sábado, 17 de diciembre de 2016

José María Palencia, en la Fundación PRASA

Con José María Palencia y Rafael Mir

El pasado miércoles, dentro del VI ciclo de conferencias "Museos y desarrollo local", el director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, José María Palencia, nos habló de Antonio del Castillo y de las exposiciones conmemorativas del cuarto centenario de su nacimiento.

Diario Córdoba
José María comenzó su discurso, profusamente ilustrado con imágenes de pinturas de Castillo y su entorno, presentándonos las tres exposiciones que actualmente pueden visitarse en Córdoba. En su breve recorrido por las muestras, destacó su interés y explicó sus objetivos, sin ocultar las carencias o pequeños defectos que no han podido corregirse, para concluir calificando de muy positivo el balance que puede hacerse de la actividad. Me resulta especialmente destacable que, como comisario de dos de las exposiciones, José María tuviera la valentía de destacar no sólo los logros, sino también aquellos aspectos que no han quedado totalmente "redondos" (que siempre, en todas las exposiciones, los hay). Personalmente, el reconocimiento de defectos me ofrece más confianza para creer en ese balance final positivo.

Tras esta primera parte, el ponente nos presentó destacados aspectos de la "trastienda" de las exposiciones, del discurso que pretenden ofrecer y del montaje final. Comenzó destacando cómo Antonio del Castillo es un pintor de cuya reivindicación se ha encargado siempre el Museo de Bellas Artes. Desde los primeros artículos que destacan su importancia, publicados por Rafael Romero Barros hasta el momento actual. Este recorrido sirvió a Palencia para desgranar los avances en la investigación sobre el pintor barroco a través de estudios monográficos y exposiciones que reconoció como necesarios para hacer posible el conocimiento que hoy tenemos de Castillo.

La base del discurso de esta exposición está, según el ponente, en considerar a Antonio del Castillo no como una figura aislada, sino como un pintor formado en un ambiente artístico bien definido, al que debe su formación y su inspiración inicial (lo que Palencia denominó "antecedentes") y cuya estela siguieron artistas posteriores, algunos de ellos formados en su mismo taller (lo que llamó "consecuentes"). A través de imágenes, el ponente realizó un interesante recorrido por la escuela barroca cordobesa, poniendo a Castillo en su epicentro.

ABC Córdoba
Destacó igualmente que, además de la difusión de la importancia del artista, la exposición ha servido para realizar nuevos estudios que, recogidos en un catálogo de inminente aparición, supondrán un gran avance en el conocimiento de Antonio del Castillo. Igualmente, la muestra ha servido para impulsar la restauración de una serie de obras de gran interés. En este sentido, citó la polémica, que yo considero absurda e interesada que, con intereses políticos supongo que muy poco confesables, impulsó un cierto sector político de Córdoba cuando el Ayuntamiento descolgó el San Rafael de Castillo, unos sin saber y otros sin querer saber que su destino era el taller de restauración. Ciertamente, "una carajotá", como parece que dijo Antonio Burgos, aunque me temo que al "reconocido" opinador, disparando contra la alcaldesa, le salió el tiro por la culata.

Y, perdonad la disgresión anterior, finalmente destacaría de la charla que nos ofreció José María Palencia el recorrido por las obras expuestas, y también por las que, por una u otra causa (me temo, aunque él no lo dijera directamente, que la económica sería una de las más importantes) finalmente no se han integrado en el discurso expositivo.

Con esta conferencia se ha inaugurado el sexto ciclo "Museos y Desarrollo Local", que continuará tras las fiestas navideñas con las siguientes conferencias:

Enero: María Dolores García Ramos (Universidad de Córdoba): el proceso de creación del Museo Julio Romero de Torres. 
Febrero: Fernando Leiva Briones (Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba): historia de los museos de esta provincia. 
Marzo: Antonio Moreno Rosa (Museo de Cabra): el museo histórico - arqueológico de Cabra. 
Abril: Juan Manuel Palma Franquelo (Museo de Santaella y presidente de la Asociación Provincial de Museos Locales): evolución histórica del Museo de Santaella.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Jose M. Palencia inaugura el VI Ciclo "Museos y Desarrollo Local" hablando de Antonio del Castillo.


El próximo miércoles 14 de diciembre, a las 19 h., se inaugurará en la sede de la Fundación PRASA (Avda. Gran Capitán, 2, Córdoba) el VI ciclo de conferencias "Museos y Desarrollo Local", organizado por la Fundación PRASA, la Real Academia de Córdoba y la Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba. La conferencia inaugural correrá a cargo de José María Palencia Cerezo, director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, quien nos hablará del IV Centenario de Antonio del Castillo. El ciclo continuará durante los meses de enero a abril de 2017, y estará centrado en esta segunda parte en la historia de los museos cordobeses, con las siguientes intervenciones:

Enero: María Dolores García Ramos (Universidad de Córdoba) centrará su charla en el que ha sido el tema central de su tesis doctoral, el proceso de creación del Museo Julio Romero de Torres. 
Febrero: Fernando Leiva Briones (Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba) hablará sobre la historia de los museos de esta provincia. 
Marzo: Antonio Moreno Rosa (Museo de Cabra) se centrará en la historia de uno de los museos más antiguos de la provincia, el histórico - arqueológico de Cabra. 
Abril: cerrará las intervenciones el presidente de la Asociación Provincial de Museos Locales, Juan Manuel Palma Franquelo (Museo de Santaella) para mostrarnos la evolución histórica del Museo de Santaella.

La primera de las charlas, que tendrá lugar el próximo miércoles, escapa a este tema general de historia de nuestros museos, para centrarse en Antonio del Castillo, coincidiendo con la conmemoración en Córdoba del IV Centenario de su nacimiento (ver programa completo de exposiciones y actos).

José María Palencia Cerezo es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Granada, académico correspondiente de la Real Academia de Córdoba y director del Museo de Bellas Artes de Córdoba. Es autor de numerosas publicaciones y estudios científicos sobre arte cordobés, entre ellas varias centradas en Antonio del Castillo. La más reciente, "La pintura barroca cordobesa y Antonio del Castillo: nuevas perspectivas de estudio", en la obra Antonio del Castillo en la ciudad de Córdoba (2016). Además, ha sido comisario de numerosas exposiciones, entre ellas la que actualmente dedica al pintor barroco el Museo de Bellas Artes de Córdoba.

La conferencia será un complemento perfecto para acercarnos a un pintor que destaca no sólo por su obra, sino también por la influencia que ha ejercido en buena parte de los artistas cordobeses posteriores. Todo un lujo contar con José María Palencia para introducirnos en el universo de Castillo.


martes, 6 de diciembre de 2016

Córdoba la Vieja: la Madinat al-Zahra olvidada.

Foto: Paco Muñoz
En la entrada anterior os anunciaba la publicación del estudio que realicé con Martín Torres Márquez sobre el territorio de Madinat al-Zahra desde la conquista cristiana de 1236 hasta la actualidad (información sobre la edición aquí). Por diferentes razones, hasta ahora me ha faltado tiempo para contar un poco más de qué va este libro y por qué se ha publicado.

Madinat al-Zahra fue una ciudad creada en la falda de la sierra cordobesa por Abd al-Rahman III y al-Hakam II en el siglo X como nueva sede del poder califal. En el solar que ocupaba se realizan estudios arqueológicos desde hace un siglo, así es que ¿qué sentido tiene estudiar este territorio entre los siglos XIII y XXI? Pues una de las finalidades iniciales del trabajo, antes de convertirse en libro, fue precisamente la de servir de apoyo a las investigaciones arqueológicas realizadas en este entorno. Porque en la excavación hallaremos restos materiales que nos permiten acercarnos a la realidad de la ciudad del siglo X. Una realidad que contrasta claramente con el paisaje conservado hasta la actualidad. Y conocer cuál ha sido la evolución de este paisaje nos ayuda no sólo a reconstruir de forma más completa la historia de este espacio, sino incluso a interpretar correctamente algunos datos dispersos que podemos obtener en la excavación.

