domingo, 15 de abril de 2012

Cazatesoros, arqueólogos y gobiernos



El pasado viernes estuve viendo un documental de La 2 sobre expoliadores submarinos. Un programa que partía de una interesante declaración de intenciones: "El documental trata el tema a fondo de las actividades de los cazatesoros que expolian la história arqueológica de un país. La comunidad arqueológica reniega de los métodos empleados por los cazatesoros".

Sin embargo, sólo las primeras frases pronunciadas en el programa sirvieron para dar al traste con la más mínima credibilidad del espacio:

El fondo del mar esconde el mayor museo del mundo. Cerca de tres millones de barcos hundidos. Todos tienen valor histórico, pero sólo algunos están cargados de tesoros. Miles de millones de euros dispersos por el mar. Cazatesoros, arqueólogos y gobiernos se disputan su propiedad.

Por favor: ¿Quién les ha dicho a ustedes que los arqueólogos se diputan con alguien la propiedad de esos "tesoros"? Qué pena. Qué desperdicio de espacio para la defensa de un Patrimonio Histórico que es de todos.

sábado, 14 de abril de 2012

Artes en el Arqueológico


Hace ya unos años, cuando comenzábamos a diseñar un nuevo programa de difusión para el Museo Arqueológico de Córdoba, partimos de una idea básica, sencilla, pero muchas veces olvidada: además de muchas otras cosas, el Museo Arqueológico de Córdoba debía cumplir una función esencial como centro cultural y de difusión del arte. Porque un museo es, lo primero, un centro cultural. La música, las artes escénicas, la literatura, la pintura y, en general, la creación artística debía tener cabida en las actividades del museo.

Y esa idea inicial, que no todo el mundo entendía entonces, se ha desarrollado hasta fortalecer enormemente el papel del Arqueológico en la vida cultural cordobesa. Y se ha extendido por otros museos andaluces, entre los que destaca también nuestro Museo de Bellas Artes de Córdoba.

En estos momentos, y buscando siempre potenciar esa función aglutinadora de museo, arqueología, Patrimonio Histórico y Arte, el Arqueológico de Córdoba propone tres actividades de enorme interés: en primer lugar, un taller sobre la promoción del Patrimonio Histórico a través de las artes escénicas; en segundo lugar, la representación en el museo, los días 20 y 21 de abril, de una adaptación de las Memorias de Adriano de Yourcenar; y, finalmente, la convocatoria de una nueva edición del concurso de relato breve organizado por el museo coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de los Museos.

Nuevamente, un lujo de museo; un lujo de centro cultural.

martes, 10 de abril de 2012

Ánforas y criminales

Monte Testaccio (Roma). Vista aérea

Quizá porque me ha gustado mucho la novela policíaca de Félix Ángel Moreno (ver crítica en Solienses), he estado pensando que, en el fondo, el trabajo de un historiador no es tan diferente al del detective de novela negra. En ambos casos, de lo que se trata es de empezar por recopilar pistas, cuantas más mejor, unas impactantes, otras aparentemente inútiles, pero todas necesarias para formar el mosaico final que nos ofrecerá la imagen buscada: el nombre del asesino o un aspecto importante de nuestro pasado. Teniendo todas las pistas posibles, no siempre es fácil alcanzar el objetivo final. Si perdemos pistas por el camino, la meta se alejará hasta convertirse en inalcanzable.

Cerámicas en el "Monte de los Tiestos"
El monte Testaccio es una pequeña colina, una elevación de unos 40 metros situada no lejos de Roma. Aunque a simple vista se apreciaba que estaba formado por una enorme cantidad de fragmentos cerámicos, hasta fines del siglo XIX no empezaron los trabajos de investigación sobre este impresionante yacimiento. Henrich Dressel fue el primero de una larga lista de investigadores que fueron trabajando en este puzle: primero, comprobando que la colina no era tal colina, sino un inmenso vertedero de ánforas; más adelante, identificando a través de marcas de alfar y tituli picti (marcas pintadas que indicaban el propietario, la capacidad y otros datos relativos al aceite contenido en estos recipientes) la procedencia hispana de la mayor parte de los restos, su cronología comprendida entre el siglo I a.C. y el III d.C. Para así, pista a pista, ir completando un puzzle que nos llevaría a ir descubriendo aspectos fundamentales relativos no sólo al comercio, sino también a la producción del aceite de oliva en la Bética romana. En las últimas décadas, investigadores españoles como Blázquez o Remesal han sido los encargados de seguir completando el rompecabezas.

