal la calle del Toro, ahora planteáramos peatonalizar la zona del Mercado para, finalmente, cerrar al tráfico el área del Ayuntamiento y calle Real. No me miréis con esa cara, que es lo que están terminando de hacer en Córdoba. Con un proyecto claro (ojo, y diseñado y ejecutado por gobiernos de muy distinto signo político).

Y no me vale decir que una vez decidido el modelo del Mercado pasaremos a ver su incidencia en el resto del pueblo. Porque yo creo que hay que actuar en el Mercado para conseguir una serie de mejoras en el conjunto del pueblo. El objetivo, para mí, no es el Mercado (ni el área comercial, ni la supuesta plaza), sino la revitalización del centro urbano y la recuperación de un eje histórico que comunicaba norte y sur. Y, pensando así, creo que esto es previo a cualquier discusión sobre las obras a realizar en La Plaza.

6. La conservación mal entendida del Patrimonio Histórico...

En todo el debate se puede observar una línea argumental clara por parte de "anónimo": el fin, que no es otro que la apertura de la plaza pública (ya he dicho que no coincido en esto tampoco), justifica los medios, aunque estos consistan en el derribo de un edificio protegido. El patrimonio no puede lastrar nuestro futuro... ¡Cuántas veces habré oído yo esto en Córdoba refiriéndose a los restos arqueológicos! Y dicho por los mismos que luego presumen compartiendo en facebook imágenes alucinantes de la Mezquita o de Medina Azahara. Ay, señor, señor.

En un comentario anterior, yo lanzaba una pregunta sobre esto: La teoría de que "no podemos parar el progreso" que se deduce de tus palabras ¿servía también para el Partenón? ¿O para ese puente romano de Córdoba que tanto ha estorbado? Y añadía después: Si existe un nivel de protección para un elemento del Patrimonio Histórico, hay que aplicar la normativa que afecta a ese nivel de protección, sin diferenciar si estamos ante un templo romano o una trinchera de la Guerra Civil. Lo contrario, valorar "lo antiguo" nos ha llevado a donde estamos, a un pueblo en el que tenemos poco que conservar, porque ya nos lo hemos cepillado todo. Con mal gusto, además, como puede demostrarse con un simple paseo por Pozoblanco.

7. Profesionales... en la barra de la taberna.

Lo que defendía en la anterior entrada era, por encima de todo, que el fin no justifica los medios, y que los profesionales del Patrimonio Histórico no deberían ser ninguneados cuando se trata de definir qué valores artísticos o históricos tiene un determinado elemento protegido. Pese a haberlo repetido varias veces, parece que no se quiere entender cuál es mi postura, y por eso la repito: si uno tiene una avería y llama a un fontanero, luego le paga y conserva una factura donde consta el nombre y el CIF de la empresa; si uno quiere un informe sobre la capacidad de su instalación eléctrica, llama a un instalador titulado, y luego le paga el informe que éste ha firmado con su nombre. Si uno quiere un informe sobre la estabilidad o capacidad de carga de una estructura, llama a un arquitecto que le firma (con su nombre, DNI y todos los datos necesarios) y, por supuesto, le paga. Y en la firma y el pago está implícita la garantía y la responsabilidad del firmante. Todo claro como el agua.

Ahora bien, si queremos saber si el edificio de "La Plaza" tiene unos valores históricos o artísticos que sean dignos de conservación... pedimos opiniones a historiadores, historiadores del arte (supongo que especialistas en "ordenación del territorio" o geografía urbana no se les habrá ocurrido) y luego aplicamos como veamos lo que nos han dicho de palabra. ¿No es raro esto? A esto me refiero cuando hablo de "arreglar el mundo en la barra del bar". Señores, esto no es que no valga, es que no es serio. Es una vergüenza que alguien pueda pensar que esto puede funcionar así. Lo que yo opino desde este blog no tiene ninguna validez. Porque si la tuviera, yo tendría que asumir mi responsabilidad. Y no firmaría estas opiniones sin haber estudiado con detalle qué lugar ocupa La Plaza entre los proyectos de Rafael de la Hoz, por ejemplo. Que los informes de los historiadores salen de horas de trabajo.

Y no es que no se encuentre a los profesionales adecuados para la redacción de esos informes. Es que no se buscan. Se me ocurre, para ello, que se puede acudir al Colegio Oficial, y pedir información sobre aquellos colegiados que estén de alta en Actividades Económicas con el código correspondiente a "Actividades de museos y conservación de lugares y edificios históricos". Y revisar también las empresas que ofrecen estos servicios. O recurrir a la Universidad: la UCO ofrece un máster con el título de "Gestión del Patrimonio Histórico desde el Municipio" que, digo yo, igual tiene algo que ver con problemas como éste...  Además de contar con Departamentos de Historia del Arte o de "Geografía y ciencias del Territorio". Que os aseguro que también en estas profesiones hay gentes a las que les gustaría asegurarse sus tres comidas al día.

