domingo, 7 de diciembre de 2014

Antonio Molina (Arqueobética) hablará de gestión arqueológica en la Fundación PRASA




El arqueólogo Antonio Molina Expósito iniciará el próximo martes 9 de diciembre el IV Ciclo de Conferencias “Museos y Desarrollo Local”, organizado por la Fundación PRASA en colaboración con la Real Academia de Córdoba y la Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba. En esta ocasión, en lugar de presentaciones desarrolladas por los responsables de museos de nuestra provincia, el ciclo se dedica al papel que los Museos y, en general, el Patrimonio Histórico, juegan en la denominada economía de la cultura. Para ello, representantes de diferentes empresas e instituciones nos hablarán de cómo museos y patrimonio son generadores de riqueza y de empleo.

Con estas premisas, esta primera presentación se dedica a una actividad que está en la base de la formación de las colecciones de nuestros museos: la arqueología. Una actividad que suele generar noticias a menudo polémicas, pero que es fundamental para la recuperación y conservación de nuestro pasado en un espacio histórico de la importancia de la provincia de Córdoba. Lejos de la imagen mítica del arqueólogo aventurero al estilo Indiana Jones, con esta charla queremos difundir cuál es la verdadera realidad de unos profesionales que desarrollan su trabajo en empresas dedicadas a la investigación arqueológica. Y para ello contaremos con Antonio Molina, como representante de una de las empresas de arqueología más activas de nuestra provincia: Arqueobética.

Creada en 2002, Arqueobética, S.L. es una empresa especializada en la gestión de Patrimonio Arqueológico y Monumental. Entre su labor, destaca la realización de estudios preventivos de evaluación ambiental, actividades arqueológicas, restauración, museología o difusión de la arqueología.

Antonio Molina es arqueólogo y, además de participar en diferentes proyectos de investigación en la Universidad de Córdoba, ha dirigido un gran número de actividades arqueológicas, tanto como profesional independiente como dentro de su empresa, Arqueobética. Además, ha sido comisario de exposiciones, gestor de patrimonio, coordinador de actividades arqueológicas en campos de trabajo y docente de arqueología en el programa de Estudios Hispánicos de Universidades de EE.UU. en Córdoba (PRESHCO). Es coautor de varios libros sobre Prehistoria, Arte Rupestre y Megalistismo, de numerosos artículos en revistas especializadas y de comunicaciones presentadas en congresos tanto nacionales como internacionales.

De todo ello, pero fundamentalmente de cómo la arqueología puede convertirse en generadora no sólo de cultura o de investigación científica, sino también de riqueza y de empleo, nos hablará en la Fundación PRASA el martes 9 de diciembre 


PROGRAMA COMPLETO DEL CICLO:

9 de diciembre de 2014
“Arqueología: una visión empresarial”
Antonio Molina Expósito
Socio – administrador de Arqueobética, S.L.

21 de enero de 2015
"Reinventando la historia. Hacer lo que te gusta y vivir de ello"
María Isabel Gutiérrez Deza.
Gerente de Sexto Mario. Patrimonio y Educación.

11 de febrero de 2015
“Orfebreluna, un taller de joyería arqueológica”.
Manuel Gómez Luna (Orfebreluna) – Guadalupe Gómez Muñoz (arqueóloga).

25 de Marzo de 2015
“Leyendas: la magia de la Historia”
Teodoro Fernández Vélez.
Gerente de Érase una vez Córdoba.