¿Cómo es posible que los fragmentos de unos 26 millones de ánforas olearias terminaran formando un monte artificial como el Testaccio? Uniendo pistas diversas, los investigadores fueron descubriendo un impresionante sistema de comercio del aceite producido en la actual Andalucía. Un aceite que salía de los olivares de las sierras de Córdoba o Jaén envasado en odres, a lomos de mulos, en busca de los puntos en los que el Guadalquivir se hacía navegable. De manera mucho más efectiva, aquí el producto era trasvasado a recipientes cerámicos de mayor capacidad y con una forma perfectamente adaptada a las necesidades de conservación del aceite de oliva: unas ánforas panzudas, de boca estrecha para evitar la excesiva oxidación, que los arqueólogos clasifican como Dressel 20. Bajando el Guadalquivir y cruzando el Mediterráneo, estas ánforas eran trasladadas en barcos hasta el mayor mercado del momento, Roma. Y allí las ánforas, perfectas para el transporte marítimo pero no tanto para su traslado por tierra y el comercio al por menor, volvían a ser vaciadas al trasvasar el aceite a otros contenedores.

Ánfora Dressel 20
¿Qué podían hacer los romanos con estas ánforas vacías de aceite? Su forma especialmente adaptada a este producto las hacía inútiles para cualquier otro uso. Es cierto que pudieron haberlas cargado en los barcos para que terminaran siendo rellenadas de nuevo al borde del Guadalquivir. Pero con la gran cantidad de productos de lujo de la capital romana que demandaban los más adinerados personajes de la provincia ¿merecía la pena? Sin duda alguna, las cuentas salían mucho más rentables si el viaje de vuelta se aprovechaba para transportar bienes más preciados. Y de esta forma, las ánforas olearias procedentes en su mayoría de la Bética, con un solo uso, sometiéndose a las exigencias del mercado internacional, se convirtieron en envases no retornables. Y el gran vertedero ubicado junto al puerto de Roma terminó formando el Monte Testaccio (se puede descargar el catálogo de una interesante exposición sobre este yacimiento).

La investigación arqueológica sobre el Monte Testaccio, pese a aportarnos importantes descubrimientos, no ha saciado, ni mucho menos, la sed de conocimiento de los investigadores. Porque para conocer en profundidad cómo funciona el sistema que abastecía de aceite a la capital romana necesitamos conocer también el funcionamiento de los principales centros de producción: las áreas de cultivo del olivar, los sistemas de extracción del aceite y, también, los centros de producción de los envases cerámicos no retornables, las ánforas Dressel 20.

Todo ello son pequeñas pistas con las que, si el historiador es buen detective, irá construyendo su historia, que en este caso es nuestra Historia (con mayúsculas). Para conseguirlo, el principal peligro será la destrucción de pistas. Y si la destrucción es intencionada, sin duda no lograremos nuestro objetivo. El detective de la novela policíaca no podrá detener al asesino, y el historiador no podrá ayudarnos a comprender mejor nuestra historia. Aunque, bien pensado, nuestro amigo novelista puede haber encontrado un gran tema: es evidente que el destructor de pistas es, en sí mismo, un criminal (si no directamente EL criminal). Lo mismo que el destructor de las pistas arqueológicas que, independientemente del valor artístico o monumental de los restos que destruye, está robándonos piezas esenciales para ese rompecabezas que es la comprensión de nuestra historia. Él es el asesino.

[En el día de hoy, el Diario Córdoba informa de la destrucción intencionada de importantes restos materiales del yacimiento de la Umbría de Moratalla.]