Por lo tanto, era interesante intentar reconstruir la historia de los últimos ocho siglos del espacio ligado en época califal a Medina Azahara. Pero la tarea no era nada fácil. Hasta el momento, sólo el monasterio de San Jerónimo había recibido la atención de los investigadores, y sobre las ruinas de la ciudad califal se repetían una y otra vez vagas referencias a su arrasamiento total durante la fitna (guerra civil) del siglo XI, rematado al verse convertida en cantera pública durante la Baja Edad Media; a su uso como dehesa dedicada a la ganadería extensiva, lo que habría favorecido la conservación de algunos restos arqueológicos; o a la enorme importancia representativa de un espacio que fue sede del gobierno califal y residencia del soberano más poderoso del Occidente durante el siglo X, que Fernando III de Castilla reservará como propiedad real tras la conquista de Córdoba en 1236, y que servirá a Felipe II como dehesa de yeguas para el desarrollo del proyecto de creación de una raza de caballo español.

Para intentar corroborar o desmentir estas ideas preconcebidas, teníamos que rastrear una gran cantidad de fuentes, históricas y geográficas. Para la parte histórica, ha resultado de enorme interés la documentación generada por los pleitos de fines del siglo XV y comienzos del XVI. A través del estudio de estos problemas, pero sobre todo de los antiguos documentos presentados por las partes en defensa de sus intereses y de las declaraciones de los testigos, hemos podido obtener una información rica y muy variada: sobre la evolución de la propiedad, sobre los cambios en los aprovechamientos agrarios (sobre lo que se puede consultar un artículo previo), e incluso sobre el estado de las infraestructuras (caminos, puentes, acueductos...) y de los restos de la antigua ciudad califal.

En resumen, es cierto que nos encontramos en un espacio de extraordinaria importancia para la ciudad. Pero que no fue una extensa dehesa dedicada exclusivamente a la ganadería extensiva y que, aún a comienzos del siglo XVI, los restos conservados de la ciudad eran mucho más de lo que siempre habíamos pensado. El paisaje de la falda de la sierra cordobesa era, a fines de la Edad Media, muy variado. Poco a poco se han ido poniendo en explotación las tierras, dedicando a las rentables huertas (de hortalizas y frutales) aquellas zonas que cuentan con suelo y agua abundante, a través tanto de los arroyos como de antiguas infraestructuras hidráulicas califales que en la segunda mitad del siglo XV están siendo sistemáticamente reparadas; las zonas intermedias aparecen salpicadas de olivares y viñedos; finalmente, sólo las áreas menos ricas se dedican a los aprovechamientos ganaderos.

Respecto a los restos conservados de la antigua Madinat al-Zahra, convertidos en la cantera de Córdoba la Vieja, a inicios del siglo XVI eran más importantes de lo que pensábamos. Es cierto que ya llevaban varios siglos sirviendo para obtener sillares con los que construir la Colegiata de San Hipólito (Siglo XIV) o el Hospital de San Sebastián (Siglo XV). Pero hasta las primeras décadas del siglo XVI apenas se ha extraído piedra del interior de la antigua ciudad, centrándose las labores de recuperación de materiales de construcción en las infraestructuras exteriores (puentes, caminos, acueductos...). La situación la describen de forma elocuente algunos de los testigos presentados en los citados pleitos. Algunos nos hablan de la muralla de la ciudad, dándonos la impresión de que aún se encontraba en pie y reconocible. Otros testigos nos hablan de muralla y adarve que separan la antigua ciudad de su ejido. Finalmente, uno de ellos nos ofrecerá un impagable testimonio cuando cuenta que, de niño, solía ir a cuidar ganados a la zona de Córdoba la Vieja, y que para proteger el hato del sol o de la lluvia, entraba por un portillo de la muralla y lo dejaba en "el edifiçio" de Córdoba la Vieja.

En definitiva, hemos podido localizar una documentación que nos permite conocer mejor el proceso que llevó a la antigua ciudad califal a convertirse en unas ruinas conocidas como "Córdoba la Vieja". Una zona que sería la elegida como dehesa de yeguas de las Caballerizas Reales de Córdoba, lugar de origen por lo tanto del caballo español; que se transformaría en las primeras décadas del siglo XX con la creación del Canal del Guadalmellato, que permite la puesta en riego de extensas áreas; que llegó a ser una zona significativa durante la Guerra Civil, al albergar un campo de prisioneros; y que, finalmente, llega a estos comienzos del siglo XXI en el mejor camino para que se le reconozca su carácter de Patrimonio de la Humanidad.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Madinat al-Zahra, 1236-2009. Presentación de libro



El próximo martes 22 de noviembre, a las 19.30 horas, se presenta en la Delegación Territorial de Cultura en Córdoba (Calle Capitulares, frente al Ayuntamiento y Templo Romano) el libro "Evolución histórica del territorio de Madinat al-Zahra, 1236-2009", del que somos autores Martín Torres Márquez y yo mismo. Estáis todos invitados.


Nota de prensa publicada en la web del Conjunto Arqueológico:

El martes, 22 de noviembre a las 19:30 horas de la tarde, la Consejería de Cultura presenta este libro, cuyos autores son Juan Bautista Carpio Dueñas y Martín Torres Márquez, en el Salón de Actos de la Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte, en Calle Capitulares, 2.
La publicación desarrolla la investigación encargada por el Conjunto Arqueológico Madinat al-Zahra como estudio previo a la redacción del Plan Director de la institución. El estudio parte de un doble enfoque, histórico y geográfico, proporcionando nuevos datos para el conocimiento de Madinat al-Zahra y su entorno, tras la destrucción y abandono de la ciudad califal.

PRESENTACIÓN

La historia de Madinat al-Zahra entre los terribles años de la fitna del califato y la conquista castellana de Córdoba está aún envuelta en brumas, a medio camino entre lo intuido y la nostalgia que nos transmiten las fuentes. Este precario conocimiento, apenas sustentado en unos cuantos textos, zozobra de forma sistemática cuando a la que fuera espléndida ciudad califal se la comience a conocer con el eufemístico “Córdoba la Vieja”, como se la dio en llamar, parece ser, a partir de la entrada de Fernando III en Córdoba.

1236. En esta fecha da comienzo un proceso de transformación de lo que fue Madinat al-Zahra, o lo que de ella quedaba, y su territorio, muy mal conocido, por no decir prácticamente desconocido, hasta ahora en que este estudio, centrado sobre el amplio ámbito territorial influenciado por la urbe califal, arroja luz sobre qué ha pasado en él desde aquel año hasta la actualidad.
Su doble enfoque, histórico y geográfico, de la mano respectivamente de Juan Bautista Carpio y Martín Torres, propone una interpretación novedosa que abunda en el conocimiento de la propia Madinat al-Zahra tras su “desaparición”, desterrando algunos mitos sobre su desvanecimiento material que ha fijado la historiografía ya desde el siglo XIII, y algunos estereotipos e ideas preconcebidas sobre la evolución y los usos del territorio histórico de la ciudad.

Una investigación minuciosa y profunda de fuentes históricas nunca explotadas y un agudo análisis geográfico, sustentan una obra que nació como un estudio en el contexto de la elaboración del Plan Director de Madinat al-Zahra, pero que merece tener “vida propia”.

Con este libro, en el que se aúnan la frescura y el lenguaje directo propios de los “informes” y la precisión y profundidad del más impecable rigor científico, se da comienzo a una serie de monografías sobre Madinat al-Zahra que constituyen el complemento necesario de los Cuadernos, la revista de difusión científica del conjunto arqueológico. Ambos tienen esa vocación de continuidad que se desea a las cosas bien hechas.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

La Plaza del Potro: el corazón de la ciudad


El próximo viernes día 4 de noviembre, a las 11 horas, estaré en la Posada del Potro (Córdoba) para hablar de una de las plazas más importantes de la ciudad, dentro del programa "Diálogos con la cultura" organizados por la Facultad de Filosofía y Letras de la UCO, y que durante este mes se dedican al mes de Julio Romero de Torres (entrada libre hasta completar aforo).

En la Edad Media, las ciudades eran consideradas como un ser vivo, al que se atribuían cualidades humanas. Tenían personalidad jurídica que les permitía ser, por ejemplo, titulares de señoríos; y podían aplicársele atributos como los de muy noble y muy leal, que recibía la propia Córdoba.