8 de abril de 2015
“Córdoba en las redes turístico – patrimoniales. En el 700 aniversario de la Sinagoga de Córdoba”.
Rafael Pérez de la Concha.
Unidad de Turismo y Patrimonio de la Humanidad. Ayuntamiento de Córdoba.
 

jueves, 13 de noviembre de 2014

De Geografía y de Historia



Ayer estuve hablando en Torrecampo sobre la historia del pueblo, que es en buena parte la historia de la comarca de Los Pedroches. Y para empezar el recorrido histórico recurrí, como suelo hacer, a la geografía. Seguramente porque cuando estudié, mi carrera se llamaba "Geografía e Historia", pero el caso es que entiendo la Historia como el estudio de unos hechos sucedidos en un tiempo y en un espacio definido. Y creo que para situar correctamente los hechos es necesario saber en qué espacio tienen lugar. A pesar de sus aparentes diferencias, Geografía e Historia están íntimamente ligadas para mí. Y para hablar de la historia de Los Pedroches me resulta imprescindible empezar destacando tres características geográficas que han sido casi siempre determinantes:

1. Posición geográfica. Aunque hoy hablemos a menudo del tradicional aislamiento de la comarca, lo cierto es que Los Pedroches ocupan una posición privilegiada dentro de la Península Ibérica, intermedia entre la Meseta y el Valle del Guadalquivir y atravesada por los principales caminos históricos que comunican ambos espacios. Que luego el abandono político provocara, ya desde el siglo XIX, que las comunicaciones se derivaran por espacios menos aptos pero más fuertes... eso es otro cantar. Porque históricamente, y hasta una época relativamente reciente (hasta el siglo XIX), esta comarca ha sido lugar de paso, de contacto entre influencias llegadas por los caminos que la unen al norte y al sur. Y este hecho ha sido determinante para su Historia.

2. El sustrato geológico. El segundo condicionante geográfico para la historia de Los Pedroches es su base geológica. El centro de la comarca se asienta sobre una enorme masa granítica, el Batolito de Los Pedroches que, al emerger, hizo subir junto a él un amplio abanico de minerales metálicos, que afloran especialmente en sus rebordes, en las zonas de contacto entre el granito y la pizarra que lo rodea. Desde la Prehistoria, esta riqueza en metales ha sido el principal atractivo de estas tierras, y durante largas etapas fue la principal fuente de riqueza de sus gentes.

3. El paisaje. Este Batolito de granito forma una extensa penillanura origialmente cubierta por bosque mediterráneo. Conforme la ocupación humana fue haciéndose más numerosa, el bosque se fue aclarando para conseguir mejores pastos para los ganados. El paisaje de dehesa dio así lugar a otra de las bases de la economía de la comarca: la ganadería.

Como dije al principio, qiuzá sea por un defecto de mi formación. Pero no puedo hablar de la Historia de Los Pedroches sin empezar destacando la importancia que en su desarrollo ha tenido su posición geográfica y sus características geológicas y paisajísticas.

[Lo que yo estudié ya son tres carreras independientes: Geografía, Historia e Historia del Arte. Y, sinceramente, creo que es un gran atraso].

sábado, 1 de noviembre de 2014

Fuensanta García de la Torre hablará de Romero de Torres en la Fundación PRASA



Dentro de los actos conmemorativos del 140 aniversario del nacimiento del pintor Julio Romero de Torres (de los que hablé en la anterior entrada), en la Fundación PRASA tendremos la oportunidad, el próximo jueves 6 de noviembre, de disfrutar de una charla de Fuensanta García de la Torre, una de las mejores conocedoras del artista. Fuensanta centrará su charla en el retrato, aprovechando la posibilidad de exponer en la sala dos de los más importantes pintados por el artista, que precisamente en estas fechas cumplen 100 años: "Carmen" (un detalle ilustra la tarjeta de invitación) y "La Bella Otero".

Como siempre, la entrada es libre y gratuita hasta completar aforo, por lo que recomiendo a quienes podáis estar interesados no llegar con retraso.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Julio y Augusto



Julio:

Con el título "140 años de duende", para comienzos de noviembre se han programado en Córdoba una serie de actividades en torno al más representativo pintor de la ciudad, presentadas la semana pasada en el Mercado Victoria. La iniciativa de Teo Fernández, gerente de Érase una vez Córdoba, cuenta con la colaboración de numerosas instituciones, entre las que se encuentra la Fundación PRASA, el Ayuntamiento de Córdoba o la Fundación Cajasur. Del cartel, además de la imagen elegida (un detalle de "La Consagración de la Copla" cedida por la Fundación PRASA) me interesa destacar especialmente la banda inferior donde comparten espacio numerosas instituciones implicadas en el proyecto. Y me interesa porque creo que es un buen ejemplo de cómo plantear la gestión cultural en estos tiempos de crisis: sumando esfuerzos para desarrollar proyectos que se hacen grandes por la capacidad de trabajar conjuntamente. El programa completo puede consultarse en la web del impulsor de la actividad.