[El yacimiento de la Umbría de Moratalla se considera uno de los centros de producción cerámica dedicado a la fabricación de ánforas para el transporte de aceite de oliva a Roma. Está catalogado para su protección por la Consejería de Cutura de la Junta de Andalucía.]

martes, 20 de marzo de 2012

La Maña y Don José el maestro.

Venta de la Maña. Foto de Danifc
Debía de ser una mañana a comienzos de septiembre de 2004. De Córdoba a Pozoblanco, venía por la carretera de la sierra porque había tenido que parar a recoger no sé qué cosa en el cortijo. A la altura de la venta de La Maña, la cantada por Camarón (camino de Pozoblanco / había una tabernita / con vino blanco / con vino blanco), empezó a sonar el móvil y paré a la sombra del gran chaparro. Ese que, durante años, había dado sombra las mediodías del verano al viejo Simca 1.200. Un sitio para nosotros muy conocido, cerca de Los Tiraos, al que nos acercábamos, a veces andando, para tomar un refresco -más crecido, una cerveza templada, que al frigorífico de butano "se le acababan las pilas"- y compartir un rato de charla con los parroquianos, escasos e invariablemente los mismos. Entre ellos, "Don José el maestro" -así se referían a él tanto "El Maño" como "La Maña"-, el temido Perozo para los alumnos de primeros cursos del Instituto Los Pedroches de Pozoblanco, D. José María Martín Perozo.

La llamada era de la Delegación Provincial de la Consejería de Educación y Ciencia. Yo sabía que ese año me había quedado muy cerca de obtener una vacante y, no sé por qué, al comprobar que la llamada entrante procedía de un número institucional, recordé inmediatamente: Perozo se jubila para este curso. Ya sé que es sólo una casualidad, que no hay relación causa - efecto, pero allí, bajo el chaparro que durante años había sido el aparcamiento reservado al Simca 1.200 del profesor del poblado bigote, me ofrecieron una vacante de Geografía e Historia en el IES Los Pedroches. Y durante ese curso me encargué de impartir, entre otras, la asignatura de Historia del Arte con la que José María Martín Perozo había hecho aprender y disfrutar a varias generaciones de alumnos de la comarca.

Yo lo conocía, fundamentalmente de "La Maña". Y recuerdo que, cuando empezaron las clases de aquel primero de BUP, nosotros con apenas 14 años, su porte y su actitud impresionaban. "¡Que viene con folios!" era la frase gritada en los pasillos cuando se acercaba al aula para pedirnos por escrito un resumen del último tema explicado en clase. Impresionaba, de veras. Aunque poco a poco te ibas dando cuenta de que con él todo era más fácil. Porque nos enseñó a ordenar las ideas, a esquematizar, a entresacar lo más importante de los textos, a estudiar, a aprender. Y porque muchos de nosotros teníamos hora libre durante los exámenes trimestrales, si habíamos aprobado todos los controles. Al final, la asignatura de ese profesor tan mayor y tan serio resultaba la más fácil de aprobar. Y aprendíamos, vaya si aprendíamos.

Voví a tener a Perozo como profesor en el antiguo COU (lo que hoy sería segundo de bachillerato). Y nos descubrió las claves fundamentales para entender la Historia del Arte. Unas claves que todavía, muchos años más tarde y después de haber recibido muchas clases de Historia del Arte, sigo teniendo muy presentes. Ya no venía a clase con folios para los controles sorpresa, porque ya no éramos niños que acabábamos de salir de los Salesianos, del Ginés, de las Monjas, del colegio. Éramos personas responsables a punto de llegar a la mayoría de edad legal. Recuerdo bien su primera clase de ese curso, su discurso sobre la responsabilidad, la necesidad de trabajar para nosotros mismos, no para las notas finales. Terminó, picándonos siempre con la duda sobre nuestro interés, anunciando que las calificaciones finales de esa asignatura partirían de un 5. ¡Teníamos el Arte de COU aprobado desde el primer día de clase! Y cumplió su compromiso. Aunque después nunca respondió -más allá de su socarrona sonrisa- a mi fundada sospecha de que, en realidad, nadie había suspendido la asignatura. Ese año todos aprendimos mucho, y no sólo de Historia y de Arte. Porque Perozo siempre fue, como decían "Los Maños" y en el sentido mejor y más completo de la palabra, Maestro.