Si humanizamos la Córdoba de los últimos mil años, quizá tendríamos que situar su alma en la Mezquita, su cerebro en el Alcázar, sus pulmones en la falda de la Sierra y su corazón, indiscutiblemente, en la Plaza del Potro. Porque el corazón hay que buscarlo junto al Guadalquivir, esa arteria que ha dado vida a la ciudad desde sus orígenes, y en las proximidades del límite entre la Villa y la Axerquía, los dos hemisferios en los que se divide el casco histórico de Córdoba. Y aquí es donde se encuentra la Plaza del Potro.

Una plaza que, como buen corazón, ha actuado como motor de la ciudad. Su ritmo ha determinado el pulso ofrecido por Córdoba. Ese pulso rápido, casi acelerado, de viajeros, artesanos, buscavidas, comerciantes, prostitutas, mesoneros, pobres y jugadores, entremezclados en el centro de la vida económica cordobesa de los inicios del S. XVI. O ese otro pulso pausado, casi agónico, de una ciudad en crisis, triste y lejana imagen de lo que fue, pero en la que comenzarán a brotar las primeras iniciativas artísticas y culturales de la Córdoba contemporánea: el Museo de Pinturas, la Biblioteca, la Academia, la Escuela de Bellas Artes, o la de Música. O, por último, ese pulso tranquilo pero vital, turístico pero sin masificación, con clara vocación cultural y patrimonial, que caracteriza a nuestra plaza, y con ella a Córdoba, en estos inicios del siglo XXI.

Por todo ello, la Plaza del Potro es el corazón de la ciudad. Un corazón al que nos acercaremos a través de toda una red circulatoria urbana que conforma uno de los barrios más activos de la Córdoba medieval y moderna, San Nicolás de la Axerquía. Y entraremos desde el barrio hasta la Plaza del Potro, la del comercio y la industria; la de pillos, rateros y truhanes reunidos en torno a los mesones y la mancebía;  la de Cervantes, Góngora y, por supuesto, Julio Romero de Torres.




lunes, 31 de octubre de 2016

716: Córdoba, capital de al-Andalus


Cuando, en el año 711, las tropas musulmanas entran en la Península Ibérica cruzando el Estrecho de Gibraltar, lo hacen teóricamente para ayudar a uno de los bandos que se disputan el poder en un reino visigodo que está atravesando una importante crisis. La escasa documentación disponible nos lleva a pensar que durante los primeros años, ni siquiera los conquistadores musulmanes tenían muy claro si asentar su nuevo dominio europeo o si regresar aprovechando el importante botín conseguido. El fortalecimiento de la presencia musulmana en la Península se producirá en el año 716, cuando el gobernador al-Hurr traslade la capital administrativa a Córdoba y comience una reorganización política y fiscal que terminará con la consolidación de la nueva provincia del Estado Islámico: al-Andalus.

Al cumplirse los 1.300 años de capitalidad cordobesa, desde el Museo Arqueológico de Córdoba se ha planificado una pequeña pero completa exposición temporal centrada en los tiempos del nacimiento de al-Andalus. La pequeña sala se ha preparado en esta ocasión como una línea del tiempo que avanza desde la etapa final del reino visigodo hasta la llegada de Abd al-Rahman I y la proclamación del Emirato Independiente. La pared izquierda nos muestra una evolución de las monedas de los siglos VII y VIII. Porque disponer de estas monedas suponía tener la posibilidad de levantar templos y palacios, de mantener la estructura política y defensiva, de asegurar la paz y la prosperidad de las tierras. Entre estos elementos destacan varias piezas procedentes del Museo PRASA Torrecampo, como tres monedas de oro visigodas del siglo VII, dos precintos de plomo que habrían sido utilizados con toda probabilidad para sellar las sacas que contenían las monedas destinadas al pago de los ejércitos que participaron en la conquista musulmana y un interesante ejemplar de las primeras acuñaciones musulmanas en la Península Ibérica, acuñado en oro y con la leyenda en latín. Junto a ellas, se exponen algunos ejemplares de la magnífica colección numismática del Museo Arqueológico y un sugerente conjunto hallado en una tumba en las excavaciones de Cercadillas.

Frente a las monedas se exponen una serie de capiteles ordenados también cronológicamente y siguiendo esa misma línea que comienza en época visigoda y desemboca, tras una interesante vitrina que muestra una selección de cerámicas emirales del yacimiento de Cercadillas, en una pieza que se ha interpretado como el mihrab original de la primitiva mezquita levantada por Abd al-Rahman I.
Mihrab de la Mezquita de Abd al-Rahman I

La exposicion, comisariada por María Dolores Baena, directora del Museo Arqueológico de Córdoba, y Alberto Canto, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, está organizada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, con la colaboración de la Fundación PRASA. Y vuelve a ser una cita imprescindible para el otoño cordobés. La muestra estará abierta hasta fines del mes de enero, y os recuerdo que la visita es altamente recomendable.

Enlaces:

Web del Museo
Noticias de prensa sobre la inauguración: Diario Córdoba, El Día de Córdoba, ABC Córdoba, La Vanguardia, Agencia Europa Press, Cordopolis, La Información.

Lola Baena y Alberto Canto, comisarios de la exposición.

domingo, 30 de octubre de 2016

Una moneda del Museo PRASA Torrecampo, pieza del mes del Arqueológico de Córdoba



Una moneda de las colecciones del Museo PRASA Torrecampo, concretamente un "sólido de conquista" o "dinar indiccional", acuñado entre los años 712 y 713, será el protagonista hoy domingo, a las 13 horas, de la presentación de la Pieza del Mes del Museo Arqueológico de Córdoba. Se trata de una interesante muestra de las primeras acuñaciones realizadas por los musulmanes en la Península Ibérica, en oro y con la leyenda aún en latín, destinadas esencialmente al pago de las tropas que participaron en la conquista.

La charla estará a cargo de Alberto Canto, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y una verdadera autoridad en numismática andalusí, que además es comisario, junto a María Dolores Baena, de la exposición 716: Córdoba, capital de al-Andalus que se muestra en el Museo Arqueológico.

jueves, 27 de octubre de 2016

Noviembre en Córdoba: mes de Julio Romero de Torres

Con Teo Fernández (ÉraseunavezCórdoba) Carmen Gómez (Diputada de Turismo) y Eulalio Fernández (Decano de la Facultad de Letras de la UCO). Foto: Diputación de Córdoba.

Ayer se presentaron en la sede de la Diputación Provincial de Córdoba los actos que se desarrollaran en la ciudad a lo largo del próximo mes en torno a la figura de Julio Romero de Torres. Si ya en 2014 destacaba la presencia de varias instituciones, tanto públicas como privadas, detrás del ingente trabajo desarrollado por Teo Fernández, hoy podemos ver cómo el programa crece cada año, en actividades y en colaboradores. Un buen ejemplo de cómo la suma de pequeños esfuerzos puede dar importantes frutos para la cultura.

Dentro de estas actividades están programadas, además de otras actividades, varias visitas temáticas por la ciudad, la emisión de programas especiales en una televisión local cordobesa (PTV) y varias conferencias, entre ellas las cuatro correspondientes a los cuatro viernes del mes, dentro del ciclo "Diálogos con la cultura" organizados por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba. Un ciclo que tocará inaugurar el viernes día 4 en la Posada del Potro (las otras tres conferencias tendrán lugar en la propia Facultad de Letras) con una charla sobre la evolución de esta histórica plaza cordobesa.

Más información y programa completo: www.julioromerodetorres.es

Una obra del Museo Thyssen de Málaga protagoniza el cartel.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Inglaterra es diferente - 4. Brexit.



En este último viaje también me ha sorprendido la cercanía de la gente en Inglaterra. Ese cercano (aunque casi totalmente incomprensible) how are you? del camarero el segundo día que visitamos el mismo pub; esos segundos, muy pocos, que transcurren entre que empiezas a desplegar el plano en una calle de Liverpool y que alguien se acerca preguntándote si necesitas ayuda...  De la misma forma, he comprobado con sorpresa lo cuidado que está el monumento a las Brigadas Internacionales junto al London Eye. Y también me he sorprendido al ver cómo la Tate Modern cuenta con una sala titulada Civil War. No Spanish Civil War, sino simplemente Civil War, en recuerdo de la nuestra, la de todos, la común. Nuevamente he vuelto con la idea de que el tópico del británico no les hace justicia.