Augusto:

Este año se cumplen 2.000 años de la muerte del primer emperador romano, Octavio Augusto. En torno a su figura, en el Museo Arqueológico puede visitarse, hasta final de año, una didáctica exposición sobre su presencia en Córdoba, comisariada por María Dolores Baena, directora del museo, y Carlos Márquez, catedrático de arqueología de la Universidad de Córdoba (ver noticia en Europa Press). Una oportunidad magnífica para acercarse a esa interesante etapa de transformación del Estado Romano a través de una serie de obras que, tanto en la pequeña sala de exposiciones temporales como a través de piezas destacadas de la exposición permantente, nos hablan de la importancia de la imagen de la familia imperial en una capital provincial como Córdoba, del papel de las mujeres en la transmisión del poder y, en definitiva, del poder y de la vida en Córdoba y en el Imperio hace dos milenios.

sábado, 23 de agosto de 2014

La rotonda


Sé muy bien que las normas están para cumplirlas. Lo primero, quizá por ser de letras, lo que te impulsa a ser muy respetuoso con el derecho. Lo segundo, por tener una formación científica que me convenció hace años de que la excepción no confirma, sino que invalida totalmente la regla. Con este bagaje, no resulta fácil enfrentarse al tráfico parisino. Porque aquí se conduce de otra forma. El tráfico no es caótico, sino todo lo contrario: orgánico y bien articulado aunque... con unas reglas que no son exactamente las que uno aprendió en el código de la circulación. Porque, como ya me contaban amigos hace años, sólo así se puede circular en esta ciudad.

He cruzado París de muchas formas. Preferentemente, en metro (que es la forma más lógica de cruzar esta ciudad). Pero también lo he hecho en coche, aunque en pocas ocasiones conduciendo. Hasta hace unos días. Cargado de energía, me atreví a entrar en la madre de todas las rotondas y no sé muy bien cómo, pero al final conseguimos salir ilesos.


Como decía, la de l'Étoile parece la madre de todas las rotondas. Su propio nombre lo indica: es el centro de una estrella que hace que el tráfico de buena parte de la ciudad termine entrando y saliendo (a una velocidad endiablada, eso sí) por aquí. Por una gran rotonda ¡sin carriles pintados! en la que 5, 6, 8 o más coches pueden circular en paralelo, o en órbitas elípticas que describen arcos casi siempre secantes. Desde fuera, desde la acera, parece descubrirse un cierto orden, un "sistema" en la circulación interna.



Pero desde el coche la cosas se ven de otra forma. Rápidamente uno es consciente de que aplicar a rajatabla las normas de circulación en rotondas, las preferencias de paso y los necesarios márgenes de seguridad sólo puede llevarte, en el mejor de los casos, a girar en bucle indefinido como le pasaba a Homer en un viejo episodio de Los Simpsons.

Sobrevivir al aparente caos, salir por donde uno quiere, y además sin daños de consideración parece, de entrada, tarea imposible. Menos mal que el cerebro es rápido y recuerda que, para sobrevivir al tráfico en París hay que tener en cuenta que el otro puede estar obligado a realizar cualquier maniobra imprevista, y confiar en que los demás conductores, todos conocedores de la ley parisina, estarán pendientes de tus maniobras imprevistas. Y es mucho más difícil confiar que estar atentos aunque como no hay más remedio...


Nada más entrar, aplicas la norma y, siguiendo la trayectoria aproximada que te llevará hacia tu salida, te dedicas a acelerar, frenar y cambiar de lugar esquivando y permitiendo el paso a los coches que te preceden, con la confianza de que los que vienen detrás frenarán cuando les cortes el paso...

