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jueves, 3 de enero de 2019

La Mezquita y los 40 que saben. Reacciones al informe, 2.

No es la Crónica de los Veinte Reyes. No.


Y luego está lo de los 40 que saben. Es cierto que son pocos frente al centenar que pedía hace un tiempo el reconocimiento de la titularidad pública de la Mezquita. Pero, en cualquier caso, impacta que 40 profesores de universidad se adhieran con entusiasmo a esta demostración científica de que la fe puede mover montañas.

Así terminaba la entrada anterior, que escribí... Hace más de cuarenta días. Y, aunque la razón pueda hacer poco frente a lo que la Iglesia ha convertido en razón de fé, como escribiera Carmelo Casaño refiriéndose a este asunto, intentaré terminar lo que empecé. Porque el hecho de que la Iglesia cordobesa consiguiera la adhesión (inquebrantable, supongo) de 40 profesores universitarios me lleva a hacer dos reflexiones, una cuantitativa y la segunda cualitativa. Procedamos por partes, pues.


1. Lo cuantitativo.


La mayor parte de los titulares de prensa referidos al documento suscrito por una serie de profesores en apoyo de las teorías del cabildo de la Catedral de Córdoba nos habla de "los 40" o de "más de 40", como titulan ABC, Diario Córdoba, El Día de Córdoba... Si un tiempo atrás, la carta a El País de un medievalista consiguió con rapidez 100 adhesiones de especialistas, y teniendo en cuenta la enorme influencia de la Iglesia Católica, resulta extraño que sólo consiguiera 40 firmas para su manifiesto. Quizá la explicación esté en el valor simbólico de este número, unión del 4 (los 4 puntos cardinales, los 4 elementos...) con el 0 (la nada, pero también el todo). Un valor que se confirma en los textos bíblicos, que nos hablan de los 40 días con 40 noches que duró el Diluvio, los 40 años que pasaron los judíos errando por el desierto, después de que Moisés tardara 40 días en bajar del monte Sinaí con las Tablas de la Ley. Los mismos 40 días durante los que aterrorizó Goliat a los judíos, antes de ser vencido por David. Y también a los 40 días fue presentado Jesús en el Templo, y durante 40 días ayunaría en el desierto, como también fueron 40 días los que transcurrieron más tarde entre su Muerte y su Ascensión a los cielos. Luego está lo de Alí Babá, pero eso no sale en la Biblia.

Si esa ha sido la intención del cabildo, no me queda más que reconocer su valor. Poético, por decirlo de alguna forma, pero valor al fin y al cabo. Pero si no es así, empezamos con un fiasco: la Iglesia sólo ha conseguido la firma de 40 incondicionales. Unos profesores universitarios a los que, además, parece no creer ni la prensa. Ya el 16 de septiembre, en un artículo de opinión radicalmente contrario al informe ("Jurídicamente inane, políticamente sectario" titulaba Díaz-Vieito su opinión) se podía leer el siguiente subtitular: "El nivel jurídico del escrito sobre la Mezquita -la parte histórica es, sin embargo, de factura notable- es ínfimo, incurriendo de manera permanente en incoherencias e inexactitudes". Una opinión que, en un caso poco frecuente de aplauso entre diarios, vemos enlazada el día 18 en el mismísimo ABCRecientemente el director de El Día de Córdoba, en el editorial del resumen anual del año 2018 publicado por su diario, critica el informe de la Mezquita como "un documento que ha recibido numerosas críticas por sus escasas aportaciones, más allá de las históricas". Lo que entiendo como un reconocimiento a las aportaciones históricas de ese documento, contra lo que dicen "los que saben". ¡Qué palo para algunos que se creen sabios que lo que escriben dos ignorantes (uno de ellos, yo, ni siquiera profesor de Universidad) tenga más crédito que las opiniones de estos 40 insignes especialistas!

2. Lo cualitativo.


Más importante me parece intentar ver qué argumentos usan y quiénes son esos 40 profesores que se presentan a sí mismos como "los que saben". Aunque sólo sea para caracterizarlos a grandes rasgos.

Respecto a los argumentos que esgrimen, lamento deciros que no son pobres: son patéticos. La propia duda, en el primer párrafo, entre "Catedral o Mezquita Catedral" (sic) es significativa: o no saben de lo que hablan o intentan evitar usar la denominación oficial del monumento. Con la intención que ellos sabrán (política no, claro está, que ellos no están cargados de ideología, a Dios gracias). Para realizar su crítica, se basan esencialmente en la "autoridad" que les ofrecen sus puestos universitarios (obtenidos por la gracia divina, supongo). Ser profesores universitarios es lo que les da credibilidad, por más de que el parentesco entre algunos de los firmantes pueda resultar, como mínimo, muy sospechoso. Con esa autoridad, desgranan una serie de afirmaciones sin ninguna constancia documental ni argumental, que considero inútil tratar de explicar (a algunas cosas ya contestó Alejandro García Sanjuán en este artículo). Sólo, para comprobar la objetividad y falta de carga ideológica de los que suscriben, entresaco algunas ideas textuales.

Los 40 se consideran a sí mismos "personas de criterio",  "verdaderos cultivadores de la disciplina", ya que "hemos dedicado buena parte de nuestra vida a la docencia y a la investigación de la Historia Medieval". Oye, que no tienen abuela. Frente a ellos, ese "pequeño número de supuestos expertos" empeñados en "ofrecer cobertura a disputas ideológicas o de intereses" mediante "irresponsables maniobras". Que no hay color, vamos. Se les ve a la legua lo objetivos que son no sólo en el fondo, sino hasta en la forma de su escrito. 

Y los 40 expresan brevemente en este documento cuál es, a su juicio, la metodología correcta de la investigación histórica, destacando en contraposición lo que hemos hecho desde la comisión municipal, es decir "la utilización que el informe pretende hacer de la Historia". Porque "como historiadores no podemos permitir que se afirme que el edificio no ha pertenecido o ha dejado de pertenecer en algún momento a la Iglesia Católica". Vamos a ver, nuestro informe va relatando una serie de indicios, sustentados en documentación, que nos llevan a una conclusión. Pero ese no es el método correcto, claro está, porque la metodología según la entienden los 40 consiste en respetar "los conocimientos adquiridos hasta hoy por la comunidad científica". Algo avalado, además, por "innumerables estudios, fuentes y documentos" que casualmente no citan... porque no existen dichas fuentes ni dichos documentos. Claro que, para ellos valen más sus creencias que la investigación científica, ya que lo que les asusta es que "dar por buenas las afirmaciones de la Comisión municipal tendría el inopinado efecto de convertir inmediatamente en meramente falsos o extender la duda sobre múltiples hechos y procesos que positivamente conocemos". Y puede que les asuste pensar que de cuestionar sus apuntes amarillos a cuestionarlos a ellos mismos como profesionales sólo hay un paso. Y puede que eso, perder esa posición que les permite pontificar sin demostrar nada, les asuste mucho más que ir al infierno por pasarse la vida mintiendo. El ultracatolicismo, que fabrica agujas con unos agujeros grandíiiiiiiisimos.

Como veis, todo muy "científico" ¿no? A ver, que ya había avisado de que estas gentes creen que la fe puede mover montañas. Aunque olvidan, cuando proclaman en prensa las grandes maravillas de la gestión por parte del Cabildo de la Catedral, hacerse la pregunta pertinente: ¿y esto quién lo está costeando?

Pero ¿quienes son estos cátedros tan pagados de sí mismos? Bueno, perdón, que los que les pagamos somos nosotros. Pues, como podréis suponer, la nómina está repartida entre diferentes grupos ultracatólicos y de extrema derecha aglutinados casi sin excepción por el pensamiento joseantoniano. Purita Falange, como nos muestra esa profesora madrileña cuya acción más conocida es el beso a la bandera del aguilucho conmemorando la victoria de Franco en la Guerra Civil. Algunos de ellos llegan a acusarme por ahí de haber cobrado por el informe (¡nada menos que en petrodólares! Cuando ya sabéis que lo que ha hecho ha sido costarme el dinero) mientras quienes han disfrutado de sobresueldos, cargos y prebendas (y de algo más) a cargo de la Iglesia Católica han sido precisamente ellos. 