Pero está el Brexit. Y me lleva a pensar que no todos los camareros serán tan agradables con los extranjeros como el del pub de Chorlton, ni todos los fans de los Beatles tan serviciales como el que nos enseñó The Grapes. Posiblemente muchos británicos se quedaron en casa, pero lo cierto es que de los que fueron a votar, fueron mayoría quienes no nos quieren. Y me da mucha pena, primero por los amigos, y luego por toda esa masa de desconocidos que, vistos de cerca, no están tan alejados de nosotros. Y también me apena, egoístamente, que los europeos perdamos poco a poco una parte tan importante de nuestra cultura. Me temo que ha vencido no sólo la mala política, sino también la incultura. Sólo espero que no nos dejemos arrastrar nosotros en su caída, que sin duda será larga. Y que, al mirar el futuro lejos de Inglaterra, sepamos entender que una vez tuvimos un pasado y una cultura común.

Ladrillo con la marca de la Legio IX Hispana, que actúa en el área de York entre los años 71 y 120. Museo de York.

sábado, 15 de octubre de 2016

Inglaterra es diferente - 3. Patrimonio, euros, libras.

Tate Modern (Londres): recogida de donativos en un museo gratuito.

Si en la anterior entrada me refería a la racionalización del gasto como una necesidad en nuestra política de economía patrimonial, ahora quiero hablar de la segunda parte de la ecuación: los ingresos. Dicho de otro modo ¿quién corre con los gastos que supone la conservación y puesta al servicio de la sociedad del Patrimonio Histórico? En este tema, las diferencias entre el modelo británico y el español son todavía más evidentes.

Ya he comentado en las entradas anteriores cómo me da la sensación de que el público inglés se siente más cercano a su Patrimonio Histórico que el español. Y eso se nota también cuando llega la hora de rascarse la cartera. Mientras nosotros esperamos tranquilamente que el Estado, la Comunidad Autónoma, el Ayuntamiento o una Fundación corran con todos los gastos, los ingleses también están acostumbrados a participar a la hora de pagar. Y no nos equivoquemos: no se trata de criticar a "papá Estado". Mirad si estarán acostumbrados en el Reino Unido a apoyar desde las instituciones públicas la oferta cultural que la mayoría de los grandes museos tienen entrada gratuita.

Lo que ocurre es que los ingleses van más allá, siendo conscientes de que, aunque el Estado va a correr con los gastos de funcionamiento, las instituciones culturales pueden recabar ingresos extras que les permitirán ampliar su oferta cultural. La Tate Modern funciona con presupuesto público; pero si todos ponemos esas 4 libras que nos piden en la entrada, no sólo nos aseguraremos de que el museo pueda mantenerse abierto con entrada gratuita para aquellos que no puedan pagarla, sino que el centro podrá programar más exposiciones, editar más catálogos, ofertar más actividades didácticas. Y creo que el público británico tiene perfectamente asumido que esa es su responsabilidad. Y en un alto porcentaje, colabora con esas 4 libras.

La participación ciudadana en la generación de ingresos, en esta especie de "micromecenazgo", se refleja también en la pertenencia a asociaciones. Hay asociaciones relacionadas con los castillos, con jardines y palacios... aunque la más significativa me parece el English Heritage, de la que ya he hablado en las entradas anteriores. Como turistas, esta organización nos permite adquirir tickets conjuntos para diferentes espacios, con un interesante ahorro. Como británicos o residentes, muchas personas apoyan la conservación y difusión de su Patrimonio Histórico haciéndose socios -aportando así su apoyo económico-, convirtiéndose en público fiel que repite su visita y, en ocasiones, colaborando también como voluntarios en los espacios gestionados por esta entidad.

Cuando uno comprueba cómo sus amigos británicos son socios de una entidad dedicada a la gestión de espacios patrimoniales o naturales, piensa que a los gestores del Patrimonio en Inglaterra les ha tocado la lotería. Pero no. Resulta que es verdad que en Gran Bretaña, al Patrimonio Histórico le toca la lotería todas las semanas.

The National Lottery restaura el Patrimonio Histórico. Buxton. Inglaterra.

Parte de los beneficios obtenidos por la Lotería Nacional británica revierten a la sociedad en forma de apoyo directo a la cultura y al Patrimonio Histórico. Y, si hasta ahora he dicho que en cuestiones de gestión de Patrimonio Inglaterra es diferente, en muchos casos mejor, ahora prefiero callarme los calificativos, porque en el caso de las loterías no es que los británicos nos saquen ventaja, es que nos sacan los colores. Vamos a ver dónde van a parar los beneficios de loterías en Reino Unido y en España, aunque os puedo avanzar que sorprende tanto lo cuidado que está el Patrimonio Histórico inglés como el elevado nivel económico de la Liga de Fútbol Profesional en España. Y no es casualidad.

No me ha resultado nada fácil encontrar datos sobre el "reparto de beneficios" de Loterías y Apuestas del Estado. Y, sinceramente, viendo lo que he visto no me extraña: si yo tuviera que explicarlo me daría vergüenza. No sé si mi información estará totalmente actualizada, ya que lo mejor que he encontrado para ver cómo hacen el reparto ha sido un Real Decreto de hace 25 años (RD 419/1991). Tampoco si las cifras actualizadas, correspondientes a 2014, están correctamente tomadas, ya que el único lugar donde las he encontrado ha sido en el pdf de los Presupuestos Generales del Estado de 2015. Un poco escondidos los datos, pienso yo, en un país en el que hay tantos presumiendo de transparencia (¿no será "tramparencia"?). Desde 1991, la recaudación íntegra de las loterías se reparte del siguiente modo:

  • 55 % para premios.
  • 10'98  % para las Diputaciones Provinciales.
  • 10 % para la Liga de Fútbol Profesional.
  • 1 % para el Consejo Superior del Deportes, que lo dedicará a otras categorías de fútbol.
  • El resto, deducidos los gastos, para el Tesoro Público.

Aunque no sé si los datos son totalmente correctos (muy escondidos que los tienen...), en 2014 creo que los ingresos globales fueron de algo más de 8.447 millones de euros; con lo que la Liga de Fútbol Profesional, principal beneficiaria de nuestra lotería, se habría embolsado casi 850 millones de euros. Sin embargo, no encuentro ninguna referencia a estas importantes cifras en el informe económico del fútbol profesional español. Que no digo yo que las cifras no estén bien, pero claras y accesibles... me parece que no. En cualquier caso, 850 millones de euros no es mala cantidad, teniendo en cuenta que la LFP es una entidad privada, una asociación formada por diferentes Sociedades Anónimas Deportivas (los multimillonarios clubes de fútbol), y a pesar de eso se lleva los beneficios de una entidad pública como es Loterías...  Supongo que lo mejor es que a nadie se le ocurrirá volver a decir que hay que privatizar Loterías, una vez que queda claro que ya se privatizan directamente sus beneficios. Tanto en la web como en su publicidad televisiva, Loterías destaca la colaboración publicitaria del organismo público con la cultura y el deporte. Para tapar vergüenzas, supongo. Porque es una verdadera vergüenza que nuestra lotería no tenga un fin social, cultural o deportivo, sino que únicamente beneficie a los más grandes del fútbol. No tengo otro calificativo: vergonzoso.

En todos sitios cuecen habas, me puede decir alguien. Pues parece que no en Inglaterra, o al menos no las cuecen como nosotros. Al buscar la información, lo primero que sorprende es lo rápido que, a través de la web del organismo público británico, se accede a la información sobre el destino del dinero de loterías. Y con gran facilidad se accede también a la información contable, desglosada para hacerla fácilmente entendible por cualquiera. Todos los datos a un clic, en un verdadero ejercicio de transparencia que contrasta con nuestra "tramparencia". Así, podemos ver cómo en el año que cerró el pasado 31 de marzo de 2016 destinaron a proyectos más de 1.900 millones de libras. Un dinero que es posible seguir proyecto a proyecto y pueblo a pueblo a través de la misma página web. Y, por supuesto, sus fórmulas de reparto de los beneficios, que también aparecen claramente expresadas en su web, son muy diferentes a las españolas:
  • 40% para proyectos sociosanitarios.
  • 20% para deporte.
  • 20% para artes.
  • 20 % para Patrimonio. 

Las cuentas claras. En España... chocolate.