Fuimos muchos los que aprendimos lecciones fundamentales de la Historia y de la vida con José María Martín Perozo. Algunos -bastantes- debemos a sus clases una pasión por entender mejor nuestro pasado que nos ha llevado a estar donde estamos. Desde hace unas semanas no está físicamente con nosotros (la web de Historia Contemporánea del IES Los Pedroches publicó recientemente una necrológica). Pero su memoria siempre estará viva entre quienes, como yo, fuimos sus alumnos. Y no quiero terminar recordando su muerte, sino al Perozo del instituto y a "Don José el maestro", acodado a la barra de "La Maña". Vaya para él mi recuerdo.

Ay, camino, camino.
camino de Pozoblanco,
había una tabernita
con vino blanco,
écheme usted otro buchito.

martes, 13 de marzo de 2012

Patrimonio Histórico en Los Pedroches

III Jornadas Patrimonio Histórico

Recientemente, se presentó en la sede de la Asociación Piedra y Cal de Pozoblanco el libro III Jornadas de Patrimonio Histórico en Los Pedroches. El Patrimonio Histórico de Los Pedroches descrito por sus cronistas, que ha sido editado por el Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Pozoblanco. En el acto intervino en primer lugar Antonio Morillo, presidente de la asociación, Rafael Yun, como representante de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno (patrocinadora, junto al Ayuntamiento de Pozoblanco, de las jornadas celebradas en 2010) y yo mismo. En este caso, me tocó asumir un doble papel: por una parte, la presentación institucional, ya que como concejal de cultura soy responsable del Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento; por otra, una presentación genérica del contenido, ya que en 2010, cuando ni se me había pasado por la cabeza la posibilidad de entrar en política municipal, fui el director académico de estas Jornadas.

El libro comienza con un prólogo de Antonio Morillo, seguido de una introducción general en forma de artículo que, con el mismo título de las Jornadas, redacté basándome en mis intervenciones de presentación de los ponentes. A continuación se integran los textos correspondientes a las seis ponencias, en el siguiente orden:
  • Fondos documentales en el Archivo General del Obispado de Córdoba para el estudio del Patrimonio de Los Pedroches (Manuel Moreno Valero).
  • Patrimonio Arquitectónico de principios del Siglo XX en las Siete Villas de Los Pedroches (Antonio Merino Madrid).
  • La ermita de San Bartolomé de Hinojosa del Duque (Luis Romero Fernández).
  • Santa Eufemia, su Patrimonio al hilo de su Historia (Miguel Torres Murillo).
  •  Patrimonio Histórico - Artístico de Belalcázar, villa de monumentos (Manuel Rubio Capilla).
  • El Auto de los Reyes Magos de El Viso (Francisco Valverde Fernández).
El objetivo fundamental de estas Jornadas, como recojo en mi artículo, es el de acercar el conocimiento de nuestro Patrimonio Histórico a la sociedad de Los Pedroches. Porque sólo se conserva lo que se aprecia, y sólo se se aprecia lo que se conoce. Por si estáis interesados, integro el texto de este artículo en la pestaña "publicaciones". Espero que su lectura os anime a consultar los textos de las ponencias, incluidos en un libro que podéis adquirir en librerías.

jueves, 8 de marzo de 2012

José Antonio Morena en la Fundación PRASA


Anoche pudimos disfrutar en la Fundación PRASA (Córdoba) de la amena conferencia impartida por José Antonio Morena López sobre el Museo Histórico de Baena. Y nos sirvió para comprobar nuevamente cómo los museos locales son un importante depósito patrimonial, conservando unas colecciones que en muchos casos exceden del ámbito estrictamente local.

José Antonio comenzó explicando de manera muy resumida la historia del museo y la directa relación de sus colecciones con los más de 200 yacimientos localizados en el termino municipal de Baena, entre los que destacan enclaves de primer orden como el propio casco histórico de la Bayanna islámica, el cerro del Minguillar o Torreparedones.