Algunos de los firmantes amplían sus opiniones en entrevistas o artículos de prensa. Simplemente se dedican a repetir mentiras que, si no consiguen convertir sus ideas en verdades, al menos pueden engañar a alguien más cada vez. Con esa técnica del repetir, repetir, repetir que tan bien describe para el asunto de la propiedad de la Mezquita Catedral un genial artículo de Antonio Pintor en Diario 16García Moreno o Sánchez Saus, por ejemplo, reiteran en La Razón afirmaciones rotundas y absolutamente gratuitas avaladas por la única autoridad de su supuesto saber: "es irrefutable", "sabemos positivamente", "no se puede negar"... En fin, lo que conocemos: porque lo digo yo, y punto. De cualquier manera, el caso de Sánchez Saus es especialmente destacable. Miembro eminente de la Asociación Católica de Propagandistas, al menos hay que reconocerle que sus escritos (como mínimo todos los que yo conozco) son, efectivamente, pura propaganda ultracatólica. A través de sus columnas en los diarios del grupo Joly, este sujeto no conoce otro argumento que el insulto directo: "cuatro papagallos irrelevantes" dice que somos los integrantes de la comisión municipal. Entre otras lindezas que son clara muestra de hasta dónde llega su conocimiento, su capacidad de razonamiento, su nivel de educación y, de paso, dónde tiene la gracia. Me siento orgulloso de no ser incluido por tan destacado propagandista entre los que él dice que son "los que saben". 

Afortunadamente, nunca tuve que soportar a Sánchez Saus como profesor, ni lo he tratado como historiador ni como persona. No ocurre así con otros de los 40 que, aunque sin llegar al tono ordinario, faltón y barriobajero del propagandista, sí han firmado esa serie de idioteces que llaman "manifiesto", e incluso han hecho declaraciones en las que ahondan más en su propia miseria. Una de las firmantes fue compañera mía de departamento, hija del catedrático que fue director de mi tesis doctoral y (ella sí) hoy Profesora Titular de Historia Medieval de ese mismo departamento. Dos firmantes más fueron miembros del tribunal que juzgó mi tesis doctoral. Finalmente, también aparece como firmante el que fuera director de mi tesis. Se ve que he estado toda mi vida rodeado.

Gloria Lora Serrano, tras presentarse en una entrevista como "cristiana muy convencida", reivindica el uso de la "Crónica de los Veinte Reyes" (que parece además no entender muy bien) como la fuente histórica más fiable para el estudio de la Córdoba de 1236, junto con documentos que dice que están en el Archivo de la Catedral y que supongo que serán los que el Deán dice tener escondidos hasta que se los pida el juez. Buena muestra de metodología científica para el estudio de la Historia Medieval, la que viene a defender Lora Serrano. Con estas ideas, no entiendo cómo pudo calificar con la máxima nota mi tesis doctoral, porque os aseguro que mi forma de elegir las fuentes documentales no tiene nada que ver con la que defiende esta señora.

Sánchez Saus, Lora Serrano y González Jiménez (también miembro del tribunal que examinó mi tesis doctoral) acuden también a la agencia EFE para completar su peculiar visión de la historia y de la metodología de investigación histórica, apareciendo la noticia en diferentes medios. Pocas novedades hay en estos textos, aunque me sorprende que González Jiménez diga alegremente que "cuando el Rey Fernando entra en la ciudad se dirige directamente a la catedral, donde se celebra una misa solemne". A ver si ahora va a ser él el que quiere cambiar todo lo que sabemos sobre la conquista de Córdoba. Si hubiera leído el informe, quizá se habría dado cuenta de que pillaríamos rápidamente su absurda mentira. Claro, que no parece que tuviera su día don Manuel, cuando tras esta metedura de pata (entrecomillada como literal en la nota de la agencia) sólo se le ocurre copiar a su tocayo Nieto Cumplido, que ya había utilizado el infalible argumento de que el Ayuntamiento no existía cuando Fernando III conquistó la ciudad. Ni el obispado, le podríamos decir pero... ¿para qué bregar? Si es que el nivel está muy bajito, por más que hablemos de los 40 que saben.

Dejo para el final la opinión de quien fuera director de mi tesis doctoral, Emilio Cabrera Muñoz. No sólo firma el documento de los 40, anteponiendo ideología a razón científica, sino que se atreve a afirmar, en las mencionadas declaraciones a la agencia EFE, que "los que le han ayudado no han sido profesores universitarios". Cuando lo leí, no podía creerlo. Porque soy el único de los cuatro miembros de la comisión que ni soy ni he sido nunca profesor universitario. Alejandro es Profesor Titular, y tanto Federico como Carmen, Catedráticos de Universidad. Lo que significa que el desprecio lanzado por Emilio Cabrera con esa frase iría dirigido directamente contra mí. No podía creerlo. Pero no sólo es cierto, es que Cabrera Muñoz ha aireado en diferentes ámbitos este mismo argumento: que entre los historiadores de la comisión hay quien ni siquiera es profesor universitario. Ni siquiera. 

Precisamente Emilio Cabrera. Despreciarme a mí por no haber llegado nunca a ser profesor universitario. Cuando durante años estuvo en sus manos la reclamación de unas plazas que no se crearon. Bueno, sí. Se creó una. Lo recuerdo muy bien, aunque nunca lo cuento. Y ni siquiera ahora lo cuento todo. Porque aunque sé que lo ha dicho repetidamente, y hasta lo he oído directamente en alguna grabación, no puedo llegar a creerme que Emilio Cabrera muestre públicamente su desprecio contra mí por no haber sido nunca profesor universitario. De cualquiera me lo podría esperar pero ¿de él? La vida te da sorpresas... ¡Ay, Dios!





"Si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos"


Aunque están en el documento que enlazo más arriba, reproduzco la lista de firmantes del manifiest.o. Más que nada, para tenerla a mano yo mismo:

-Juan Abellán Pérez, catedrático de Historia Medieval de la U. de Cádiz.
-Cristina Álvarez Millán, prof. Contratado Doctor de la UNED.
-Vicente A. Álvarez Palenzuela, catedrático de Historia Medieval de la U. Autónoma de Madrid.
-Ana Arranz Guzmán, profesora titular de la U. Complutense de Madrid.
-Eduardo Aznar Vallejo, catedrático de Historia Medieval de la U. de La Laguna.
-Isabel Beceiro Pita, científico titular del CSIC.
-M. Dolores Cabañas González, catedrática de Historia Medieval de la U. de Alcalá de Henares.
-Emilio Cabrera Muñoz, catedrático de Historia Medieval de la U. de Córdoba.
-Margarita Cabrera Sánchez, profesora titular de Historia Medieval de la U. de Córdoba.
-Enrique Cantera Montenegro, catedrático de Historia Medieval de la UNED.
-Margarita Cantera Montenegro, profesora titular de Hª Medieval la U. Complutense de Madrid.
-María Antonia Carmona Ruíz, profesora titular de Historia Medieval de la U. de Sevilla
-Manuel Espinar Moreno, catedrático de Historia Medieval de la U. de Granada.
-Serafín Fanjul García, de la Real Academia de la Historia.
-Javier Fernández Conde, catedrático de Historia Medieval de la U. de Oviedo.
-Manuel García Fernández, catedrático de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-María del Mar García Guzmán, profesora titular de la U. de Cádiz.
-María del Carmen García Herrero, catedrática de Historia Medieval de la U. de Zaragoza.
-Luis A. García Moreno, de la Real Academia de la Historia.
-Manuel González Jiménez, catedrático de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-María del Mar Graña Cid, profesora Propia Adjunta de la U. Pontificia de Comillas.
-Miguel Ángel Ladero Quesada, de la Real Academia de la Historia.
-Gloria Lora Serrano, profesora titular de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-María Martínez Martínez, catedrática de Historia Medieval de la U. de Murcia.
-Pascual Martínez Sopena, catedrático de Historia Medieval de la U. de Valladolid.
-Ángel Luis Molina Molina, catedrático de Historia Medieval de la U. de Murcia.
-Isabel Montes Romero-Camacho, catedrática de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-César Olivera Serrano, científico titular del CSIC.
-Pablo Otero Piñeyro Maseda, científico titular del CSIC.
-Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, director del Instituto de Estudios Gallegos del CSIC.
-Javier Pérez-Embid Wamba, catedrático de Historia Medieval de la U. de Huelva.
-José Augusto Pizarro Sottomayor, catedrático de Historia Medieval de la U. de Oporto.
-Pedro Andrés Porras Arboledas, catedrático de Historia del Derecho de la U. Complutense.
-José Ramírez del Río, profesor titular de Traducción (Estudios Árabes) de la U. de Córdoba.
-Daniel Rodríguez Blanco, profesor titular de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-Alejandro Rodríguez de la Peña, profesor titular de Historia Medieval de la U. San Pablo-CEU.
-Jaime Salazar Acha, de la Real Academia de la Historia.
-José Sánchez Herrero, catedrático de Historia Medieval de la U. de Sevilla
-Rafael Sánchez Saus, catedrático de Historia Medieval de la U. de Cádiz.
-María Raquel Torres Jiménez , Prof. Contratado Doctor de la U. de Castilla- La Mancha.
-Magdalena Valor Piechotta, profesora titular de Historia Medieval de la U. de Sevilla.
-Francisco Veas Arteseros, profesor titular de Historia Medieval de la U. de Murcia.
-Javier Zabalo Zabalegui, profesor titular de Historia Medieval de la U. de Sevilla

viernes, 12 de octubre de 2018

El informe. La Mezquita (y España)