8. Los procedimientos y los tiempos.

Repito lo dicho antes:

¿Se puede plantear tirar "La Plaza" para hacer "una plaza"? Por supuesto que se puede plantear (ahí estoy de acuerdo contigo, hay que estudiar todas las opciones antes de decidir). Pero requeriría hacerlo de forma correcta, siguiendo los pasos adecuados:
1. Estudiar si es posible y conveniente levantar la protección del edificio. No por encuesta, sino con técnicos competentes y tomando las decisiones por los organismos y según los procedimientos legalmente establecidos.
2. Una vez levantada la protección (en caso de que así sea), se pregunta a la ciudadanía si quieren tirar el edificio o reformarlo.

Luego añadía que, en cualquier caso, no es algo que pueda hacerse en poco tiempo, que no tendríamos resultados en esta legislatura de prosperar la idea de derribar el edificio. Y no es una opinión política. Es que, según tengo entendido, la eliminación del nivel de protección requiere los mismos mecanismos y procedimientos que conllevó su aprobación (PGOU). O sea, informes de diferentes instituciones, plazos y estudios... Varios años.

martes, 8 de diciembre de 2015

La Avenida del Gran Capitán

Rafael Romero Barros: retrato de José Sánchez Peña. 1875 (Museo Bellas Artes de Córdoba)
 El pasado miércoles 2 de diciembre, coincidiendo con la conmemoración del V Centenario de la muerte de Gonzalo Fernández de Córdoba, José Moreno Moreno puso el broche de oro al ciclo que la Fundación PRASA ha dedicado a Córdoba y el Gran Capitán con una interesante charla sobre la evolución urbanística y arquitectónica de la avenida que lleva su nombre.

Comenzó su charla José Moreno exponiendo los cambios sociales que propiciaron la gran reforma urbanística desarrollada en la Córdoba de la segunda mitad del siglo XIX. El gran pueblo agrícola en que se había convertido la ciudad desde fines del siglo XVI comienza a cambiar en esta época. No sólo por la apertura de una estación de ferrocarril que sería símbolo del progreso, sino fundamentalmente por el auge experimentado por una minoritaria clase burguesa dedicada a la industria y el comercio. Es cierto que la nueva estación de tren es responsable de la transformación de una ciudad cuya estructura urbana era aún medieval. Pero no es menos cierto que, como señaló el ponente en la primera parte de la conferencia, sin la existencia de esa minoría industrial y comercial, moderna, no se entendería la configuración de la Avenida del Gran Capitán y, en definitiva, el cambio profundo en el urbanismo cordobés.

Para ilustrar este tema, Pepe Moreno utilizó diferentes planos de la ciudad y un retrato de Sánchez Peña, con un diseño de máquina de vapor, realizado por Rafael Romero Barros. Una imagen que, para mí, es la mejor representación posible de ese pequeño grupo que lucha por modernizar la ciudad tanto económica como intelectualmente y que se ejemplifica perfectamente en las figuras de Sánchez Peña y Romero Barros.

El primer proyecto de remodelación urbana con la apertura de la Avenida del Gran Capitán coincide con la llegada del tren a la ciudad en 1859. La nueva vía, situada entre San Nicolás y la plaza de toros de Los Tejares se convertirá pronto en el mejor "escaparate público" para la nueva burguesía urbana.

Partiendo de esta idea básica, Moreno explicó el proceso de reforma urbanística, situado entre 1859 y 1864 para pasar después a realizar un recorrido arquitectónico por las antiguas manzanas de la Avenida, con construcciones levantadas entre 1864 y 1936. Comenzando por el antiguo Círculo Mercantil, edificio que actualmente ocupa la sede del Grupo PRASA y la Fundación PRASA (donde se celebraba la conferencia), el ponente fue presentando un recorrido en el que no sólo podíamos conocer la imagen original de la avenida, sino también su evolución hasta nuestros días.

Para finalizar, José Moreno situó este proceso en el contexto de la gran reforma urbanística de la Córdoba de fines del siglo XIX y comienzos del XX. El derribo de las antiguas murallas, la reforma interior (centrada de forma muy especial en Avenida del Gran Capitán, Plaza de las Tendillas y Calle Cruz Conde) y el nacimiento de los ensanches extramuros fueron parte de un proceso sin cuyo conocimiento difícilmente podríamos entender la Córdoba de nuestros días.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Córdoba y el Gran Capitán. La Avenida del Gran Capitán.


Hoy se cumplen 500 años de la muerte del Gran Capitán. Coincidiendo con este día, la Fundación PRASA acogerá a partir de las 19.30 h. la última de las charlas dedicadas al insigne cordobés del Renacimiento. Tras acercarnos a la figura militar de Gonzalo Fernández de Córdoba y a la sociedad, la economía y el arte de la Córdoba de su época, las dos últimas charlas se dedican a la memoria que queda del personaje en la Córdoba de nuestros días. Tras la conferencia de María Dolores Baena y Fuensanta García sobre la plaza y la escultura de Las Tendillas (prevista también para hoy, pero que se adelantó al miércoles pasado porque hoy recibe Fuensanta un homenaje programado por el Ayuntamiento de Córdoba), esta tarde tendremos la oportunidad de conocer algo más sobre la Avenida del Gran Capitán.