No sé si algún día me atreveré a repetirlo, pero funciona. Y a veces, me parece que el sentido común puede ser más útil que todos los códigos del mundo. Por eso me deja una duda importante: ¿no siempre es lo mejor seguir a rajatabla las normas establecidas?

miércoles, 20 de agosto de 2014

Niños ¡fuera del museo!


Niños en el Bellas Artes de Córdoba. Foto: Sánchez Moreno para Diario Córdoba
Hace un par de días, un amigo compartió en facebook un enlace que me pareció muy interesante. Con el peculiar título de No lleven a los niños al museo, un artículo del diario El País daba cuenta de la opinión manifestada por Jake Chapman (al que el periódico denomina artista, sin que yo tenga conocimiento suficiente ni para afirmarlo ni para desmentirlo) y recogida a su vez por el británico The Independent sobre la incapacidad de los niños para comprender el arte contemporáneo. Todo artista tiene su dosis de provocación y Chapman, tenga o no algo de artista, indudablemente es un provocador que sabe conseguir titulares. Sabe vender.

La provocación del tal Chapman choca con lo que muchos llevamos décadas intentando: permitir una verdadera accesibilidad a los museos. Tradicionalmente, el museo era un lugar de expertos para expertos, donde el público no especializado no sólo no era tenido en cuenta, sino que podía salir de la exposición sintiéndose despreciado. Yo empecé a trabajar en un museo que aún tenía mucho de este viejo templo del saber, sin actividades didácticas, sin explicación alguna sobre la exposición. Pero a lo largo de los años las cosas han ido cambiando y la función didáctica ha tomado día a día un mayor protagonismo. A imagen, curiosamente, de una costumbre llegada en buena parte de Gran Bretaña.

La imbecilidad soltada por un personaje sin inteligencia o sin escrúpulos (elíjase lo que proceda, que yo ni le conozco ni me quedan ganas de intentarlo) en busca de financiación para sus historias no me habría llevado a escribir esta entrada de no ser porque he empezado a pensar que no se trata de una idea aislada. Me había pasado en algunos museos de arte contemporáneo españoles (ojo: no en todos, pero sí en alguno de los más representativos y dotado con un altísimo presupuesto; uno que está enfrente de una conocida estación de ferrocarril de la capital, por poner un ejemplo; y no digo más que no quiero dar demasiadas pistas). Y lo he visto muy claro también en la "reordenación" (para mí simple desordenación) del magnífico Museo de Orsay parisino. Siguiendo lo que podría ser una tendencia "de verdaderos entendidos", en Orsay han cambiado el tradicional orden basado en estilos y períodos, supongo que por considerarlo caduco y anticuado. Pero para sustituirlo por... nada. Y ahí está el problema. No en cambiar, sino en eliminar el discurso.

Que no se engañe nadie: no creo que la ordenación basada en períodos o épocas sea la única posible. Ni mucho menos. Hace un tiempo ya comenté que una de las exposiciones que más me han impactado se basaba en un discurso articulado únicamente en torno al color rojo. De lo que sí estoy convencido es de que toda exposición, permanente o temporal, tiene que partir de un discurso que sea comprensible por el visitante. Y, por supuesto, de que los museólogos no estamos aquí para demostrar a los visitantes cuánto sabemos y qué ignorantes son ellos. Creo que nuestra principal función profesional es evitar que el vistante salga de nuestro museo o nuestra exposición con la idea de que no está preprarado para entender lo que le ofrecemos. Y con esa sensación salgo yo de algunos museos de arte contermporáneo (repito, de algunos, no de todos). Así salí hace unos dias de Orsay, sin saber por qué Van Gogh estaba en tres salas distintas y separadas, ni por qué uno veía postimpresionismo y neoimpresionismo antes de llegar a la gran galería impresionista. Posiblemente sólo sea porque soy muy torpe, tal vez porque no entiendo de arte contemporáneo, quizá porque iba con los niños... pero no llegué a descubrir qué me han intentado contar los responsables del museo al cambiar un orden que quizá fuera anticuado y tradicional, pero que resultaba muy claro para el visitante medio. Y tengo la sensación de que no han cambiado el discurso, sino que simplemente lo han eliminado. En definitiva, que no tienen demasiado interés en que gentes como yo nos acerquemos a comprender lo que saben gentes como ellos.