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Con Isabel Ambrosio, Federico Mayor Zaragoza y Alejandro García Sanjuán, en la presentación del informe. Foto de prensa

Tras un largo período en el que he tenido muy descuidado el blog, intentaré ir poniéndolo un poco al día. Y tengo que empezar por lo más "mediático", por el informe sobre la propiedad de la Mezquita Catedral de Córdoba que realicé para el Ayuntamiento de Córdoba en colaboración con Carmen Calvo (hasta su nombramiento como vicepresidenta del Gobierno de España), Alejandro García Sanjuán y Federico Mayor Zaragoza. Al informe se puede acceder en pdf a través, por ejemplo, de la web del Ayuntamiento de Córdoba, que en un ejercicio de ilimitada transparencia lo puso a disposición del público desde el mismo momento de su entrega a la alcaldesa de la ciudad.

Son tantas las tonterías que se han publicado sobre este documento que ahora, un mes después de su presentación el pasado 15 de septiembre, resulta materialmente imposible darles respuesta a todas. En cualquier caso, tampoco merece mucho la pena intentar hacer valer la razón cuando del otro lado sólo se enarbola la bandera de la fé. Claro, que algo tendré que decir un día de esos que pontifican defendiendo su credo desde la supuesta autoridad científica que les otorgan sus cátedras universitarias. Que no conozco yo catedrático de física o de geología que se atreva a defender que la fe mueva montañas. Pero de historia parece que sí los hay... Ya os daré mi opinión sobre este tema en la próxima entrada.

Sobre el informe que ahora enlazo (aquí, os lo recuerdo), lo primero que quiero dejar claro es su destino: responde a un encargo realizado por la alcadía de Córdoba, que pretendía tener una información lo más completa posible sobre la historia y la situación jurídica de la titiularidad de la Mezquita para poder definir la postura que adoptaría el Ayuntamiento de la ciudad en este debate, pero haciéndolo con la máxima información. No es un informe para que un juez decida nada, como afirman por ahí supuestos expertos en derecho (vaya, tampoco parecen respetar la ciencia como físicos o geólogos algunos juristas). Sólo tiene la finalidad de informar a la alcaldesa y al Ayuntamiento de Córdoba. Que el documento se haya hecho inmediatamente público es una decisión estrictamente municipal. Por aquello de la transparencia.

En la presentación del documento, la alcaldesa de Córdoba quiso dejar claro que ningún miembro de la comisión había cobrado por el trabajo, y que el gasto total en que ha incurrido el Ayuntamiento asciende a poco más de 800 euros correspondientes a los billetes de tren para asistencia a reuniones. Si desde los Emiratos han llovido petrodólares, como dicen algunos iluminados por ahí, a mi casa no han llegado (yo qué sé: igual creen que los petrodólares nos los hemos llevado los comunistas a Venezuela. ¡Vete tú a saber cómo funcionan esas cabezas!). Para que quede claro, y como estamos entre amigos, os voy a contar mis cuentas: el Ayuntamiento de Córdoba me ha costeado (que no pagado; nunca he recibido ni un céntimo, únicamente un billete electónico por correo-e) un billete de AVE de ida y vuelta Puertollano - Madrid, para asistir a una reunión de la comisión. Reunión tras la que, por cierto, tuvimos que comer en un restaurante; y esa comida la pagó... uno de los miembros de la comisión de su propio bolsillo. Mi desplazamiento hasta Puertollano y la vuelta, como los desplazamientos para la mayoría de las reuniones, que se han celebrado en Córdoba capital, han corrido todas por mi cuenta (200 kms. por reunión más gastos de aparcamiento, etc.). En días, por cierto, que me he tomado libres en el trabajo, restándolos por lo tanto a mis vacaciones, de la misma forma que las horas y horas dedicadas a documentación y redacción de los informes o a los debates con mis compañeros de comisión por correo-e o Whatsapp han salido de mis horas de sueño o de las que debía haber compartido con mi familia. No creo que sea la fórmula habitual cuando una institución encarga un informe técnico a especialistas, pero así ha sido. Quienes no se lo creen, debe de ser que son gentes que nunca han hecho nada gratis por los demás.

El resultado de este trabajo ha sido un informe que, en su parte histórica (en la jurídica no me siento cualificado para decir nada más de lo que pone) expone una serie de ideas que nos llevan a defender que la Mezquita Catedral de Córdoba siempre fue propiedad pública. Y hoy, 12 de octubre, más allá de exhibición de banderitas, creo que un buen acto de españolidad es la defensa de que, como ha sido durante toda su historia, la Mezquita de Córdoba siga siendo patrimonio común de todos los españoles.

sábado, 6 de mayo de 2017

Alberto Montejo, nuevo director de Medina Azahara

Alberto Montejo. Foto: El Día de Córdoba

Ayer viernes, el BOJA publicaba el nombramiento de Alberto Montejo como director del Conjunto Arqueológico Madinat al-Zahra. La noticia es destacada hoy por los principales periódicos provinciales (Córdoba, El Día de Córdoba) reproduciendo la nota de prensa de la Junta de Andalucía. Y coincide con lo adivinado hace un par de meses por ABC, como si en este asunto el diario hubiera tenido información privilegiada.

Tengo que reconocer que la noticia me alegra enormemente, aunque dejándome un cierto sabor agridulce. Porque me han dolido las formas con las que la Consejería de Cultura ha tratado a quien ha ostentado la dirección del Conjunto durante los últimos 4 años, Pepe Escudero, un amigo y un magnífico profesional. Ahí están las "noticias" sobre petición de traslado de trabajadores que alguien (sin la valentía de dar la cara) filtró a la prensa como cortina de humo para esconder unas razones que me temo que no llegaremos a conocer, y que llevaron a Pepe a dejar la dirección del Conjunto. En cualquier caso, Escudero seguirá demostrando su valía profesional no sólo en su nuevo destino, sino también en el propio Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra, al que seguirá asesorando en el camino que le puede llevar al reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, según destaca la prensa. Todo un ejemplo.

Pero esa niebla no debe ocultar lo que es una gran noticia: la dirección de este importante enclave patrimonial ha sido encomendada a Alberto Montejo quien, igual que Pepe, es un amigo y un magnífico profesional. Un arqueólogo con amplia experiencia en la Córdoba andalusí, y que ha trabajo durante años en Medina Azahara antes de pasar al que hasta ayer era su puesto como Conservador en la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura en Córdoba. Elección acertada, sin duda alguna. Enhorabuena a Alberto, y mucha suerte. Que sin duda también es necesaria para colocar al Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra a la altura que se merece. Y felicidades a la Consejería de Cultura por el nombramiento, porque si alguien puede afrontar este reto y contribuir al desarrollo de Medina, ese es Alberto Montejo.

lunes, 20 de marzo de 2017

Museo Arqueológico de Córdoba: 150 años mirando al futuro


Hoy, 20 de marzo de 2017, el Museo Arqueológico de Córdoba cumple 150 años. Tal día como hoy, pero de 1867, un Real Decreto creaba el Museo Arqueológico Nacional además de museos arqueológicos en aquellas provincias que contaran con importantes colecciones de antigüedades. Entre ellas, en Córdoba.