El V Centenario, en El Día de Córdoba
La apertura de la que hoy es una vía principal del centro de Córdoba está relacionada con la pretensión, desde la segunda mitad del siglo XIX, de conectar la ciudad con la estación del ferrocarril, símbolo de desarrollo para las ciudades decimonónicas. Se realizarán así durante estas décadas una serie de transformaciones urbanísticas que terminarán dando forma a la Córdoba que hoy conocemos. Una de las actuaciones más destacadas fue, sin duda alguna, la apertura de la Avenida del Gran Capitán. Abierta ya a comienzos del siglo XX, la nueva vía, junto con la remodelación de la Plaza de las Tendillas, harán que el centro de Córdoba vuelva a situarse en el espacio que ya ocupaba durante la época romana. La situación central que ocupa en la ciudad ha propiciado también numerosas actuaciones arquitectónicas a lo largo de los últimos 100 años, de forma que pocos de los edificios levantados en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del siglo XX se han conservado hasta nuestros días. De toda esta evolución nos hablará hoy, a partir de las 19.30 h., el arquitecto y urbanista José Moreno.

José Moreno Moreno es Arquitecto. Actualmente ejerce su profesión en la Delegación en Córdoba de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía. Ha realizado importantes trabajos en el campo del Urbanismo, entre los que se puede destacar su participación en los procesos de regulación de la periferia urbana cordobesa. Ha impartido diferentes charlas y conferencias sobre la evolución urbanística y arquitectónica de la ciudad de Córdoba. Es un amante de la arquitectura y el urbanismo cordobés y un gran divulgador de estas disciplinas. La persona perfecta para poner el broche de oro al ciclo que la Fundación PRASA ha dedicado a Córdoba y el Gran Capitán.


jueves, 13 de noviembre de 2014

De Geografía y de Historia



Ayer estuve hablando en Torrecampo sobre la historia del pueblo, que es en buena parte la historia de la comarca de Los Pedroches. Y para empezar el recorrido histórico recurrí, como suelo hacer, a la geografía. Seguramente porque cuando estudié, mi carrera se llamaba "Geografía e Historia", pero el caso es que entiendo la Historia como el estudio de unos hechos sucedidos en un tiempo y en un espacio definido. Y creo que para situar correctamente los hechos es necesario saber en qué espacio tienen lugar. A pesar de sus aparentes diferencias, Geografía e Historia están íntimamente ligadas para mí. Y para hablar de la historia de Los Pedroches me resulta imprescindible empezar destacando tres características geográficas que han sido casi siempre determinantes:

1. Posición geográfica. Aunque hoy hablemos a menudo del tradicional aislamiento de la comarca, lo cierto es que Los Pedroches ocupan una posición privilegiada dentro de la Península Ibérica, intermedia entre la Meseta y el Valle del Guadalquivir y atravesada por los principales caminos históricos que comunican ambos espacios. Que luego el abandono político provocara, ya desde el siglo XIX, que las comunicaciones se derivaran por espacios menos aptos pero más fuertes... eso es otro cantar. Porque históricamente, y hasta una época relativamente reciente (hasta el siglo XIX), esta comarca ha sido lugar de paso, de contacto entre influencias llegadas por los caminos que la unen al norte y al sur. Y este hecho ha sido determinante para su Historia.

2. El sustrato geológico. El segundo condicionante geográfico para la historia de Los Pedroches es su base geológica. El centro de la comarca se asienta sobre una enorme masa granítica, el Batolito de Los Pedroches que, al emerger, hizo subir junto a él un amplio abanico de minerales metálicos, que afloran especialmente en sus rebordes, en las zonas de contacto entre el granito y la pizarra que lo rodea. Desde la Prehistoria, esta riqueza en metales ha sido el principal atractivo de estas tierras, y durante largas etapas fue la principal fuente de riqueza de sus gentes.

3. El paisaje. Este Batolito de granito forma una extensa penillanura origialmente cubierta por bosque mediterráneo. Conforme la ocupación humana fue haciéndose más numerosa, el bosque se fue aclarando para conseguir mejores pastos para los ganados. El paisaje de dehesa dio así lugar a otra de las bases de la economía de la comarca: la ganadería.

Como dije al principio, qiuzá sea por un defecto de mi formación. Pero no puedo hablar de la Historia de Los Pedroches sin empezar destacando la importancia que en su desarrollo ha tenido su posición geográfica y sus características geológicas y paisajísticas.

[Lo que yo estudié ya son tres carreras independientes: Geografía, Historia e Historia del Arte. Y, sinceramente, creo que es un gran atraso].