Un reparto que parece claro, lógico, que da envidia. Mucha envidia. Como también lo da el hecho de que, según estos datos, destinaron 380 millones de libras a proyectos relacionados con el Patrimonio Histórico. No es que Inglaterra sea diferente; es que a veces debería darnos vergüenza. Aunque sólo fuera algunas veces.


miércoles, 12 de octubre de 2016

Inglaterra es diferente - 2. Money for nothing


Brodsworth Hall coronado por la bandera del English Heritage.
Por supuesto, hace falta dinero para conservar y poner los elementos del Patrimonio Histórico al servicio de la sociedad. Pero no tanto dinero como a veces podemos pensar. Quizá porque en Inglaterra pervive una cierta idea romántica de las ruinas, pero la visita a los múltiples espacios acogidos al English Heritage me deja con la sensación de que son conscientes de la inutilidad de pretender devolver todo su esplendor a los antiguos edificios.

Chesters Roman Fort
Lo que sí me ha parecido es que se pone un especial cuidado en la conservación de los restos originales, y también en hacer posible que el público disfrute de la mejor manera posible de ellos. Al igual que comentaba en la entrada anterior para el caso de las actividades didácticas para niños, sencillas y originales ideas pueden sustituir a las costosas restituciones en 3D. En el caso de la foto, un baratísimo y sostenible sistema (sin mantenimiento, prácticamente sin necesidad de reparaciones) nos permite hacernos una idea de cómo esos restos de cimentación que tenemos en frente corresponden a la base de una puerta fortificada en el recinto de Chesters Roman Fort, uno de los campamentos encastillados que jalonaban el Muro de Adriano.

Después de unas cuantas decenas de sitios históricos o arqueológicos visitados, sólo puedo explicar la diferencia entre lo que he visto en Inglaterra con lo que habitualmente hacemos en España con una comparación: nosotros parece que necesitamos construir un gran "centro de visitantes" para "poner en valor" cualquier yacimiento arqueológico, cualquier edificio histórico, cualquier ruina. Aunque los viejos muros (lo que realmente deberíamos proteger y conservar) se nos caigan a pedazos, las más modernas tecnologías tendrán cobijo en un edificio diferente, a veces incluso estrambótico. Un edificio que, la mayoría de las veces, no sólo ha supuesto una inversión millonaria, sino que incrementa de manera espectacular los gastos de mantenimiento del conjunto hasta hacerlo insostenible, provocando en muchas ocasiones que ni siquiera se pueda abrir al público con un horario estable. ¿A que sabéis a qué centro en concreto me refiero? Pues sí y no. Porque si leéis desde Los Pedroches, conforme avanzábais habréis ido pensando en un lugar; si lo hacéis desde Córdoba, estaréis pensando en otro; si estáis en tierras segovianas en otro... No me refiero a ninguno en concreto, sino a todos en general. Porque este problema está completamente generalizado en la mayor parte de nuestro país, y ejemplos hay, por desgracia, a montones.

Clifford's Tower, York. A la derecha, caseta metálica para servicios: información, tienda, etc.
Mientras, en Inglaterra no resulta nada extraño que las zonas de servicios (cafetería, tienda, aseos, etc.) nos ofrezcan una imagen realmente pobre, reduciéndose no pocas veces a simples casetas metálicas, mientras se cuida la conservación de los bienes patrimoniales y de un entorno -casi siempre ajardinado, que en eso tienen suerte con el clima- que es lo que realmente el visitante quiere disfrutar. En la imagen se muestra la zona de servicios al público de Clifford's Tower, en York. Que no es, ni mucho menos, lo "peor" que hemos visto. Más bien al contrario. Y creo que debemos reconocer que aquí, en España, ya estaríamos protestando si en un espacio patrimonial de esa importancia tuviéramos que soportar durante años la "provisionalidad" de una estructura de este tipo. Lo que me lleva a dejar en el aire una duda: ¿Y si nos estuviéramos equivocando?

Porque mi sensación (seguimos hablando de sensaciones, os recuerdo que esto no es un estudio científico) es que quizá estemos equivocándonos desde el principio. Porque me da la impresión de que en Inglaterra se gasta de otra forma, con el claro objetivo de conservar lo mejor posible el mayor número posible de centros patrimoniales, y de ponerlos al servicio del público. Poner el patrimonio al servicio del ciudadano, en lugar de inventarse un millonario centro para atraer turismo.

Hablando de rentabilidad social del Patrimonio Histórico, en un debate que hicimos en Torrecampo hace unos años, alguien del público me puso un ejemplo que me parece muy clarificador: "eso es como si en un equipo de fútbol, desde presidencia se fija como objetivo principal el de vender camisetas en lugar de priorizar el proyecto deportivo; el primer año venderán muchas, pero a medio plazo el equipo no va a funcionar, los resultados no acompañarán y, por mucha publicidad que se quiera hacer, las camisetas no saldrán de la caja". Pues eso. Que quizá en Inglaterra estén acostumbrados a diseñar proyectos con objetivos culturales mientras nosotros... demasiadas veces vendemos camisetas.

Dicen que había restos de un puente romano. No lo encontramos pero... mereció la pena el paseo.

jueves, 6 de octubre de 2016

Inglaterra es diferente - 1. Visitantes, niños y patrimonio.



Perdonad que acomode un poco el viejo eslogan turístico, y no temáis, que sólo quiero dejar aquí algunas ideas que me han ido surgiendo durante un reciente viaje a Gran Bretaña. Las diferencias a las que me refiero están relacionadas, naturalmente, con el Patrimonio Histórico. No pretendo hacer un completo análisis, que para eso hay libros y artículos de sobra. Únicamente, dejar constancia de algunas cosas que los ingleses hacen de forma diferente a como habitualmente solemos hacerlo nosotros. Y diferente, en los casos que quiero comentar, quizá quiera decir mejor.

Como no pretendo hacer ningún sesudo análisis, me centraré en las emociones, en las impresiones que, por supuesto, siempre son subjetivas. Y la primera impresión general que me he traído de la relación de los británicos con su patrimonio creo que la ilustra bien la imagen que he utilizado como portada de esta entrada. Una bienvenida a los visitantes en pequeño formato, pero situada en el lugar más visible de la puerta de acceso a un centro de indudable interés patrimonial, pero que es realmente un lugar de culto: la Iglesia de San Juan Bautista de Chester. Quizá haya también invitaciones de este tipo en España... Pero ya os digo que hoy sólo pretendo contar algunas sensaciones, y este edificio me hizo pensar en la relación de la sociedad con su Patrimonio. Una relación que, en Inglaterra, me parece mucho más abierta. Mucho más cercana. Mucho más amable, como ese mensaje de bienvenida. Algo a lo que yo, sinceramente, no estoy acostumbrado.

Beeston Castle: "aula didáctica".
La cercanía de la sociedad al Patrimonio Histórico se inicia, necesariamente, en la escuela. Y se refleja en una atención especial a los niños en museos y centros patrimoniales. Ya sé que aquí también se programan actividades didácticas. Yo mismo he trabajado en el desarrollo de programas educativos o de difusión para niños. Pero me da la sensación de que nuestros proyectos son un poco más forzados, menos directos que los que he visto en Gran Bretaña. Esas zonas de juegos infantiles en el interior de las iglesias, esos pequeños cuadernillos de juegos para escolares en todos los museos... Y creo que aquí está la diferencia: en todos.

No hay museo o espacio patrimonial que no disponga de una atención específica para los niños. No he tenido la suerte de toparme con ninguna espectacular. Al contrario, si tengo que generalizar buscando un calificativo para las actividades infantiles que he podido descubrir puedo sorprenderme hasta a mí mismo: son actividades baratas, en el mejor sentido de la palabra. A veces, un pequeño tenderete como el de Beeston Castle (en la foto); otras, sencillas hojillas -a veces simples fotocopias en blanco y negro- que proponen algún tipo de juego para realizar durante la visita. Juegos extraordinariamente efectivos, a juzgar por la aceptación con la que los han acogido mis hijos, con diferentes edades, cada vez que hemos visitado Gran Bretaña. No hace falta realizar grandes alardes, programar actividades de relumbrón, sino hacerlo con constancia: actividades simples, económicas, pero muy cuidadas y adaptadas al público al que se dirigen y de las que se puede disfrutar en cualquier centro patrimonial y en cualquier horario. Educando así a los niños, no es extraño que de mayores consideren el Patrimonio como algo propio, porque habrán aprendido a disfrutarlo (y, con perdón, sin necesidad de convertir sus jardines en botellódromos).