Puede parecer una paradoja que, al hablar de la historia de un museo arqueológico, destaque en el título la palabra futuro. Pero es que, desde su creación, este museo siempre ha sido un garante de la custodia del pasado, pero con la mirada puesta en el futuro. Sobre la historia del museo ya nos habló su directora, Lola Baena, en una conferencia el pasado 25 de enero. Y sobre las necesidades de futuro del centro, sobre todo de la necesaria reactivación del proyecto de rehabilitación del palacio de los Páez de Castillejo, nos habla hoy en Diario Córdoba la presidenta de la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Córdoba, Clementina Rojas. Convirtiendo el cumpleaños en un aniversario reivindicativo. Siempre mirando al futuro.

Desde sus comienzos, el museo ha mirado al futuro buscando, en primer lugar, un espacio idóneo para exponer sus impresionantes colecciones. A pesar de que hoy lo celebremos, lo cierto es que el Decreto de 1867 fue esencialmente voluntarista. Por él se crea el Museo Arqueológico Provincial en Córdoba, pero sin dotarlo ni de instalaciones ni de presupuesto. De ahí que la infancia de la institución continuara durante décadas ligada al desarrollo de su hermano mayor, el Museo de Pinturas (hoy, de Bellas Artes). Un tiempo durante el que el principal objetivo sería precisamente el de contar con un espacio propio. Sólo en 1920 las colecciones arqueológicas se separarán físicamente de las de Bellas Artes, instalándose en la Plaza de San Juan y, muy pronto, en la Casa Mudéjar de la Calle hoy llamada de Samuel de los Santos, en la que hoy es sede de Casa Árabe.

A pesar de las carencias evidentes de espacio, el museo estuvo instalado en la Casa Mudéjar hasta su traslado a su actual sede de la plaza de Jerónimo Páez en 1959. A partir de este momento, el espectacular desarrollo de la arqueología en nuestra provincia corrió paralelo a la "colmatación" del espacio disponible. El nuevo edificio pronto se quedaría pequeño, tanto para albergar las colecciones como para prestar los servicios que se exigen a un museo moderno (espacios para conservación y restauración, atención a investigadores, difusión y áreas didácticas, etc.). Ya a lo largo de los años 70 del siglo XX se procedería a la compra de una serie de solares anejos, destinados a una futura ampliación que sólo se pondría en marcha con la convocatoria de un concurso de ideas en 1998. El proyecto contemplaba la construcción de un edificio de ampliación, que serviría de sede temporal del museo hasta la rehabilitación completa del Palacio de los Páez de Castillejo (leer más). Pero, por el momento, así nos hemos quedado.

En la actualidad, el museo parece asentado en una larga provisionalidad. El nuevo edificio cuenta con espacios muy interesantes para el desarrollo del trabajo interno del centro, además de una impresionante biblioteca y dos salas que, mientras no se ejecuta la fase final de rehabilitación del palacio, sirven para exponer una pequeña muestra de las colecciones conservadas. La crisis económica, real pero que también muchas veces sirve para enmascarar la falta de visión e interés de las instituciones públicas responsables, detuvo un proyecto que, pese a la existencia de partidas en los sucesivos Presupuestos Generales del Estado, no ha comenzado a desarrollar el Ministerio de Cultura. Recientemente, se ha anunciado la inminente (de nuevo) puesta en marcha del proyecto con la restauración de la fachada principal. Con un presupuesto seis veces menor al tantas veces prometido para este año (500.000 € en lugar de 3.000.000, según publica ABC), sólo deseo que en esta ocasión salte de una vez de la nota de prensa a la realidad. Porque si se hubiera invertido sólo la mitad de lo que con bombo y platillo se publicita periódicamente en prensa, quizá desde la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico podrían haber publicado su carta de cumpleaños con agradecimientos en lugar de reivindicaciones.

150 Años después de su creación, uno de los museos arqueológicos más importantes de Europa sigue mirando al futuro. Con la ilusión aún infantil de ver cumplida su vieja aspiración de disponer de un espacio adecuado. Los responsables políticos deberían entender que no se debe jugar tanto con los sueños e ilusiones de los niños, porque corren el riesgo de convertirlos en viejos amargados.

viernes, 17 de marzo de 2017

Cultura del olivar de sierra en Los Pedroches




Anoche, el gran espacio de acceso al Teatro El Silo de Pozoblanco se quedó pequeño para el numeroso público asistente a la presentación del proyecto Cultura del olivar de sierra en Los Pedroches. Se trata de una obra (libro + documental complementario) salida directamente de la Oficina de Patrimonio Histórico creada por el Ayuntamiento de Pozoblanco (y que espero sinceramente que pronto pueda recuperarse), que durante un año tuvo entre sus cometidos la catalogación de las antiguas molinas dispersas por nuestra sierra. Antonio Carrasco y Juan de la Cruz Cabrera, entonces técnicos de esa oficina, fueron los encargados de poner en marcha un trabajo que contó con la colaboración de Olivarera de Los Pedroches (Olipe).

El trabajo de Antonio y Juan de la Cruz pronto empezó a dar sus frutos, y ellos mismos se encargaron de proponer su difusión pública mediante un libro y una pieza audiovisual. Como indicó en la presentación Juan Antonio Caballero, presidente de Olipe, realizando un trabajo que supera con creces el exigido por un horario de oficina y que, añado yo, se prolongó en el tiempo mucho más de los 12 meses de duración de su contrato laboral.

Antonio y Juan de la Cruz plantearon, con gran acierto en mi opinión, y con una destacable dosis de generosidad, que su catálogo de molinas debía complementarse con textos en los que quienes más saben del tema nos hablaran del pasado, del presente y del futuro de nuestro olivar de sierra, y de su importancia patrimonial para toda nuestra comarca (para Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, que agrupan la mayor parte de la zona de cultivo, pero también para el resto de pueblos de la comarca, que también aportaban su trabajo en numerosas faneguerías).

De esta forma, el libro, dotado de un importante aparato gráfico y con una edición muy cuidada, incluye además del estudio de las antiguas instalaciones industriales de nuestra sierra, una serie de artículos que destacan la importancia del Patrimonio, tanto material como inmaterial, ligado a nuestros olivares.

Los biólogos Pedro López Bravo y Pedro López Nieves se encargan, con la solvencia que caracteriza todos sus trabajos, de introducirnos en el medio físico y natural de la sierra de Los Pedroches. Una primera parte absolutamente necesaria, porque es preciso conocer el espacio para poder comprender nuestra cultura del olivar. Y una introducción a la que sirve de perfecto complemento el texto del escritor Juan Bosco Castilla, reciente ganador del premio Solienses, que nos regala su particular visión del paisaje de La Sierra. Varias veces he comentado en artículos de este blog que, para mí, el espacio y el tiempo son los dos factores esenciales que nos permiten comprender el Patrimonio Histórico. Y, si los dos primeros artículos del libro se dedican al espacio, del tiempo se encarga Matías Sánchez  en su documentada historia del olivar en Los Pedroches. Como podréis imaginar, de lectura obligada.

Antonio García Herruzo (compañero "de fatigas" en tantas horas de archivo y lectura de documentos, enamorado de la historia, de la investigación y de la divulgación) y Tránsito Habas Sánchez (tan enamorada de la sierra, del olivar y del aceite como empeñada en reivindicar la importancia de la mujer en la sociedad y en la historia) son los encargados de continuar introduciendo en sus artículos el duro trabajo de la aceituna. Unos trabajos en los que las mujeres, como destaca Tránsito, siempre han sido parte esencial. Un trabajo duro, sobre todo el de la recolección, que sin embargo dejaba tiempo para la diversión: para cantar y bailar jotas, a las que dedica su artículo el musicólogo Luis Lepe, y a juegos como los que nos presenta (nuevamente) Antonio García Herruzo. Pero no todo es Patrimonio Inmaterial: el arquitecto Antonio Ángel Ballesteros, un verdadero especialista en Patrimonio Arquitectónico, nos ofrece una breve pero intensa panorámica sobre la arquitectura generada por el olivar y el aceite en la Sierra.

Llegados a este punto, resulta necesario conocer cómo se cultiva el olivar en este espacio, y a eso dedican su artículo Jesús Fernández de Castro y Jesús Fernández Habas, dos generaciones de olivareros por vocación. Y, para conocer nuestras molinas, también es conveniente tener una idea general de la evolución de los sistemas de extracción del aceite, base del artículo firmado por el Catedrático de Ingeniería Gráfica de la UCO Francisco Montes.