Aunque al fin y al cabo, como me comenta Esther, puede que lo único que asuste a gentes como Chapman y algunos museólogos sea que, como en el cuento del nuevo traje del emperador, los niños sean quienes puedan darse cuenta de lo absolutamente falsos y vacíos que resultan algunos iluminados y sus propuestas.

El adorado Emperador: la museología, en calzoncillos.

miércoles, 9 de julio de 2014

Silverio Gutiérrez Escobar

Silverio en el campo de Los Pedroches. Donde más le gusta estar.


El pasado sábado 28 de junio, la Asociación de Amigos del Museo de Historia Local de Villanueva de Córdoba organizó un homenaje al que fuera su fundador y presidente, Silverio Gutiérrez Escobar. En el acto tomamos la palabra cuatro amigos de Silverio: Paco Godoy, director del Museo del Pastor de Villaralto, conservador del Museo de Bellas Artes de Córdoba y ex-director del Museo Arqueológico de Córdoba, Juan P. Gutiérrez, cronista de Conquista y miembro de la Asociación Arte, Arqueología e Historia, Pilar Ruiz, del Aula de Patrimonio Histórico de la Universidad de Córdoba, y yo mismo. Además, en nombre de la asociación convocante habló David Rey y su presidenta, Carmen Ibáñez. Tampoco las instituciones quisieron estar ausentes, y Dolores Sánchez felicitó a Silverio en nombre de la Diputación de Córdoba, mientras Benita Martínez hacía lo propio en representación del Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba.

Durante toda su vida, Silverio ha sido un carpintero amante de la historia y la arqueología. Como muchos, también él tuvo que emigrar a Cataluña, donde ya estuvo en contacto con la Historia como colaborador de museos y excavaciones arqueológicas. A su vuelta, se empeñó (porque Silverio "se empeña") en conocer más a fondo la historia de Los Pedroches, y difundirla a través de un museo en su pueblo, en Villanueva. Por eso, creo que habrá sido para él una gran alegría ver cómo su pueblo y su comarca le rendían este merecido homenaje.

Silverio siempre repite que él no es historiador, ni arqueólogo, sino un simple aficionado. Pero ha sido y es una de esas personas que hacen falta en nuestros pueblos. No sólo porque ha puesto las bases de una institución museística que está llamada a desempeñar un gran papel en la cultura de la comarca. Sino también porque ha impulsado extraordinariamente la investigación, el conocimiento y la difusión de nuestro patrimonio arqueológico. Siempre modesto y siempre generoso, no ha dudado en poner a disposición de cualquier investigador sus grandes conocimientos sobre la tantas veces olvidada arqueología de nuestro territorio. Un territorio que él conoce muy profundamente. Y ha sabido, a veces con su cabezonería, ir convenciendo, ir convenciéndonos a todos de que tenemos no sólo el deber de conservar la riqueza arqueológica de Los Pedroches, sino también la posibilidad de conocerla para disfrutarla.

En mis breves palabras, quise destacar esa generosidad y esa disponibilidad que Silverio siempre tiene para atendernos a todos los que necesitamos algún dato, alguna información sobre piezas o yacimientos desconocidos para casi todos. Como anécdota, comenté una frase que alguien me dijo o en algún sitio leí (no consigo recordarlo) y que tomé como base de mi trabajo al hacerme cargo del Museo PRASA Torrecampo: "Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe". Y el teléfono de Silverio ha estado durante los últimos 10 años siempre abierto para mí.

Gracias, enhorabuena, salud y larga vida, Silverio.

Con Silverio, su esposa, y los amigos que nos reunimos para homenajearlo