El recorrido propuesto por Morena en su charla comenzó con una breve presentación de los diferentes espacios que conforman el museo en su actual ubicación (la Casa de la Tercia), para continuar con una verdadera "visita virtual" a través de las salas y de las más interesantes piezas expuestas. Aunque el centro cuenta con interesantes muestras de cultura material desde la prehistoria hasta fines de la Edad Media, sin duda despertaron mayor interés las colecciones de época ibérica y romana, y los más recientes ingresos procedentes en buena parte de las excavaciones de Torreparedones. Los exvotos ibéricos en piedra del santuario y la colección de escultura romana del área del foro romano de este impresionante yacimiento merecen, por sí solos, varias conferencias y, por supuesto, la visita al Museo Histórico Municipal de Baena.

lunes, 5 de marzo de 2012

Museos y desarrollo local: conferencia de José Antonio Morena.

José A. Morena. Foto Cuadernos de Bujalance
Título:            Museos y Desarrollo Local:
                     El Museo Histórico de Baena
Ponente:        José Antonio Morena López
Lugar:            Fundación PRASA.
                     Avda. Gran Capitán, 2. Córdoba
Fecha:           Miércoles 7 de marzo
Hora:             20 h.
Organiza:       Fundación PRASA – Asociación Provincial
                     de Museos Locales de Córdoba.


Continuando el ciclo "Museos y desarrollo local", el próximo viernes contaremos en la Fundación PRASA con José Antonio Morena López, director del Museo Histórico de Baena, que nos hablará tanto de este centro como del yacimiento arqueológico de Torreparedones, cuyas excavaciones compagina con la dirección del museo.

Dentro de las funciones que cumplen los museos arqueológicos locales, algunos de ellos integran la investigación en yacimientos del término municipal. Es el caso del Museo Histórico de Baena, cuyas colecciones están íntimamente ligadas a excavaciones organizadas desde el propio museo. Y durante los últimos años, esta investigación ha estado principalmente dedicada al Cerro de las Vírgenes o Torreparedones.

Creado en 1999, el Museo Histórico de Baena es una institución fundamental para entender la importancia que esta localidad cordobesa otorga al Patrimonio Histórico (y, fundamentalmente, al Patrimonio Arqueológico) como factor de desarrollo local. Desde hace unos años, ha sido intenso el trabajo de José Antonio, fundamentalmente en el excepcional yacimiento de Torreparedones, convertido por el Ayuntamiento de la localidad en Parque Arqueológico. Una simple búsqueda en la prensa provincial de los últimos años nos permite comprobar los extraordinarios resultados de esta apuesta municipal por el Patrimonio. Por eso pensamos que un ciclo de conferencias dedicado a Museos y Desarrollo Local debía integrar una conferencia sobre el Museo Histórico de Baena.

José Antonio Morena López es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Córdoba, y se dedica profesionalmente a la arqueología desde 1987. En ese año comenzó a dirigir excavaciones de arqueología urbana en Córdoba capital, convirtiéndose después en arqueólogo inspector de actividades arqueológicas de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura en Córdoba. En el año 2006 asumió el reto de dirigir el Museo Histórico de Baena, continuando los trabajos en Torreparedones, yacimiento al que ya había dedicado diferentes trabajos de investigación. Es autor de 7 libros y medio centenar de artículos de investigación en diferentes publicaciones especializadas, centrados especialmente en arqueología ibero-romana. Además, es cronista oficial de Cañete de las Torres y correspondiente de la Real Academia de Córdoba.

La charla de José Antonio nos permitirá el próximo miércoles acercarnos de nuevo a la riqueza del Patrimonio Arqueológico custodiado en uno de los más destacados museos cordobeses. Y comprobar cómo los museos pueden ser importantes factores para el desarrollo no sólo cultural sino también económico de nuestros pueblos.

Inauguración del Parque Arqueológico de Torreparedones (enero 2011). Foto: ABC