Llegamos así a la parte central del proyecto, la clasificación, estudio y catálogo de molinas, que se traduce en el textos en 3 artículos firmados por Antonio Carrasco y el catálogo realizado por Antonio y Juan de la Cruz. El modelo cooperativista en Los Pedroches y la historia de las más recientes almazaras de la comarca (Olipe, de Pozoblanco; Nuestra Señora de Luna, de Villanueva; San Antonio Abad, de Obejo; y la desaparecida FISA, también de Pozoblanco) es el tema central de los artículos firmados por Juan Antonio Caballero, Juan Gregorio Nevado, Antonio Alcaide y Juan de la Cruz Cabrera.

El libro termina con artículos de opinión, que intentan dejar abierto el debate sobre nuestra cultura del olivar. El primero de ellos, una mirada hacia el futuro por Jesús Fernández de Castro y Jesús Fernández Habas. El segundo, del presidente de Olipe, Juan Antonio Caballero. El tercero, de Francisco Ochoa López, presidente de la Cooperativa Nuestra Señora de Luna. El libro se cierra con un nuevo artículo de Antonio García Herruzo, esta vez relacionado con el habla del olivar.

J.A. Caballero, R. Rossi, E. Pozuelo, A. Carrasco y J.C. Cabrera, en la presentación de la obra
No puedo negar que sentí un enorme placer al comprobar la aceptación de esta obra durante la presentación de anoche. Se agotaron los ejemplares puestos a la venta,  aunque desde hoy mismo pueden adquirise tanto en librerías como a través de la librería virtual 17 pueblos, al módico precio de 18 €. Y tengo que agradecer que, durante la presentación, todos los intervinientes (Rosario Rossi, concejala de cultura; Emiliano Pozuelo, alcalde de Pozoblanco; Juan Antonio Caballero, presidente de Olipe, y los autores, Antonio y Juan de la Cruz) se acordaran de mí y del trabajo realizado cuando yo era concejal de cultura. Muchas gracias. Aunque, como comentaba con Rossi al finalizar el acto, nuestra labor como responsables políticos sólo ha sido la de facilitar el trabajo de los profesionales (el mío, al poner la semilla y dirigir los primeros pasos de esta criatura; el de Rossi, al culminarlo con todo el cariño que demuestra esta cuidada edición). Ellos, Antonio Carrasco Bautista y Juan de la Cruz Cabrera García-Arévalo, son quienes han coordinado el trabajo, quienes han seleccionado y dado las instrucciones necesarias a ese gran elenco de colaboradores, quienes han contactado con los propietarios, con antiguos trabajadores de almazaras y antiguos aceituneros... Y merecen todas las felicitaciones por hacernos este magnífico regalo y reivindicar la importancia de la cultura del olivar de sierra en Los Pedroches. Gracias, y enhorabuena.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Inglaterra es diferente - 4. Brexit.



En este último viaje también me ha sorprendido la cercanía de la gente en Inglaterra. Ese cercano (aunque casi totalmente incomprensible) how are you? del camarero el segundo día que visitamos el mismo pub; esos segundos, muy pocos, que transcurren entre que empiezas a desplegar el plano en una calle de Liverpool y que alguien se acerca preguntándote si necesitas ayuda...  De la misma forma, he comprobado con sorpresa lo cuidado que está el monumento a las Brigadas Internacionales junto al London Eye. Y también me he sorprendido al ver cómo la Tate Modern cuenta con una sala titulada Civil War. No Spanish Civil War, sino simplemente Civil War, en recuerdo de la nuestra, la de todos, la común. Nuevamente he vuelto con la idea de que el tópico del británico no les hace justicia.

Pero está el Brexit. Y me lleva a pensar que no todos los camareros serán tan agradables con los extranjeros como el del pub de Chorlton, ni todos los fans de los Beatles tan serviciales como el que nos enseñó The Grapes. Posiblemente muchos británicos se quedaron en casa, pero lo cierto es que de los que fueron a votar, fueron mayoría quienes no nos quieren. Y me da mucha pena, primero por los amigos, y luego por toda esa masa de desconocidos que, vistos de cerca, no están tan alejados de nosotros. Y también me apena, egoístamente, que los europeos perdamos poco a poco una parte tan importante de nuestra cultura. Me temo que ha vencido no sólo la mala política, sino también la incultura. Sólo espero que no nos dejemos arrastrar nosotros en su caída, que sin duda será larga. Y que, al mirar el futuro lejos de Inglaterra, sepamos entender que una vez tuvimos un pasado y una cultura común.

Ladrillo con la marca de la Legio IX Hispana, que actúa en el área de York entre los años 71 y 120. Museo de York.

sábado, 15 de octubre de 2016

Inglaterra es diferente - 3. Patrimonio, euros, libras.

Tate Modern (Londres): recogida de donativos en un museo gratuito.

Si en la anterior entrada me refería a la racionalización del gasto como una necesidad en nuestra política de economía patrimonial, ahora quiero hablar de la segunda parte de la ecuación: los ingresos. Dicho de otro modo ¿quién corre con los gastos que supone la conservación y puesta al servicio de la sociedad del Patrimonio Histórico? En este tema, las diferencias entre el modelo británico y el español son todavía más evidentes.

Ya he comentado en las entradas anteriores cómo me da la sensación de que el público inglés se siente más cercano a su Patrimonio Histórico que el español. Y eso se nota también cuando llega la hora de rascarse la cartera. Mientras nosotros esperamos tranquilamente que el Estado, la Comunidad Autónoma, el Ayuntamiento o una Fundación corran con todos los gastos, los ingleses también están acostumbrados a participar a la hora de pagar. Y no nos equivoquemos: no se trata de criticar a "papá Estado". Mirad si estarán acostumbrados en el Reino Unido a apoyar desde las instituciones públicas la oferta cultural que la mayoría de los grandes museos tienen entrada gratuita.

Lo que ocurre es que los ingleses van más allá, siendo conscientes de que, aunque el Estado va a correr con los gastos de funcionamiento, las instituciones culturales pueden recabar ingresos extras que les permitirán ampliar su oferta cultural. La Tate Modern funciona con presupuesto público; pero si todos ponemos esas 4 libras que nos piden en la entrada, no sólo nos aseguraremos de que el museo pueda mantenerse abierto con entrada gratuita para aquellos que no puedan pagarla, sino que el centro podrá programar más exposiciones, editar más catálogos, ofertar más actividades didácticas. Y creo que el público británico tiene perfectamente asumido que esa es su responsabilidad. Y en un alto porcentaje, colabora con esas 4 libras.

La participación ciudadana en la generación de ingresos, en esta especie de "micromecenazgo", se refleja también en la pertenencia a asociaciones. Hay asociaciones relacionadas con los castillos, con jardines y palacios... aunque la más significativa me parece el English Heritage, de la que ya he hablado en las entradas anteriores. Como turistas, esta organización nos permite adquirir tickets conjuntos para diferentes espacios, con un interesante ahorro. Como británicos o residentes, muchas personas apoyan la conservación y difusión de su Patrimonio Histórico haciéndose socios -aportando así su apoyo económico-, convirtiéndose en público fiel que repite su visita y, en ocasiones, colaborando también como voluntarios en los espacios gestionados por esta entidad.

Cuando uno comprueba cómo sus amigos británicos son socios de una entidad dedicada a la gestión de espacios patrimoniales o naturales, piensa que a los gestores del Patrimonio en Inglaterra les ha tocado la lotería. Pero no. Resulta que es verdad que en Gran Bretaña, al Patrimonio Histórico le toca la lotería todas las semanas.

The National Lottery restaura el Patrimonio Histórico. Buxton. Inglaterra.

Parte de los beneficios obtenidos por la Lotería Nacional británica revierten a la sociedad en forma de apoyo directo a la cultura y al Patrimonio Histórico. Y, si hasta ahora he dicho que en cuestiones de gestión de Patrimonio Inglaterra es diferente, en muchos casos mejor, ahora prefiero callarme los calificativos, porque en el caso de las loterías no es que los británicos nos saquen ventaja, es que nos sacan los colores. Vamos a ver dónde van a parar los beneficios de loterías en Reino Unido y en España, aunque os puedo avanzar que sorprende tanto lo cuidado que está el Patrimonio Histórico inglés como el elevado nivel económico de la Liga de Fútbol Profesional en España. Y no es casualidad.