La educación es básica para conseguir una sociedad capaz de amar su Patrimonio en lugar de considerarlo, muchas veces hemos oído todos, un freno para el desarrollo. Y desde niños, los británicos encuentran carteles de bienvenida en el lugar que nosotros solemos destinar a múltiples e importantísimas prohibiciones. Quizá porque no hay que destacar los "no corras", "no comas", "no fumes"... cuando te diriges a gentes que, desde niños, han sido bien educados. Esta es una de las cosas en las que me parecen diferentes. Y quizá nosotros no hemos llegado mucho más allá de eliminar los antes típicos "prohibido escupir en el suelo".

lunes, 3 de octubre de 2016

Publicaciones divulgativas



Después de un tiempo sin escribir por aquí, empiezo la temporada actualizando un poco el contenido del blog. A pesar de que me parece muy importante la divulgación de la historia, y por ello cree una pestaña específica para acceder a publicaciones divulgativas, la verdad es que tenía un poco abandonada la actualización de este apartado. Así es que la primera tarea de este nuevo curso ha sido la de subir algunos artículos recientes. Os dejo aquí los enlaces, aunque puede accederse a ellos de forma permanente desde la pestaña "otros escritos".

"Ángel Riesgo en Los Pedroches (1921-1933)". El Celemín, 24 (2016), pp. 11-15.

"Los Pedroches en época visigoda: entre Córdoba y Toledo". Revista de Feria de Torrecampo, 2016, pp. 65-67.

"Sobre las antiguas ferias". Revista de Feria de Pozoblanco, 2015, pp. 85-89.

"De Historia, Arte y Patrimonio". El Celemín, 23 (2015), pp. 4-8.

"Nuestro museo, en una exposición sobre Carlomagno". El Celemín, 22 (2014), pp. 50-53.

"Los Pedroches en la Edad Media". Revista de Feria de Torrecampo, 2015, pp. 27-29.

"Córdoba, ciudad de plateros a través de las piezas del Museo PRASA Torrecampo". Revista de Feria de Torrecampo, 2014, pp. 28-29.




Además, he colocado enlaces a los artículos sobre Patrimonio Histórico de Los Pedroches que publiqué durante el año pasado en el semanario "La Comarca".

sábado, 16 de julio de 2016

La seriedad de la risa. A propósito de una teatralización histórica.


Admito que siempre he sido un poco transgresor, y que siempre me ha molestado el maniqueismo, la clara división entre lo bueno y lo malo, lo serio y lo jocoso. No he entendido nunca a los puristas, a esos que se alarman ante cualquier atisbo de fusión en el flamenco, como si los palos actuales los hubiera creado Dios en el Séptimo Día a primera hora de la mañana. Y reconozco que he disfrutado en El Silo con formas alternativas para acercar la música a clásica a todos los públicos como las utilizadas por Ara Malikian o Las Funanviolistas, por poner algún ejemplo. Para mí, tiene mucho más valor la capacidad de difundir la cultura que el respeto a supuestos purismos. Algo parecido me sucede con la seriedad de la Historia. No es que no me moleste la falta de rigor de muchos seudohistoriadores (que me molesta, y mucho), pero recocozco que me gusta la buena novela histórica. Esa que cuenta historias inventadas insertándolas en escenarios históricos plausibles. Y que, como he dicho en algunas ocasiones, permite describir el ambiente de una época determinada no sólo de forma más amena que el duro y riguroso estudio científico, sino muchas veces también de forma más completa.

Siendo tan poco amante del "purismo", no puede extrañaros que, cuando Manolo Marín me preguntó hace ya tiempo mi opinión sobre la locura de teatralizar con humor la historia de Los Pedroches, la idea me pareciera genial. Y cuando, algunos meses después, me comentó que la cosa iba tomando forma y que se presentaría a través de un grupo que tomaba el nombre de "Los Mejía"... Uf. Los Gonzalo Mejía y la Tierra del Pedroche... El siglo XV en nuestra comarca. Esto pintaba cada vez mejor.

Tras dos representaciones a las que no pude asistir, el pasado jueves se presentaban Los Mejía en El Silo y, esta vez sí, tenía que verlos. Un único comentario: ¡¡¡Geniales!!! Si queréis saber lo que vimos y cómo disfrutamos, podéis leer la entrada que le dedica a la representación Antonio Merino en Solienses, y que parece que hubiera escrito en nombre de todos los que disfrutamos de un espectáculo diferente, único, de esos en los que uno aprende... pero sobre todo se divierte.

Una representación con buenas dosis de datos históricos, muy bien hilados, mezclados con leyendas, pero delimitando claramente el ámbito real del legendario. En medio de las constantes carcajadas, estoy seguro de que muchos espectadores pensaron en la riqueza de nuestra historia, en que merece la pena conocerla mejor, en que tenemos cosas que merecen ser contadas. Porque la Historia estaba en el centro de las diferentes escenas representadas, pero la calidad no estaba sólo en los datos que han ido recopilando (me consta que recurriendo a fuentes de información muy diversas, y a variados informadores), sino en el tratamiento que han dado a esta información. Teniendo claro que el objetivo es montar una obra de teatro, y no elaborar un discurso más o menos histórico, el espectáculo cuenta con un guión trabajado y muy conseguido, con una interpretación bastante más que correcta y con un complemento musical que adereza en su justo término un conjunto que resulta definitivamente delicioso.

Los pelirrojos de Añora se mezclan en la primera parte con una teatralización casi lorquiana; un concurso para el público atrapa definitivamente al espectador metiéndolo en el juego entre un estribillo pegadizo que a mí me recordaba algunos gags de Les Luthier; y la leyenda de la conquista de Santa Eufemia por los calabreses nos permite disfrutar de una escena redonda, coronada por la guinda de ese Manolo Marín transmutado en la madre de Bryan. Para terminar con toda una declaración de intenciones: "Los Mejía, Los Mejía, siempre pensado en alguna fechoría". Sólo les queda mantener el espíritu de los sucesores de Pedro Carrillo, de los señores de Santa Eufemia, de los Mejía, y adueñarse de la comarca de Los Pedroches como el jueves pasado se hicieron dueños del Teatro El Silo.


jueves, 7 de julio de 2016

La Plaza (II). Algunas opiniones

Infografías de tres posibilidades en la web municipal
Tras publicar la entrada anterior, dedicada a los proyectos de reforma o demolición del Mercado de Abastos de Pozoblanco, se ha generado un debate que no quería dejar perdido en el oculto abismo de los comentarios. Se me pide mi opinión sobre diferentes asuntos, de forma que he decidido intentar ordenar un poco lo que pienso sobre los proyectos puestos sobre la mesa en esta nueva entrada.

1. "Sin entrar en cuestiones políticas..."

Si no entramos en cuestiones políticas, no debatimos sobre el futuro de este espacio urbano. Porque debatir sobre el futuro de nuestro pueblo es, directa y llanamente, hacer política. Con todas sus letras.

2. ¿No sabes qué opinas sobre el derribo de la plaza?

Manolete, Manolete, si no sabes torear ¿"pa qué" te metes? viene a decirme un comentario anónimo. He intentado explicarlo, pero a ver si consigo dejarlo un poco más claro: desde el momento en el que se trata de un edificio protegido, en un pueblo donde ya nos lo hemos cargado todo... mi opinión inicial es que habría que conservar La Plaza. Pero sé que es necesario hacer un estudio en profundidad antes de tomar una decisión, y de ahí que, sin tener toda la información, prefiera no decantarme radicalmente por la solución final. Aunque sé que gente con bastante menos idea (no por inteligencia, sino por una simple cuestión profesional) opina alegremente en la encuesta municipal.