No me ha resultado nada fácil encontrar datos sobre el "reparto de beneficios" de Loterías y Apuestas del Estado. Y, sinceramente, viendo lo que he visto no me extraña: si yo tuviera que explicarlo me daría vergüenza. No sé si mi información estará totalmente actualizada, ya que lo mejor que he encontrado para ver cómo hacen el reparto ha sido un Real Decreto de hace 25 años (RD 419/1991). Tampoco si las cifras actualizadas, correspondientes a 2014, están correctamente tomadas, ya que el único lugar donde las he encontrado ha sido en el pdf de los Presupuestos Generales del Estado de 2015. Un poco escondidos los datos, pienso yo, en un país en el que hay tantos presumiendo de transparencia (¿no será "tramparencia"?). Desde 1991, la recaudación íntegra de las loterías se reparte del siguiente modo:

  • 55 % para premios.
  • 10'98  % para las Diputaciones Provinciales.
  • 10 % para la Liga de Fútbol Profesional.
  • 1 % para el Consejo Superior del Deportes, que lo dedicará a otras categorías de fútbol.
  • El resto, deducidos los gastos, para el Tesoro Público.

Aunque no sé si los datos son totalmente correctos (muy escondidos que los tienen...), en 2014 creo que los ingresos globales fueron de algo más de 8.447 millones de euros; con lo que la Liga de Fútbol Profesional, principal beneficiaria de nuestra lotería, se habría embolsado casi 850 millones de euros. Sin embargo, no encuentro ninguna referencia a estas importantes cifras en el informe económico del fútbol profesional español. Que no digo yo que las cifras no estén bien, pero claras y accesibles... me parece que no. En cualquier caso, 850 millones de euros no es mala cantidad, teniendo en cuenta que la LFP es una entidad privada, una asociación formada por diferentes Sociedades Anónimas Deportivas (los multimillonarios clubes de fútbol), y a pesar de eso se lleva los beneficios de una entidad pública como es Loterías...  Supongo que lo mejor es que a nadie se le ocurrirá volver a decir que hay que privatizar Loterías, una vez que queda claro que ya se privatizan directamente sus beneficios. Tanto en la web como en su publicidad televisiva, Loterías destaca la colaboración publicitaria del organismo público con la cultura y el deporte. Para tapar vergüenzas, supongo. Porque es una verdadera vergüenza que nuestra lotería no tenga un fin social, cultural o deportivo, sino que únicamente beneficie a los más grandes del fútbol. No tengo otro calificativo: vergonzoso.

En todos sitios cuecen habas, me puede decir alguien. Pues parece que no en Inglaterra, o al menos no las cuecen como nosotros. Al buscar la información, lo primero que sorprende es lo rápido que, a través de la web del organismo público británico, se accede a la información sobre el destino del dinero de loterías. Y con gran facilidad se accede también a la información contable, desglosada para hacerla fácilmente entendible por cualquiera. Todos los datos a un clic, en un verdadero ejercicio de transparencia que contrasta con nuestra "tramparencia". Así, podemos ver cómo en el año que cerró el pasado 31 de marzo de 2016 destinaron a proyectos más de 1.900 millones de libras. Un dinero que es posible seguir proyecto a proyecto y pueblo a pueblo a través de la misma página web. Y, por supuesto, sus fórmulas de reparto de los beneficios, que también aparecen claramente expresadas en su web, son muy diferentes a las españolas:
  • 40% para proyectos sociosanitarios.
  • 20% para deporte.
  • 20% para artes.
  • 20 % para Patrimonio. 

Las cuentas claras. En España... chocolate.

Un reparto que parece claro, lógico, que da envidia. Mucha envidia. Como también lo da el hecho de que, según estos datos, destinaron 380 millones de libras a proyectos relacionados con el Patrimonio Histórico. No es que Inglaterra sea diferente; es que a veces debería darnos vergüenza. Aunque sólo fuera algunas veces.


miércoles, 12 de octubre de 2016

Inglaterra es diferente - 2. Money for nothing


Brodsworth Hall coronado por la bandera del English Heritage.
Por supuesto, hace falta dinero para conservar y poner los elementos del Patrimonio Histórico al servicio de la sociedad. Pero no tanto dinero como a veces podemos pensar. Quizá porque en Inglaterra pervive una cierta idea romántica de las ruinas, pero la visita a los múltiples espacios acogidos al English Heritage me deja con la sensación de que son conscientes de la inutilidad de pretender devolver todo su esplendor a los antiguos edificios.

Chesters Roman Fort
Lo que sí me ha parecido es que se pone un especial cuidado en la conservación de los restos originales, y también en hacer posible que el público disfrute de la mejor manera posible de ellos. Al igual que comentaba en la entrada anterior para el caso de las actividades didácticas para niños, sencillas y originales ideas pueden sustituir a las costosas restituciones en 3D. En el caso de la foto, un baratísimo y sostenible sistema (sin mantenimiento, prácticamente sin necesidad de reparaciones) nos permite hacernos una idea de cómo esos restos de cimentación que tenemos en frente corresponden a la base de una puerta fortificada en el recinto de Chesters Roman Fort, uno de los campamentos encastillados que jalonaban el Muro de Adriano.

Después de unas cuantas decenas de sitios históricos o arqueológicos visitados, sólo puedo explicar la diferencia entre lo que he visto en Inglaterra con lo que habitualmente hacemos en España con una comparación: nosotros parece que necesitamos construir un gran "centro de visitantes" para "poner en valor" cualquier yacimiento arqueológico, cualquier edificio histórico, cualquier ruina. Aunque los viejos muros (lo que realmente deberíamos proteger y conservar) se nos caigan a pedazos, las más modernas tecnologías tendrán cobijo en un edificio diferente, a veces incluso estrambótico. Un edificio que, la mayoría de las veces, no sólo ha supuesto una inversión millonaria, sino que incrementa de manera espectacular los gastos de mantenimiento del conjunto hasta hacerlo insostenible, provocando en muchas ocasiones que ni siquiera se pueda abrir al público con un horario estable. ¿A que sabéis a qué centro en concreto me refiero? Pues sí y no. Porque si leéis desde Los Pedroches, conforme avanzábais habréis ido pensando en un lugar; si lo hacéis desde Córdoba, estaréis pensando en otro; si estáis en tierras segovianas en otro... No me refiero a ninguno en concreto, sino a todos en general. Porque este problema está completamente generalizado en la mayor parte de nuestro país, y ejemplos hay, por desgracia, a montones.

Clifford's Tower, York. A la derecha, caseta metálica para servicios: información, tienda, etc.
Mientras, en Inglaterra no resulta nada extraño que las zonas de servicios (cafetería, tienda, aseos, etc.) nos ofrezcan una imagen realmente pobre, reduciéndose no pocas veces a simples casetas metálicas, mientras se cuida la conservación de los bienes patrimoniales y de un entorno -casi siempre ajardinado, que en eso tienen suerte con el clima- que es lo que realmente el visitante quiere disfrutar. En la imagen se muestra la zona de servicios al público de Clifford's Tower, en York. Que no es, ni mucho menos, lo "peor" que hemos visto. Más bien al contrario. Y creo que debemos reconocer que aquí, en España, ya estaríamos protestando si en un espacio patrimonial de esa importancia tuviéramos que soportar durante años la "provisionalidad" de una estructura de este tipo. Lo que me lleva a dejar en el aire una duda: ¿Y si nos estuviéramos equivocando?

Porque mi sensación (seguimos hablando de sensaciones, os recuerdo que esto no es un estudio científico) es que quizá estemos equivocándonos desde el principio. Porque me da la impresión de que en Inglaterra se gasta de otra forma, con el claro objetivo de conservar lo mejor posible el mayor número posible de centros patrimoniales, y de ponerlos al servicio del público. Poner el patrimonio al servicio del ciudadano, en lugar de inventarse un millonario centro para atraer turismo.

Hablando de rentabilidad social del Patrimonio Histórico, en un debate que hicimos en Torrecampo hace unos años, alguien del público me puso un ejemplo que me parece muy clarificador: "eso es como si en un equipo de fútbol, desde presidencia se fija como objetivo principal el de vender camisetas en lugar de priorizar el proyecto deportivo; el primer año venderán muchas, pero a medio plazo el equipo no va a funcionar, los resultados no acompañarán y, por mucha publicidad que se quiera hacer, las camisetas no saldrán de la caja". Pues eso. Que quizá en Inglaterra estén acostumbrados a diseñar proyectos con objetivos culturales mientras nosotros... demasiadas veces vendemos camisetas.

Dicen que había restos de un puente romano. No lo encontramos pero... mereció la pena el paseo.

jueves, 6 de octubre de 2016

Inglaterra es diferente - 1. Visitantes, niños y patrimonio.



Perdonad que acomode un poco el viejo eslogan turístico, y no temáis, que sólo quiero dejar aquí algunas ideas que me han ido surgiendo durante un reciente viaje a Gran Bretaña. Las diferencias a las que me refiero están relacionadas, naturalmente, con el Patrimonio Histórico. No pretendo hacer un completo análisis, que para eso hay libros y artículos de sobra. Únicamente, dejar constancia de algunas cosas que los ingleses hacen de forma diferente a como habitualmente solemos hacerlo nosotros. Y diferente, en los casos que quiero comentar, quizá quiera decir mejor.

Como no pretendo hacer ningún sesudo análisis, me centraré en las emociones, en las impresiones que, por supuesto, siempre son subjetivas. Y la primera impresión general que me he traído de la relación de los británicos con su patrimonio creo que la ilustra bien la imagen que he utilizado como portada de esta entrada. Una bienvenida a los visitantes en pequeño formato, pero situada en el lugar más visible de la puerta de acceso a un centro de indudable interés patrimonial, pero que es realmente un lugar de culto: la Iglesia de San Juan Bautista de Chester. Quizá haya también invitaciones de este tipo en España... Pero ya os digo que hoy sólo pretendo contar algunas sensaciones, y este edificio me hizo pensar en la relación de la sociedad con su Patrimonio. Una relación que, en Inglaterra, me parece mucho más abierta. Mucho más cercana. Mucho más amable, como ese mensaje de bienvenida. Algo a lo que yo, sinceramente, no estoy acostumbrado.

Beeston Castle: "aula didáctica".
La cercanía de la sociedad al Patrimonio Histórico se inicia, necesariamente, en la escuela. Y se refleja en una atención especial a los niños en museos y centros patrimoniales. Ya sé que aquí también se programan actividades didácticas. Yo mismo he trabajado en el desarrollo de programas educativos o de difusión para niños. Pero me da la sensación de que nuestros proyectos son un poco más forzados, menos directos que los que he visto en Gran Bretaña. Esas zonas de juegos infantiles en el interior de las iglesias, esos pequeños cuadernillos de juegos para escolares en todos los museos... Y creo que aquí está la diferencia: en todos.

No hay museo o espacio patrimonial que no disponga de una atención específica para los niños. No he tenido la suerte de toparme con ninguna espectacular. Al contrario, si tengo que generalizar buscando un calificativo para las actividades infantiles que he podido descubrir puedo sorprenderme hasta a mí mismo: son actividades baratas, en el mejor sentido de la palabra. A veces, un pequeño tenderete como el de Beeston Castle (en la foto); otras, sencillas hojillas -a veces simples fotocopias en blanco y negro- que proponen algún tipo de juego para realizar durante la visita. Juegos extraordinariamente efectivos, a juzgar por la aceptación con la que los han acogido mis hijos, con diferentes edades, cada vez que hemos visitado Gran Bretaña. No hace falta realizar grandes alardes, programar actividades de relumbrón, sino hacerlo con constancia: actividades simples, económicas, pero muy cuidadas y adaptadas al público al que se dirigen y de las que se puede disfrutar en cualquier centro patrimonial y en cualquier horario. Educando así a los niños, no es extraño que de mayores consideren el Patrimonio como algo propio, porque habrán aprendido a disfrutarlo (y, con perdón, sin necesidad de convertir sus jardines en botellódromos).

La educación es básica para conseguir una sociedad capaz de amar su Patrimonio en lugar de considerarlo, muchas veces hemos oído todos, un freno para el desarrollo. Y desde niños, los británicos encuentran carteles de bienvenida en el lugar que nosotros solemos destinar a múltiples e importantísimas prohibiciones. Quizá porque no hay que destacar los "no corras", "no comas", "no fumes"... cuando te diriges a gentes que, desde niños, han sido bien educados. Esta es una de las cosas en las que me parecen diferentes. Y quizá nosotros no hemos llegado mucho más allá de eliminar los antes típicos "prohibido escupir en el suelo".

jueves, 2 de junio de 2016

Lourdes Aso gana el concurso de relato breve del Museo Arqueológico de Córdoba


El jurado y la directora del Museo ante la obra que ha inspirado el relato ganador. Foto: Museo Arqueológico
Lourdes Aso Torralba recibirá el primer premio del XIII Concurso de Relato Breve del Museo Arqueológico de Córdoba, patrocinado por la Fundación PRASA y dotado con 900 euros, según el fallo del jurado que se produjo en la tarde de ayer (ver noticia en Cordobahoy). El relato premiado lleva por título "El Sujeto", y fue presentado con el seudónimo de Babra. Según informa en facebook el Museo Arqueológico, está centrado en un visitante que contempla la escultura romana del dios Mitra.

Enfermera de profesión y residente en Jaca (Huesca), la ganadora de esta edición del concurso tiene un amplio curriculum literario, en el que destacan varios libros publicados, su participación en diversas antologías y la victoria en innumerables concursos, entre ellos el Mario Vargas Llosa NH, Isla Cristina, Café Compás, Ciudad de Melilla y, ahora, el de Relato Breve del Museo Arqueológico de Córdoba.

El segundo premio, dotado con 500 € y patrocinado por Arqueobética, ha recaído en José María Molina Caballero, de Rute (Córdoba) por su relato "Los espejos del tiempo desolado", mientras que el tercer premio (300 €, patrocinado por la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Córdoba) es para "Cruzando lo invisible", de Elena Márquez Núñez, de Sevilla. Además, de entre los 184 trabajos presentados han resultado finalistas los relatos presentados por Pedro Antonuccio Sanó, de Venezuela, Alberto Ramos Díaz, de Madrid, Fernando Martínez López, de Almería, Dolores Marín, de Murcia y Almudena Bustamante Anibarro, de Palencia.

En esta edición, el jurado ha estado compuesto por Pablo García Casado (escritor), Francisco Sánchez Zamorano (escritor y presidente de la Audiencia Provincial de Córdoba), Ángela Jiménez Pérez (escritora) y Luis Grau Lobo (ganador de la edición anterior).

miércoles, 5 de agosto de 2015

Y todo esto por un león

Walter James Palmer (izq.) posa con el cadáver de un león en una...
El león más famoso del verano junto a los "valientes" cazadores. Foto diario El Mundo

Una de las noticias de este caluroso comienzo de agosto es, sin duda alguna, la de la muerte por disparos durante una caza ilegal del león más famoso de Zimbabue. Una noticia que ha provocado comentarios de lo más variado en las redes sociales. Y de eso quiero escribir hoy. No de la caza en sí (aunque nunca me ha gustado y deploro la actitud de los furtivos, no soy anti-caza), ni de la importancia simbólica de este ejemplar llamado Cecil. Ni siquiera de Zimbabue, pequeño país africano que esta noticia nos ha hecho buscar en el mapa, caracterizado por ser un territorio que cuenta con buenos recursos naturales pero que está administrado por un gobierno autoritario que consigue, con la consabida ayuda occidental, impedir que su pueblo salga de la espiral de violencia y pobreza en la que está sumido [Ver datos económicos del Banco Mundial y ficha del Ministerio de Exteriores]. Lo que me interesa es únicamente hacer una reflexión sobre algunos repetidos comentarios leídos al hilo de la muerte del león.

En estos últimos días he podido ver muchos comentarios sobre la incoherencia de alarmarnos ante la muerte del león mientras miles de niños mueren malnutridos, por infecciones, sida, violencia... a diario en esta zona de África. Una llamada de atención que puede resultar razonable, pero que resulta también tremendamente peligrosa. Porque de no ser un país atrasado, mal gobernado, donde la gente es asesinada y muere de hambre todos los días... no me cabe la menor duda de que el "valiente" dentista de Minnesota no se habría atrevido a gastarse una pasta en este viaje. Un dinero que, por supuesto, sólo en una ínfima parte se queda en Zimbabue. Porque este tipo de cacerías no son sino una forma más de explotación salvaje de la parte más pobre del planeta. De la misma forma que se esquilman sus recursos minerales en beneficio de multinacionales que administran sus enormes beneficios en los países ricos, estas partidas de caza ponen en riesgo el Patrimonio Natural de grandes zonas de África. Cazamos sus leones porque, con nuestra ayuda o nuestro silencio, mantenemos África en la pobreza.