Pongo un ejemplo: comenta Juan Andrés Molinero en La Comarca que el arquitecto Rafael de la Hoz intervino en el diseño del edificio. Un dato interesante, sin duda. Porque no tenemos muchos edificios "firmados" en Pozoblanco, y porque estamos ante uno de los arquitectos modernos que más edificios tiene catalogados por su valor artístico. Formado en Madrid y en el prestigioso MIT norteamericano en los años 50 del siglo XX, Rafael de la Hoz tiene entre otros premios la Medalla de Oro de Arquitectura o el Premio Nacional de Arquitectura. En los años 70 fue Director General de Arquitectura, impulsando desde ese cargo la redacción de las primeras Normas Técnicas de la Construcción. Y en los años 80 presidió la Unión Internacional de Arquitectos. En principio, pienso que el mercado de Pozoblanco debió de ser una obra menor, de esas "alimenticias" (que dan de comer a su autor) proyectada en su estudio cordobés. Pero me gustaría contar con un estudio que avalara esta teoría porque ¿y si resulta que La Plaza tiene interés dentro de la obra de uno de los arquitectos internacionales más importantes del siglo XX?

Resumiendo: creo que no es oportuno el derribo, que se debe mantener la protección. Y además, que estamos ante un rectángulo con múltiples posibilidades de reordenación interna respetando su actual nivel de protección. Un espacio muy versátil, una "Plaza" cubierta, en lugar de al aire libre (¿de verdad que nadie ha pensado en esto?) Pero estoy dispuesto a dejarme convencer, siempre primero con los informes técnicos adecuados y después con argumentos de peso.

3. ¿Cambiar "La Plaza" por "una plaza" mejorará el futuro de Pozoblanco?

El comentarista anónimo está completamente seguro. Yo no. No creo que una plaza abierta, en el lugar donde está, facilite el desarrollo de la zona. Creo que el centro comercial de Pozoblanco hay que potenciarlo, para evitar que todo el desarrollo se vaya al extrarradio norte. Durante décadas hemos fallado en el diseño de futuro para el urbanismo de Pozoblanco, colocando todos los polos de atracción urbana en el norte. Y ha surtido efecto: el pueblo se va hacia el norte. Por eso creo que hay que actuar en toda la zona sur, la más degradada, empezando por la revitalización del centro. Si cambiamos el actual mercado por un edificio más moderno, podemos convertirlo en un centro de atracción comercial. Y empezar a recuperar el eje Mercado - Calle Real - Calle del Toro que conecta con el nuevo foco comercial del norte. Impidiendo la degradación del centro urbano.

Creo que si sustituimos la dedicación comercial de este espacio por... ¿una zona verde?, por una plaza abierta, habremos perdido la oportunidad de empezar a trabajar por el reequilibrio urbano. Perdida su condición comercial y con unos edificios envejecidos, con los problemas de circulación inherentes a un casco histórico pero sin las ventajas de tranquilidad, de belleza... ¿quién va a querer  vivir en este barrio? Creo que es algo que tendríamos que meditar, que debatir... Pero en cualquier caso me niego a admitir sin posibilidad de réplica que la apertura de una plaza abierta en La Plaza vaya a mejorar el centro urbano. No me lo creo.

4. ¿Y el aparcamiento?

El proyecto de derribo del Mercado acaba con su función comercial. Porque ese pequeño "testigo" no sería otra cosa que una concesión a desgana... sin ningún futuro. El comercio atrae al comercio, y dejar un reducido mercado no solucionará, sino que ahondará aún más el problema de falta de clientes del actual. Y, terminada su función comercial, contaremos por fin con un gran aparcamiento. Independientemente de la oportunidad o no de excavar rompiendo un gran bloque de granito para hacerlo posible ¿para qué queremos aparcar donde no hay nada que hacer? Me dicen que lo podremos aprovechar los vecinos. Bien, pagamos entre todos y a mí no me vendría mal tener aparcamiento frente a mi casa, así es que por intereses personales me voy a callar.

5. La necesidad de una reforma integral

Dice el comentarista anónimo: "Cualquier actuación urbanística funciona por vasos comunicantes y si se plantea actuar en una zona concreta, se debe estudiar su impacto no solo en dicha zona, sino también en aquellas conectadas". Y yo estoy totalmente de acuerdo. Aunque no veo ni rastro de esas actuaciones en el centro. En Córdoba, las peatonalizaciones en el centro comercial siguen avanzando. Tras las protestas generadas por las primeras, ahora nadie parece levantar la voz ante la peatonalización de Capitulares, de la zona del Ayuntamiento. Para entendernos, como si en Pozoblanco fuera peatonal la calle del Toro, ahora planteáramos peatonalizar la zona del Mercado para, finalmente, cerrar al tráfico el área del Ayuntamiento y calle Real. No me miréis con esa cara, que es lo que están terminando de hacer en Córdoba. Con un proyecto claro (ojo, y diseñado y ejecutado por gobiernos de muy distinto signo político).

Y no me vale decir que una vez decidido el modelo del Mercado pasaremos a ver su incidencia en el resto del pueblo. Porque yo creo que hay que actuar en el Mercado para conseguir una serie de mejoras en el conjunto del pueblo. El objetivo, para mí, no es el Mercado (ni el área comercial, ni la supuesta plaza), sino la revitalización del centro urbano y la recuperación de un eje histórico que comunicaba norte y sur. Y, pensando así, creo que esto es previo a cualquier discusión sobre las obras a realizar en La Plaza.

6. La conservación mal entendida del Patrimonio Histórico...

En todo el debate se puede observar una línea argumental clara por parte de "anónimo": el fin, que no es otro que la apertura de la plaza pública (ya he dicho que no coincido en esto tampoco), justifica los medios, aunque estos consistan en el derribo de un edificio protegido. El patrimonio no puede lastrar nuestro futuro... ¡Cuántas veces habré oído yo esto en Córdoba refiriéndose a los restos arqueológicos! Y dicho por los mismos que luego presumen compartiendo en facebook imágenes alucinantes de la Mezquita o de Medina Azahara. Ay, señor, señor.

En un comentario anterior, yo lanzaba una pregunta sobre esto: La teoría de que "no podemos parar el progreso" que se deduce de tus palabras ¿servía también para el Partenón? ¿O para ese puente romano de Córdoba que tanto ha estorbado? Y añadía después: Si existe un nivel de protección para un elemento del Patrimonio Histórico, hay que aplicar la normativa que afecta a ese nivel de protección, sin diferenciar si estamos ante un templo romano o una trinchera de la Guerra Civil. Lo contrario, valorar "lo antiguo" nos ha llevado a donde estamos, a un pueblo en el que tenemos poco que conservar, porque ya nos lo hemos cepillado todo. Con mal gusto, además, como puede demostrarse con un simple paseo por Pozoblanco.

7. Profesionales... en la barra de la taberna.

Lo que defendía en la anterior entrada era, por encima de todo, que el fin no justifica los medios, y que los profesionales del Patrimonio Histórico no deberían ser ninguneados cuando se trata de definir qué valores artísticos o históricos tiene un determinado elemento protegido. Pese a haberlo repetido varias veces, parece que no se quiere entender cuál es mi postura, y por eso la repito: si uno tiene una avería y llama a un fontanero, luego le paga y conserva una factura donde consta el nombre y el CIF de la empresa; si uno quiere un informe sobre la capacidad de su instalación eléctrica, llama a un instalador titulado, y luego le paga el informe que éste ha firmado con su nombre. Si uno quiere un informe sobre la estabilidad o capacidad de carga de una estructura, llama a un arquitecto que le firma (con su nombre, DNI y todos los datos necesarios) y, por supuesto, le paga. Y en la firma y el pago está implícita la garantía y la responsabilidad del firmante. Todo claro como el agua.

Ahora bien, si queremos saber si el edificio de "La Plaza" tiene unos valores históricos o artísticos que sean dignos de conservación... pedimos opiniones a historiadores, historiadores del arte (supongo que especialistas en "ordenación del territorio" o geografía urbana no se les habrá ocurrido) y luego aplicamos como veamos lo que nos han dicho de palabra. ¿No es raro esto? A esto me refiero cuando hablo de "arreglar el mundo en la barra del bar". Señores, esto no es que no valga, es que no es serio. Es una vergüenza que alguien pueda pensar que esto puede funcionar así. Lo que yo opino desde este blog no tiene ninguna validez. Porque si la tuviera, yo tendría que asumir mi responsabilidad. Y no firmaría estas opiniones sin haber estudiado con detalle qué lugar ocupa La Plaza entre los proyectos de Rafael de la Hoz, por ejemplo. Que los informes de los historiadores salen de horas de trabajo.

Y no es que no se encuentre a los profesionales adecuados para la redacción de esos informes. Es que no se buscan. Se me ocurre, para ello, que se puede acudir al Colegio Oficial, y pedir información sobre aquellos colegiados que estén de alta en Actividades Económicas con el código correspondiente a "Actividades de museos y conservación de lugares y edificios históricos". Y revisar también las empresas que ofrecen estos servicios. O recurrir a la Universidad: la UCO ofrece un máster con el título de "Gestión del Patrimonio Histórico desde el Municipio" que, digo yo, igual tiene algo que ver con problemas como éste...  Además de contar con Departamentos de Historia del Arte o de "Geografía y ciencias del Territorio". Que os aseguro que también en estas profesiones hay gentes a las que les gustaría asegurarse sus tres comidas al día.

8. Los procedimientos y los tiempos.

Repito lo dicho antes:

¿Se puede plantear tirar "La Plaza" para hacer "una plaza"? Por supuesto que se puede plantear (ahí estoy de acuerdo contigo, hay que estudiar todas las opciones antes de decidir). Pero requeriría hacerlo de forma correcta, siguiendo los pasos adecuados:
1. Estudiar si es posible y conveniente levantar la protección del edificio. No por encuesta, sino con técnicos competentes y tomando las decisiones por los organismos y según los procedimientos legalmente establecidos.
2. Una vez levantada la protección (en caso de que así sea), se pregunta a la ciudadanía si quieren tirar el edificio o reformarlo.

Luego añadía que, en cualquier caso, no es algo que pueda hacerse en poco tiempo, que no tendríamos resultados en esta legislatura de prosperar la idea de derribar el edificio. Y no es una opinión política. Es que, según tengo entendido, la eliminación del nivel de protección requiere los mismos mecanismos y procedimientos que conllevó su aprobación (PGOU). O sea, informes de diferentes instituciones, plazos y estudios... Varios años.

jueves, 30 de junio de 2016

"La Plaza". El Mercado de Abastos de Pozoblanco


Nací enfrente de "La Plaza". Porque en Pozoblanco nadie iba a comprar al Mercado, sino a La Plaza. Mi calle, la que rodea este edificio, nunca ha tenido nada de plaza, pero se llamaba "Plaza". Primero, "de José Solís", para cambiar su nombre, tras eliminar a ministros franquistas del callejero, por la actual denominación de "Plaza del Mercado". Quizá porque en Pozoblanco nunca tuvimos una plaza digna de ese nombre.

"La Plaza" fue el indiscutible centro comercial de la comarca de Los Pedroches durante décadas. Y al igual que en tiempos podía utilizarse como símbolo del auge comercial de Pozoblanco, desde hace ya años ejemplifica perfectamente la crisis del comercio tarugo, especialmente en el centro histórico. Lo que hay, va irremediablemente hacia el norte, hacia "La Salchi". La especulación urbanística, que también existe en nuestros pueblos, tiene mucho que ver con estos cambios.

Ante esta situación, caben dos soluciones: aceptar la evolución, y dejar que el centro muera poco a poco en beneficio de los nuevos barrios comerciales y residenciales, o actuar para revitalizar el centro. En mi caso, opto claramente por la segunda opción. Por eso durante la legislatura en la que he sido concejal en el Ayuntamiento de Pozoblanco, nuestro grupo apostó por la reforma del Mercado de Abastos y la paulatina peatonalización del centro urbano. Para revitalizar una tradicional arteria comercial que, desde "La Plaza", subía por la "Calle del Toro". Llegando, justo, hasta donde hoy comienza el verdadero centro comercial de Pozoblanco. Por esta misma razón me he mostrado muy crítico con la pretensión del actual gobierno de Pozoblanco (PE+, que es un grupo "independiente" liderado por el actual alcalde, que ya llevaba 14 años como concejal cuando se presentó a las elecciones con una "agrupación de electores", aliado con el PP) de permitir la instalación de una gran superficie comercial al norte de la población.

Ejemplos de planificación urbanística para revitalizar el centro hay muchos. Los que yo conozco pasan todos por la creación de áreas de preferencia peatonal. La propia configuración de nuestras ciudades y pueblos así parece exigirlo: el centro de calles estrechas y enrevesadas para el peatón, las modernas afueras con sus avenidas para los coches. ¿Por qué, entonces, pensar en un enorme aparcamiento subterráneo en La Plaza, derribando un edificio protegido para intensificar el tráfico por el centro?

Ya he reconocido que estamos hablando de un espacio que siento muy cercano. Y tengo que reconocer también que el absoluto desprecio por el Patrimonio Histórico que se deduce del planteamiento de una encuesta realizada por el ayuntamiento de Pozoblanco, y que destaca un buen artículo de Solienses, me toca en lo profesional. Por eso, no puedo callarme algunas opiniones.

1. El gran y necesario aparcamiento. Sería necesario si quisiéramos que pasaran por La Plaza muchos coches pero ¿eso es lo que queremos? En mi opinión, bastaría con un aparcamiento más reducido, que permitiera cargar la compra en el coche. Y, por supuesto, no tendría por qué ser subterráneo (para hacerlo tenemos que romper un enorme bloque de granito). ¿No podemos hacer en el centro aparcamientos en altura? En mi época de concejal, esta pregunta nunca fue contestada, pero tanto técnicos como políticos la rechazaban inmediatamente como inviable. No sé por qué.

2. Revitalizar el centro comercial histórico con aparcamientos, apostando por los coches. Bien. Es una opinión, tan válida como la mía (que es la contraria). Pero quien la defienda, por favor, que dé la cara, que nos explique los pros y los contras.

3. La encuesta. Ahí me han tocado, la verdad. ¿Harán una encuesta para decidir qué tipo de bisturí utilizarán los cirujanos en el Hospital de Los Pedroches? ¿O para decidir qué dimensiones tienen que tener los pilares que soporten el nuevo edificio de La Plaza? Es decir: sólo gentes que muestren un desprecio absoluto por la conservación del Patrimonio Histórico pueden trasladar a una encuesta la eliminación de la protección del edificio.


Remodelación integral del mercado con la protección estructural que a día de hoy tiene y que implica dejar toda la fachada exterior igual que está. Inversión aproximada: 2,4 millones de Euros.

Eliminar la protección estructural existente y recuperar un espacio público para la ciudadanía. Esa recuperación conllevaría utilizar todo el espacio para la construcción de aparcamientos subterráneos en toda la superficie de la plaza del mercado y en superficie un mercado adaptado a las necesidades de hoy en día y el resto de espacio sería una plaza pública abierta. Inversión aproximada: un 30% más que la Opción 1.

Por otra parte, a la opción 2 sólo le falta añadir una frase final: "Que es la opción más buena y más mejor de todas".

4. El Patrimonio Histórico. Varias veces he dicho por aquí qué entiendo por Patrimonio Histórico. Unas ideas que un anónimo comentarista en Solienses puede echar por tierra con todo el peso de "su cultura": "La casa de mis abuelos tenia más de cien años, la tiré, la hice nueva, y no paso nada, bueno si paso una cosa, que la calle quedó más bonita."

5. Los profesionales del Patrimonio Histórico. Se va a decidir si se elimina la protección al edificio del Mercado sin estudios de sus valores patrimoniales y sin intervención alguna de historiadores, historiadores del arte, urbanistas... Podría haber ayudado el estudio y la búsqueda de asesoramiento por parte de una oficina de Patrimonio Histórico que ya no funciona en nuestro Ayuntamiento (si has leído hasta aquí, te podrás hacer una idea de por qué la han eliminado). Pero no. Proteger o no este edificio se va a hacer ¡Por votación popular! Sólo puedo responder a voz en grito "¡Olé! ¡Coño!".

[¿Qué pienso yo? No tengo totalmente claro si es necesario conservar o no este edificio, porque necesitaría recoger más información, y más opiniones técnicas de historiadores, de historiadores del arte, de especialistas en urbanismo... Lo que sí tengo claro es que si yo, que por mi profesión tengo una cierta capacidad de análisis, no puedo definir en este momento mi postura, someter la decisión a una encuesta defendiendo que así se fomenta la participación ciudadana es una auténtica barbaridad.]