Y contraponer la barbarie de las matanzas que están acabando con la fauna africana con la pobreza y las desigualdades extremas es peligroso. Porque, en el fondo, son dos caras de la misma moneda. De ahí que me parezca muy peligroso.

Leyendo esos comentarios me vienen a la mente otros muy repetidos, sobre todo en estos últimos años en los que la crisis económica ha provocado un terrible ascenso de la tasa de pobreza en nuestro propio país. Ante la desesperada situación en la que viven miles de familias españolas ¿cómo podemos mantener el gasto público en actividades no productivas, directamente secundarias, como la conservación del Medio Ambiente o de nuestro Patrimonio Histórico? Una pregunta capciosa, que en su propia formulación contiene la escusa perfecta para recortar presupuestos de cultura, como nos transmite perfectamente nuestro gobierno a través de los Presupuestos Generales del Estado (os recomiendo este documentado artículo en el blog Arqueología y Patrimonio sobre las partidas proyectadas para 2016). Al igual que el pueblo de Zimbabue está perdiendo un Patrimonio Natural que podría ayudar a su desarrollo social, cultural y también económico, en nuestro país cada año son más los elementos de nuestro Patrimonio Histórico en riesgo de desaparición.

Y casi nos convencen con la cantinela de que, ante las necesidades económicas y sociales de una parte importante de la ciudadanía, no es solidario mantener el gasto en cultura. Como si no supiéramos que las luchas contra la incultura y la destrucción del Patrimonio Histórico, y contra la pobreza y la exclusión social no fueran, en realidad, dos caras de la misma moneda.

lunes, 27 de julio de 2015

Aliara y la música tradicional de Los Pedroches

Programa del FolkPozoblanco 2015
Anoche tuvimos la oportunidad de disfrutar de un buen concierto de Aliara en la Plaza de las Siete Villas de Pedroche, como aperitivo del FolkPozoblanco 2015, que se celebrará el próximo fin de semana en Pozoblanco. De Aliara y del festival he escrito en varias ocasiones en este blog (1, 2 y 3), y ahora reproduzco el texto publicado el pasado sábado 25 de julio en la sección "Patrimonio Histórico de Los Pedroches" del semanario La Comarca.


*     *     *

Ahora que se acerca la celebración de la edición número 27 del festival FolkPozoblanco, no quiero dejar pasar la ocasión para hablar de la importancia del Patrimonio Inmaterial y, en concreto, de la música tradicional. Durante las últimas décadas, diferentes grupos de personas han trabajado desde los distintos pueblos de nuestra comarca para conservar viva nuestra memoria musical. Resulta especialmente destacable la labor de investigación y difusión realizada por Luis Lepe y el trabajo de grupos como Jara y Granito desde Villanueva de Córdoba, Alcaria desde Alcaracejos o la Agrupación Musical Gachera desde Pedroche, por poner algunos destacados ejemplos. Pero permitidme que, en este artículo, destaque especialmente el impresionante regalo que, durante más de 30 años, nos ha ido dejando Aliara.
Como ocurre con el patrimonio arqueológico, monumental o documental, también la música tradicional, como parte de nuestro Patrimonio Inmaterial o Intangible, está muy relacionada con la historia de nuestra comarca. Una tierra hoy aislada, lejana respecto a los grandes centros de decisión, pero que históricamente ha estado íntimamente conectada tanto con la Meseta como con el Valle del Guadalquivir. No en vano algunos de los principales pasos naturales que conectan el centro de la Península con el sur andaluz cruzan nuestra comarca. Unas importantes rutas comerciales utilizadas desde la Prehistoria y que se mantuvieron activas hasta tiempos mucho más recientes por el trasiego de los pastores de la transhumancia. De ahí que las canciones que nuestros mayores repetían estén muchas veces influidas por el folclore castellano, e incluso cántabro o gallego.
A finales del siglo XVIII, por diferentes intereses económicos y políticos, la comunicación entre Castilla y Andalucía se traslada al puerto de Despeñaperros. La comarca de Los Pedroches comienza, ahora sí, un largo período histórico de olvido y aislamiento. Al abandonarse las rutas históricas y quedar lejos de las grandes vías de comunicación, nuestra comarca perderá los continuos contactos con el exterior. Un cambio que fue muy negativo para su desarrollo económico, pero que permitió la pervivencia de una cultura tradicional característica hasta bien avanzado el siglo XX.
En distintas ocasiones he hablado de la fragilidad del Patrimonio Histórico y de la necesidad de velar por su conservación. Esto, que resulta evidente en el caso del Patrimonio Monumental, no siempre lo vemos tan claro en unas formas de nuestro patrimonio que no son tangibles. Nos alarmamos ante las grietas que puedan surgir en la torre de la iglesia, en el castillo, pero olvidamos frecuentemente que la globalización, apoyada en impresionantes medios de comunicación de masas, ha transformado completamente nuestra cultura, que cada vez está más lejos de la de nuestros abuelos y más cercana a la existente en cualquier otro punto del planeta. Son los tiempos, y no podemos –tal vez tampoco debamos- luchar contra todos estos cambios. Pero sí tenemos la obligación de conservar nuestra memoria, la que nos han dejado nuestros mayores, para transmitirla a quienes nos sucederán.
En este sentido, me parece fundamental la labor que, en Los Pedroches, han realizado los componentes de Aliara desde la formación del grupo en 1978. Por una parte, desarrollando un impresionante trabajo de investigación con el que han conseguido mantener vivas unas letras y unas melodías que cada vez iban recordando menos personas. Impidiendo que, con la desaparición paulatina de nuestro mayores, que aún conservaban en su memoria las canciones de su infancia, de su vida, perdiéramos todos una parte importante de nuestro Patrimonio. Por otra parte, y no menos importante, contribuyendo a concienciarnos a todos de la importancia de este patrimonio musical. Todos sabemos que no se conserva lo que no se aprecia. Y no se puede apreciar lo que no se conoce. Aliara nos ha hecho conocer una parte importante de nuestra cultura tradicional y a través de sus conciertos, y sobre todo de las 26 ediciones del FolkPozoblanco, nos han hecho disfrutar de nuestra música.
Conocemos, apreciamos y disfrutamos con las jotillas que se cantaban en las antiguas faneguerías durante la recogida de la aceituna, con las coplas de piconeros, pastores, segadores, con las antiguas tonadas religiosas. Una música que está profundamente enraizada en nuestra comarca y que nos permite conocer mejor nuestra historia y, en definitiva, conocernos mejor a nosotros mismos. Y todo ello gracias a una serie de personas que se han preocupado por recoger testimonios orales para rescatarlos del olvido al que estaban abocados.

No sólo es mérito de este grupo concreto, por supuesto, pero creo que debemos reconocer que Aliara ha sido fundamental en este proceso. Y así se le reconoció públicamente en 2001, cuando obtuvo el Premio Andalucía de la Música al mejor trabajo de música tradicional o, más recientemente, el premio “una vida al son” otorgado por el Festival Al son de la Subbética. Creo que desde Los Pedroches tenemos que sumarnos también a los aplausos que recibe Aliara lejos de nuestros pueblos. Porque, además de todo lo dicho, sus componentes trabajan año tras año para ofrecernos, por puro amor al arte, a la cultura, a la música, uno de los más importantes festivales de música tradicional de nuestro país. Por el FolkPozoblanco han pasado iconos del folk como Nuevo Mester de Juglaría, Los Sabandeños, Luar na Lubre, Eliseo Parra, Jaime Lafuente… Y hemos descubierto a nuevos valores que, como ocurriera el año pasado con Ringorrango, nos han sorprendido con su extraordinaria calidad. En esta edición, después del pistoletazo de salida que supuso el concierto de Acetre el mes pasado, vibraremos con Pepica y los Bichejos, Olga y los Ministriles, la Banda Morisca, Wyrdamur, Mujeres con Raíz y, por supuesto, Aliara. Y disfrutaremos aún más sabiendo que lo mejor está por venir. Porque tenemos la suerte de contar con Aliara y con muchas ediciones futuras del FolkPozoblanco. A disfrutarlo.
Aliara, en el patio de la Salchi. Foto: Rafa Sánchez para www.pozoblanco.es